Análisis publicado en el número de marzo de La Marea, a la venta en quioscos y aquí.
Estudiantes en el campus de la Universidad de Haifa. UH
Andan las universidades españolas a la caza de la excelencia. O mejor dicho, de una peculiar forma de entender ésta, que la equipara con la privatización de sus servicios, la elitización de sus estudiantes, la precariedad laboral de buena parte de sus docentes o la exclusiva atención a las necesidades del mercado a la hora de diseñar estudios y prioridades investigadoras. Además, en ese plan de excelencia cobra un papel relevante la internacionalización a cualquier precio, aunque esto suponga ignorar el respeto a los derechos fundamentales que debería presidir su actuación.
Viene a cuento esta última afirmación al hilo del reciente interés que ciertas universidades han mostrado por la cooperación con Israel. Si ya hace algunos meses la Universidad de Vic anunció acuerdos con instituciones israelíes (Universidad de Haifa y Rambam Health Care Campus), ahora es la Universidad Carlos III de Madrid la que quiere firmar un acuerdo con la Universidad Hebrea de Jerusalén. Estos impulsos no son hechos aislados, sino que parecen responder a una estrategia general de colaboración diseñada desde ese lobby israelí que es el Centro Sefarad-Israel (institución pública española financiada por el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de esta ciudad) y en cuyo marco algunos rectores parecen estar felices.
Recordemos que –según ha declarado Naciones Unidas en innumerables ocasiones– Israel ocupa ilegalmente el territorio palestino, construye en él asentamientos y colonias que vulneran el Derecho internacional, rechaza el derecho al retorno de los refugiados y viola sistemáticamente los derechos humanos de la población palestina. No son pocos los resultados de sus acciones militares que bien merecen la calificación de crimen de guerra o contra la humanidad. Además, es un Estado que utiliza la definición de judío para discriminar a los árabes que viven dentro de su territorio, los “palestinos del 48”, quienes sufren los efectos de una auténtica política de discriminación racial. En la historia reciente de la humanidad este contexto tiene un nombre: apartheid.
Es en este contexto en el que las universidades israelíes desempeñan su labor docente e investigadora. Sin denunciarlo ni tan siquiera cuestionarlo. Según pone de manifiesto la campaña internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel, las instituciones académicas israelíes son una pieza más en la estructura creada por dicho Estado para consolidar la ocupación y lavar su imagen frente a la comunidad internacional. Mientras que, por un lado, aparecen como abiertos y modernos centros de docencia e investigación, dotados de las mejores tecnologías; por otro, contribuyen, bien con su silencio cómplice, bien con su activa participación, a la consolidación de este régimen de apartheid impuesto por el Estado de Israel.
En concreto, la Universidad Hebrea –con la que quiere “cooperar” la Carlos III– tiene su campus principal en el Monte Scopus, situado en Jerusalén Este, estando pues ubicada en territorio ocupado ilegalmente por Israel. Además, sus órganos de gobierno callan cuando se les requiere un pronunciamiento claro en contra de las violaciones de la legalidad internacional y los derechos humanos. No sólo eso. Por ejemplo, prohíbe la celebración de eventos críticos con la invasión o el bloqueo israelí a Gaza, restringiendo gravemente la libertad de expresión de sus promotores. En suma, si algo caracteriza a la universidad es su condición de foro libre de dogmatismos. Eso en la Hebrea no existe.
El boicot internacional fue un instrumento decisivo para la caída del régimen sudafricano. Las mismas razones que lo justificaron allí se constatan ahora en Israel. Y las universidades, al igual que el resto de instituciones culturales, no pueden permanecer al margen del boicot. Más bien al contrario. Además de centros de investigación, son –o deberían ser– lugares de formación de personas responsables, libres y comprometidas con la cultura de los derechos humanos. Ello hace que debieran ser especialmente activas en la denuncia de cualquier situación contraria a su espíritu. Mientras no sea así, mientras no denuncien la ocupación y la violación de los derechos humanos por parte de las autoridades israelíes, serán merecedoras del más absoluto rechazo por parte de la comunidad académica internacional.
Puestos a buscar la excelencia, bien podrían las universidades españolas fijarse como prioridad el cumplimiento de los derechos humanos y, en consecuencia, no colaborar con instituciones que los vulneran. Porque la colaboración es una forma de complicidad.
