El Estado Español compra y vende
armas a Israel, un país acusado de, entre otras muchas atrocidades, cometer un
crimen de apartheid contra el pueblo palestino.
A día de hoy existe un
elevado riesgo de que las armas y el material de defensa vendido por el Estado español puedan ser utilizados para cometer crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas.
Asimismo, Israel desarrolla y aplica en sus ataques a Gaza y Cisjordania material y tecnología militar así como procedimientos de represión que luego rentabiliza exportando a nuestros países. Así, convierte a los
territorios ocupados en crueles laboratorios de experimentación en los que la población civil palestina sirve como conejillos de indias para el desarrollo de armas y conocimientos que son exportados posteriormente al resto del mundo, incluyendo Estados Unidos y Europa, con el sello promocional de
Probado en Combate.
La compra de material y tecnología israelí abarata los costes de su industria de ocupación y represión. Por ello, en primer lugar,
esa compra nos convierte en cómplices de su acción criminal. En segundo lugar, la adquisición de su tecnología y asesoramiento implica la
importación de procedimientos y doctrinas de seguridad desarrolladas y basadas en la vulneración de los Derechos Humanos y su aplicación en nuestras sociedades, minando nuestro propio Estado de Derecho.
Por todas esas razones,
Amnistía Internacional ha reiterado recientemente su llamamiento a los
gobiernos de todo el mundo para que impongan un embargo integral de armas a Israel en respuesta a su represión desproporcionada de las manifestaciones multitudinarias celebradas en el marco de la Gran Marcha del Retorno.
De hecho, atendiendo a estos argumentos, en agosto de 2014 el Gobierno del Estado español ya
congeló las autorizaciones de venta de armas a Israel, durante la masacre de Israel sobre Gaza conocida como
Operación Margen Protector en la que se asesinaron a más de 2000 personas palestinas.