*Rafael Escudero es profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid
Un millar de personas han firmado un manifiesto en el marco de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en apoyo a Palestina. Mientras la tendencia internacional es de aumentar la presión sobre Israel, el gobierno catalán lo toma como referente universitario.
Edificio del Instituto Technion de Haifa / David Shankbone – Wikimedia Commons
«Lo que pedimos es que se corten las relaciones institucionales con Israel, porque cada convenio es visto como un apoyo al estado de las cosas; cuanto más colabores con ellos más libertades les das para no cambiar nada de sus políticas», asegura Aitor Carr, profesor de la Universitat de Barcelona y activista de BDS Cataluña.
La campaña, inspirada en la presión internacional que sufrió el régimen de apartheid sudafricano, fue impulsada en el año 2005 con una llamada internacional lanzada por organizaciones de la sociedad civil palestina, que reclamaban medidas coercitivas «hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los derechos humanos».
El manifiesto, que firman personalidades como Josep Fontana, Arcadi Oliveres, Joan Subirats, Jordi Borja, Miren Etxezarreta, Antoni Domènech o Manuel Delgado y colectivos como la Asociación de Estudiantes Progresistas, el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes o el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, asegura que «el boicot académico nace como respuesta al apoyo institucional unánime de las universidades israelíes a las políticas de ocupación y apartheid contra la población palestina, que, entre otras cosas, se materializa en una estrecha cooperación con el ejército israelí y las políticas discriminatorias contra los estudiantes palestinos».
El gobierno catalán apuesta por Israel
En el caso catalán, Carr denuncia que «mientras Europa en conjunto avanza hacia posiciones de mayor exigencia hacia Israel, el Gobierno de Cataluña y sus universidades vamos en la dirección opuesta, dándole un apoyo total y acrítico, sin ninguna contrapartida, e intentando hacernos creer la ficción que colaborar con las instituciones israelíes no tiene nada que ver con la situación de los palestinos».
De hecho, el pasado noviembre, una comitiva del Gobierno encabezada por el Presidente de la Generalitat visitó Israel y, según informó la Generalitat, firmó cinco convenios con las cuatro grandes universidades de Israel y su agencia para la investigación y el desarrollo. Estos acuerdos se enmarcan en un programa de colaboración científica en el que el Gobierno invertirá un millón de euros hasta 2016. «La campaña Negocios Ocultos reclama transparencia sobre lo que se acordó allí con un viaje impulsado por la Generalitat, y no se sabe nada», asegura el activista.
Crece la presión internacional
A nivel internacional, en cambio, la presión sobre Israel aumenta. Por ejemplo, se han quedado fuera del programa de investigación impulsado por la Unión Europa Horizon 2020, porque la normativa, aprobada en julio, no permite beneficiarse de su financiación a las instituciones que se encuentren en territorios ocupados.
Recientemente, Alemania ha sido el primer país en adoptar también como propia esta política de la UE. Desde la campaña BDS, Aitor Carr ve con buenos ojos esta iniciativa y revindica la necesidad de «pedir a las universidades y centros que hagan suya esta política europea de no colaborar con centros que estén en territorios ocupados». «El acceso al espacio europeo es muy importante para Israel, y tiene un acceso preferente, pero mientras haya violaciones de los derechos humanos pedimos una moratoria de este acceso», añade.
Campaña local
Un ejemplo de esta presión a las universidades es la campaña Complicidades que Matan, que llevan a cabo trabajadores de la Universitat de Vic (Barcelona) para denunciar los convenios con centros israelíes, que ya tiene cerca de 400 apoyos. «El objetivo de la campaña es que terminen los acuerdos que han establecido con la Universidad de Haifa y el Instituto Technion, y a un nivel más profundo, el fin de la ocupación, el respeto a los derechos humanos y el derecho a retorno los refugiados palestinos», explica Joan Coma, uno de sus impulsores.
Según Coma, «en el caso de Haifa hay acuerdos de colaboración en términos de programas académicos y de investigación y de intercambio de alumnos». Por otra parte habría «los acuerdos con la facultad de medicina del instituto Technion, porque la UVic quiere presentar en un año o dos un nuevo grado en medicina, y pretende colaborar en términos médicos así como en dar una mejor imagen ante el ministerio para la aprobación del grado», asegura.
Aunque el rector les ha convocado a una reunión después de su última acción informativa, el profesor asegura que es una campaña «difícil, porque está en un entorno en el que el Gobierno te dice que Israel es un referente, y es la secretaría de universidades la que les ha abierto las puertas para estos acuerdos «, lamenta Coma. No obstante, está convencido de que «a la larga estos acuerdos acabarán cayendo, sobre todo por la presión internacional, que irá creciendo como ocurrió con Sudáfrica», asegura.
Vídeo de la campaña Negocis Ocults sobre el caso de la Universitat de Vic.
Un millar de personas han firmado un manifiesto en el marco de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en apoyo a Palestina. Mientras la tendencia internacional es de aumentar la presión sobre Israel, el gobierno catalán lo toma como referente universitario.
Edificio del Instituto Technion de Haifa / David Shankbone – Wikimedia Commons
«Lo que pedimos es que se corten las relaciones institucionales con Israel, porque cada convenio es visto como un apoyo al estado de las cosas; cuanto más colabores con ellos más libertades les das para no cambiar nada de sus políticas», asegura Aitor Carr, profesor de la Universitat de Barcelona y activista de BDS Cataluña.
La campaña, inspirada en la presión internacional que sufrió el régimen de apartheid sudafricano, fue impulsada en el año 2005 con una llamada internacional lanzada por organizaciones de la sociedad civil palestina, que reclamaban medidas coercitivas «hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los derechos humanos».
El manifiesto, que firman personalidades como Josep Fontana, Arcadi Oliveres, Joan Subirats, Jordi Borja, Miren Etxezarreta, Antoni Domènech o Manuel Delgado y colectivos como la Asociación de Estudiantes Progresistas, el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes o el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, asegura que «el boicot académico nace como respuesta al apoyo institucional unánime de las universidades israelíes a las políticas de ocupación y apartheid contra la población palestina, que, entre otras cosas, se materializa en una estrecha cooperación con el ejército israelí y las políticas discriminatorias contra los estudiantes palestinos».
El gobierno catalán apuesta por Israel
En el caso catalán, Carr denuncia que «mientras Europa en conjunto avanza hacia posiciones de mayor exigencia hacia Israel, el Gobierno de Cataluña y sus universidades vamos en la dirección opuesta, dándole un apoyo total y acrítico, sin ninguna contrapartida, e intentando hacernos creer la ficción que colaborar con las instituciones israelíes no tiene nada que ver con la situación de los palestinos».
De hecho, el pasado noviembre, una comitiva del Gobierno encabezada por el Presidente de la Generalitat visitó Israel y, según informó la Generalitat, firmó cinco convenios con las cuatro grandes universidades de Israel y su agencia para la investigación y el desarrollo. Estos acuerdos se enmarcan en un programa de colaboración científica en el que el Gobierno invertirá un millón de euros hasta 2016. «La campaña Negocios Ocultos reclama transparencia sobre lo que se acordó allí con un viaje impulsado por la Generalitat, y no se sabe nada», asegura el activista.
Crece la presión internacional
A nivel internacional, en cambio, la presión sobre Israel aumenta. Por ejemplo, se han quedado fuera del programa de investigación impulsado por la Unión Europa Horizon 2020, porque la normativa, aprobada en julio, no permite beneficiarse de su financiación a las instituciones que se encuentren en territorios ocupados.
Recientemente, Alemania ha sido el primer país en adoptar también como propia esta política de la UE. Desde la campaña BDS, Aitor Carr ve con buenos ojos esta iniciativa y revindica la necesidad de «pedir a las universidades y centros que hagan suya esta política europea de no colaborar con centros que estén en territorios ocupados». «El acceso al espacio europeo es muy importante para Israel, y tiene un acceso preferente, pero mientras haya violaciones de los derechos humanos pedimos una moratoria de este acceso», añade.
Campaña local
Un ejemplo de esta presión a las universidades es la campaña Complicidades que Matan, que llevan a cabo trabajadores de la Universitat de Vic (Barcelona) para denunciar los convenios con centros israelíes, que ya tiene cerca de 400 apoyos. «El objetivo de la campaña es que terminen los acuerdos que han establecido con la Universidad de Haifa y el Instituto Technion, y a un nivel más profundo, el fin de la ocupación, el respeto a los derechos humanos y el derecho a retorno los refugiados palestinos», explica Joan Coma, uno de sus impulsores.
Según Coma, «en el caso de Haifa hay acuerdos de colaboración en términos de programas académicos y de investigación y de intercambio de alumnos». Por otra parte habría «los acuerdos con la facultad de medicina del instituto Technion, porque la UVic quiere presentar en un año o dos un nuevo grado en medicina, y pretende colaborar en términos médicos así como en dar una mejor imagen ante el ministerio para la aprobación del grado», asegura.
Aunque el rector les ha convocado a una reunión después de su última acción informativa, el profesor asegura que es una campaña «difícil, porque está en un entorno en el que el Gobierno te dice que Israel es un referente, y es la secretaría de universidades la que les ha abierto las puertas para estos acuerdos «, lamenta Coma. No obstante, está convencido de que «a la larga estos acuerdos acabarán cayendo, sobre todo por la presión internacional, que irá creciendo como ocurrió con Sudáfrica», asegura.
Vídeo de la campaña Negocis Ocults sobre el caso de la Universitat de Vic.
Un millar de personas han firmado un manifiesto en el marco de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en apoyo a Palestina. Mientras la tendencia internacional es de aumentar la presión sobre Israel, el gobierno catalán lo toma como referente universitario.
Edificio del Instituto Technion de Haifa / David Shankbone – Wikimedia Commons
«Lo que pedimos es que se corten las relaciones institucionales con Israel, porque cada convenio es visto como un apoyo al estado de las cosas; cuanto más colabores con ellos más libertades les das para no cambiar nada de sus políticas», asegura Aitor Carr, profesor de la Universitat de Barcelona y activista de BDS Cataluña.
La campaña, inspirada en la presión internacional que sufrió el régimen de apartheid sudafricano, fue impulsada en el año 2005 con una llamada internacional lanzada por organizaciones de la sociedad civil palestina, que reclamaban medidas coercitivas «hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los derechos humanos».
El manifiesto, que firman personalidades como Josep Fontana, Arcadi Oliveres, Joan Subirats, Jordi Borja, Miren Etxezarreta, Antoni Domènech o Manuel Delgado y colectivos como la Asociación de Estudiantes Progresistas, el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes o el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, asegura que «el boicot académico nace como respuesta al apoyo institucional unánime de las universidades israelíes a las políticas de ocupación y apartheid contra la población palestina, que, entre otras cosas, se materializa en una estrecha cooperación con el ejército israelí y las políticas discriminatorias contra los estudiantes palestinos».
El gobierno catalán apuesta por Israel
En el caso catalán, Carr denuncia que «mientras Europa en conjunto avanza hacia posiciones de mayor exigencia hacia Israel, el Gobierno de Cataluña y sus universidades vamos en la dirección opuesta, dándole un apoyo total y acrítico, sin ninguna contrapartida, e intentando hacernos creer la ficción que colaborar con las instituciones israelíes no tiene nada que ver con la situación de los palestinos».
De hecho, el pasado noviembre, una comitiva del Gobierno encabezada por el Presidente de la Generalitat visitó Israel y, según informó la Generalitat, firmó cinco convenios con las cuatro grandes universidades de Israel y su agencia para la investigación y el desarrollo. Estos acuerdos se enmarcan en un programa de colaboración científica en el que el Gobierno invertirá un millón de euros hasta 2016. «La campaña Negocios Ocultos reclama transparencia sobre lo que se acordó allí con un viaje impulsado por la Generalitat, y no se sabe nada», asegura el activista.
Crece la presión internacional
A nivel internacional, en cambio, la presión sobre Israel aumenta. Por ejemplo, se han quedado fuera del programa de investigación impulsado por la Unión Europa Horizon 2020, porque la normativa, aprobada en julio, no permite beneficiarse de su financiación a las instituciones que se encuentren en territorios ocupados.
Recientemente, Alemania ha sido el primer país en adoptar también como propia esta política de la UE. Desde la campaña BDS, Aitor Carr ve con buenos ojos esta iniciativa y revindica la necesidad de «pedir a las universidades y centros que hagan suya esta política europea de no colaborar con centros que estén en territorios ocupados». «El acceso al espacio europeo es muy importante para Israel, y tiene un acceso preferente, pero mientras haya violaciones de los derechos humanos pedimos una moratoria de este acceso», añade.
Campaña local
Un ejemplo de esta presión a las universidades es la campaña Complicidades que Matan, que llevan a cabo trabajadores de la Universitat de Vic (Barcelona) para denunciar los convenios con centros israelíes, que ya tiene cerca de 400 apoyos. «El objetivo de la campaña es que terminen los acuerdos que han establecido con la Universidad de Haifa y el Instituto Technion, y a un nivel más profundo, el fin de la ocupación, el respeto a los derechos humanos y el derecho a retorno los refugiados palestinos», explica Joan Coma, uno de sus impulsores.
Según Coma, «en el caso de Haifa hay acuerdos de colaboración en términos de programas académicos y de investigación y de intercambio de alumnos». Por otra parte habría «los acuerdos con la facultad de medicina del instituto Technion, porque la UVic quiere presentar en un año o dos un nuevo grado en medicina, y pretende colaborar en términos médicos así como en dar una mejor imagen ante el ministerio para la aprobación del grado», asegura.
Aunque el rector les ha convocado a una reunión después de su última acción informativa, el profesor asegura que es una campaña «difícil, porque está en un entorno en el que el Gobierno te dice que Israel es un referente, y es la secretaría de universidades la que les ha abierto las puertas para estos acuerdos «, lamenta Coma. No obstante, está convencido de que «a la larga estos acuerdos acabarán cayendo, sobre todo por la presión internacional, que irá creciendo como ocurrió con Sudáfrica», asegura.
Vídeo de la campaña Negocis Ocults sobre el caso de la Universitat de Vic.
Campaña en contra de los convenios de colaboración entre la Universidad de Vic y universidades de Israel
El día 12 de noviembre, la Universidad de Vic (UVic) hizo público en un comunicado de prensa en el que anunciaba los acuerdos de colaboración con instituciones Israelíes. El señor Jordi Montaña, como rector de la Universidad de Vic, viajó a Israel con la delegación que acompañó el viaje oficial del presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, este mes de noviembre y firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Haifa y el Rambam Health Care Campus.
Con la firma de estos convenios, la Universidad de Vic pretende impulsar, junto con las instituciones israelíes, programas de movilidad para profesores, investigadores y estudiantes, así como cooperar para implementar grados y másteres interuniversitarios. Estos acuerdos se encuentran dentro de la línea estratégica de internacionalización de la UVic.
Nosotros, los firmantes de este manifiesto, entidades, colectivos y personas a nivel individual, nos oponemos a este convenio por los siguientes motivos:
En julio de 2005, la sociedad Palestina inició una campaña de aislamiento internacional del estado de Israel inspirada en la lucha sudafricana en contra del régimen de apartheid. Más de 130 organizaciones de la sociedad civil palestina se adhirieron al manifiesto. Des de entonces, la campaña civil internacional para el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones (BDS) contra Israel se han extendido por todo el mundo y ha conseguido mucho apoyo.
A través de esta campaña de medidas punitivas no violentas, el pueblo de Palestina quiere ejercer su derecho inalienable de autodeterminación y terminar con la injusticia histórica a la que está sometida des del año 1948, des de la Nakba (catástrofe.)
En el año 1948, el establecimiento del Estado de Israel se tradujo en la expulsión de más del 70% de la población indígena de sus propias casas y su tierra. Más de 700.000 personas de Palestina pasaron a ser refugiadas. A partir de la Guerra de 1967, Israel inicia la ocupación militar y civil de Gaza, Cisjordania; Jerusalén Este y Altos del Golán. 300.000 personas de origen Palestino fueron desplazadas de sus casas. A día de hoy, la cantidad de refugiados llega a más de cinco millones de personas. Israel sigue negando su derecho a volver, lo que significa el incumplimiento de la Resolución 194 (1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la 237 (1967) de su Consejo de Seguridad.
El Estado de Israel ha establecido más de 230 asentamientos que cuentan con una población de 600.000 colonos judíos aproximadamente en las ciudades de Cisjordania y Jerusalén Este, impidiendo, de esta manera, la creación de un estado Palestino viable y autónomo. Israel, también, sigue ocupando los Altos del Golán sirios des del 1967, territorio en el que residen más de 20.000 colonos judíos en 32 asentamientos. Todos estos asentamientos son ilegales según el Derecho Internacional, violan la Cuarta Convención de Ginebra e incumplen la Resolución 242 (1967) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Israel, des del año 2005, ha establecido un bloqueo criminal en la Franja de Gaza. La situación en este territorio es de extrema crisis humanitaria, así lo documentan las Naciones Unidas.
El Estado de Israel establece y consolida un aparato legislativo discriminatorio con el 20% de la población, la minoría árabe. Más de 50 leyes discriminan a las personas de origen Palestino con ciudadanía Israelí.
Las instituciones académicas Israelís no son alienas al desarrollo y mantenimiento de este sistema de control institucionalizado y fragmentación territorial a la que se ve sometida el pueblo de Palestina. Son agente necesario e imprescindible y, por este motivo, nos oponemos a este acuerdo de colaboración que la UVic quiere establecer con universidades israelíes:
Por ley, los soldados, exsoldados y los estudiantes reservistas reciben un trato preferente en todas las universidades. Nunca una universidad ha expuesto oposición, ni tan solo, de manera simbólica.
La discriminación hacia el pueblo de Palestina se puede ver reflejada en su desproporcionada baja representación en todos los niveles educativos. Son el 20% de la población del Estado de Israel pero solo representan al 9.5% de los alumnos de grado, el 4.8% de los de master, el 3.2% de los de doctorado y el 1% del personal académico.
Como ya pasaba en la África del Sud del Apartheid, las instituciones académicas no son espacios inocentes en los que gobierna la libertad académica y las ideas progresistas. Al contrario, las universidades ayudan de manera particular al desarrollo del conocimiento necesario para asegurar y apoyar las prácticas y políticas que prolongan la ocupación y la colonización de los territorios de Palestina.
Las empresas militares de Israel posibilitan las continuas y graves violaciones que cometen de la Legalidad Internacional. Aportan el armamento y la tecnología que permite a Israel cometer atrocidades tales como los bombardeos de Gaza (2008-09) que han provocado más de 1.300 personas muertas, el 30% menores y las diarias violaciones de los Derechos Humanos. El sistema universitario y los institutos de investigación Israelís están fuertemente implicados en la investigación militar y los proyectos de desarrollo armamentístico situándose, de esa forma, en el centro de la planificación y la ejecución de los crímenes de guerra Israelíes. Michael Federman, Presidente de la Junta de Directores de Elbit Systems, una de las principales empresas que fabrican materiales electrónicos de defensa a Israel, es miembro de la Junta Directora de la Universidad hebrea de Jerusalén y del instituto Weizmann. La implicación de la academia Israelí en la ocupación de los territorios palestinos y el sistema de Apartheid Israelí es innegable.
La Universidad de Haifa es un ejemplo de lo expuesto anteriormente. Patrocina, junto al ejército, un programa que ofrece formación para futuros oficiales de inteligencia y que se lleva a cabo en una base militar dentro del mismo campus universitario. Ofrece privilegios a los estudiantes que han ejercido en el ejército en la asignación de plazas de residencia para sus estudiantes, un criterio abiertamente discriminatorio que perjudica a los estudiantes árabes y palestinos. Además, la guía oficial de la universidad para estudiantes internacionales incluye advertencias específicas de no visitar pueblos y ciudades Palestinas que se encuentran dentro del Estado de Israel y desaconseja totalmente visitar territorio Palestino, Cisjordania y Gaza.
Es por estos motivos que:
Exigimos al Rector de la Universidad de Vic, el Sr. Jordi Montaña, y al presidente de la Fundación Universitaria Balmes y Alcalde de Vic, el Sr. Josep María Vila d’Abadal, que reconsideren los acuerdos de colaboración en nombre de la Universidad de Vic con una universidad Israelí.
Exigimos que hasta que la universidad con la que se quiera establecer acuerdos no emita una postura clara y pública en defensa de estos puntos y se desvincule de cualquier colaboración con el ejército y la industria armamentística, la Universidad de Vic no puede establecer ningún tipo de colaboración con esta institución Israelí. De hacerse, se convertiría en cómplice de todos los crímenes que el Estado de Israel comete hacia la población civil de Palestina por legitimación de una parte imprescindible que posibilita la ejecución de estos crímenes.
Desde las peticiones que realiza la campaña civil internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), consideramos legítimas las acciones hasta que el Estado de Israel no cumpla con la obligación de reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo de Palestina y acate el Derecho Internacional mediante la finalización de la ocupación y la colonización de los territorios ocupados en el año 1967 y el desmantelamiento del muro; el reconocimiento de los derechos fundamentales de la ciudadanía árabe palestina de Israel hacia la plena igualdad; el respeto, la protección y la promoción de los derechos de los refugiados de Palestina a volver a sus hogares y propiedades como se estipuló en la Resolución 194 de las Naciones Unidas.
Al contrario de lo que se comenta desde ámbitos poco informados o con voluntad desinformadora, el boicot internacional no persigue la destrucción o la desaparición del Estado de Israel sino el estricto cumplimiento de la legalidad internacional y el respeto hacia los Derechos Humanos y al derecho de autodeterminación del pueblo de Palestina.
Campaña en contra de los convenios de colaboración entre la Universidad de Vic y universidades de Israel
El día 12 de noviembre, la Universidad de Vic (UVic) hizo público en un comunicado de prensa en el que anunciaba los acuerdos de colaboración con instituciones Israelíes. El señor Jordi Montaña, como rector de la Universidad de Vic, viajó a Israel con la delegación que acompañó el viaje oficial del presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, este mes de noviembre y firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Haifa y el Rambam Health Care Campus.
Con la firma de estos convenios, la Universidad de Vic pretende impulsar, junto con las instituciones israelíes, programas de movilidad para profesores, investigadores y estudiantes, así como cooperar para implementar grados y másteres interuniversitarios. Estos acuerdos se encuentran dentro de la línea estratégica de internacionalización de la UVic.
Nosotros, los firmantes de este manifiesto, entidades, colectivos y personas a nivel individual, nos oponemos a este convenio por los siguientes motivos:
En julio de 2005, la sociedad Palestina inició una campaña de aislamiento internacional del estado de Israel inspirada en la lucha sudafricana en contra del régimen de apartheid. Más de 130 organizaciones de la sociedad civil palestina se adhirieron al manifiesto. Des de entonces, la campaña civil internacional para el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones (BDS) contra Israel se han extendido por todo el mundo y ha conseguido mucho apoyo.
A través de esta campaña de medidas punitivas no violentas, el pueblo de Palestina quiere ejercer su derecho inalienable de autodeterminación y terminar con la injusticia histórica a la que está sometida des del año 1948, des de la Nakba (catástrofe.)
En el año 1948, el establecimiento del Estado de Israel se tradujo en la expulsión de más del 70% de la población indígena de sus propias casas y su tierra. Más de 700.000 personas de Palestina pasaron a ser refugiadas. A partir de la Guerra de 1967, Israel inicia la ocupación militar y civil de Gaza, Cisjordania; Jerusalén Este y Altos del Golán. 300.000 personas de origen Palestino fueron desplazadas de sus casas. A día de hoy, la cantidad de refugiados llega a más de cinco millones de personas. Israel sigue negando su derecho a volver, lo que significa el incumplimiento de la Resolución 194 (1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la 237 (1967) de su Consejo de Seguridad.
El Estado de Israel ha establecido más de 230 asentamientos que cuentan con una población de 600.000 colonos judíos aproximadamente en las ciudades de Cisjordania y Jerusalén Este, impidiendo, de esta manera, la creación de un estado Palestino viable y autónomo. Israel, también, sigue ocupando los Altos del Golán sirios des del 1967, territorio en el que residen más de 20.000 colonos judíos en 32 asentamientos. Todos estos asentamientos son ilegales según el Derecho Internacional, violan la Cuarta Convención de Ginebra e incumplen la Resolución 242 (1967) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Israel, des del año 2005, ha establecido un bloqueo criminal en la Franja de Gaza. La situación en este territorio es de extrema crisis humanitaria, así lo documentan las Naciones Unidas.
El Estado de Israel establece y consolida un aparato legislativo discriminatorio con el 20% de la población, la minoría árabe. Más de 50 leyes discriminan a las personas de origen Palestino con ciudadanía Israelí.
Las instituciones académicas Israelís no son alienas al desarrollo y mantenimiento de este sistema de control institucionalizado y fragmentación territorial a la que se ve sometida el pueblo de Palestina. Son agente necesario e imprescindible y, por este motivo, nos oponemos a este acuerdo de colaboración que la UVic quiere establecer con universidades israelíes:
Por ley, los soldados, exsoldados y los estudiantes reservistas reciben un trato preferente en todas las universidades. Nunca una universidad ha expuesto oposición, ni tan solo, de manera simbólica.
La discriminación hacia el pueblo de Palestina se puede ver reflejada en su desproporcionada baja representación en todos los niveles educativos. Son el 20% de la población del Estado de Israel pero solo representan al 9.5% de los alumnos de grado, el 4.8% de los de master, el 3.2% de los de doctorado y el 1% del personal académico.
Como ya pasaba en la África del Sud del Apartheid, las instituciones académicas no son espacios inocentes en los que gobierna la libertad académica y las ideas progresistas. Al contrario, las universidades ayudan de manera particular al desarrollo del conocimiento necesario para asegurar y apoyar las prácticas y políticas que prolongan la ocupación y la colonización de los territorios de Palestina.
Las empresas militares de Israel posibilitan las continuas y graves violaciones que cometen de la Legalidad Internacional. Aportan el armamento y la tecnología que permite a Israel cometer atrocidades tales como los bombardeos de Gaza (2008-09) que han provocado más de 1.300 personas muertas, el 30% menores y las diarias violaciones de los Derechos Humanos. El sistema universitario y los institutos de investigación Israelís están fuertemente implicados en la investigación militar y los proyectos de desarrollo armamentístico situándose, de esa forma, en el centro de la planificación y la ejecución de los crímenes de guerra Israelíes. Michael Federman, Presidente de la Junta de Directores de Elbit Systems, una de las principales empresas que fabrican materiales electrónicos de defensa a Israel, es miembro de la Junta Directora de la Universidad hebrea de Jerusalén y del instituto Weizmann. La implicación de la academia Israelí en la ocupación de los territorios palestinos y el sistema de Apartheid Israelí es innegable.
La Universidad de Haifa es un ejemplo de lo expuesto anteriormente. Patrocina, junto al ejército, un programa que ofrece formación para futuros oficiales de inteligencia y que se lleva a cabo en una base militar dentro del mismo campus universitario. Ofrece privilegios a los estudiantes que han ejercido en el ejército en la asignación de plazas de residencia para sus estudiantes, un criterio abiertamente discriminatorio que perjudica a los estudiantes árabes y palestinos. Además, la guía oficial de la universidad para estudiantes internacionales incluye advertencias específicas de no visitar pueblos y ciudades Palestinas que se encuentran dentro del Estado de Israel y desaconseja totalmente visitar territorio Palestino, Cisjordania y Gaza.
Es por estos motivos que:
Exigimos al Rector de la Universidad de Vic, el Sr. Jordi Montaña, y al presidente de la Fundación Universitaria Balmes y Alcalde de Vic, el Sr. Josep María Vila d’Abadal, que reconsideren los acuerdos de colaboración en nombre de la Universidad de Vic con una universidad Israelí.
Exigimos que hasta que la universidad con la que se quiera establecer acuerdos no emita una postura clara y pública en defensa de estos puntos y se desvincule de cualquier colaboración con el ejército y la industria armamentística, la Universidad de Vic no puede establecer ningún tipo de colaboración con esta institución Israelí. De hacerse, se convertiría en cómplice de todos los crímenes que el Estado de Israel comete hacia la población civil de Palestina por legitimación de una parte imprescindible que posibilita la ejecución de estos crímenes.
Desde las peticiones que realiza la campaña civil internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), consideramos legítimas las acciones hasta que el Estado de Israel no cumpla con la obligación de reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo de Palestina y acate el Derecho Internacional mediante la finalización de la ocupación y la colonización de los territorios ocupados en el año 1967 y el desmantelamiento del muro; el reconocimiento de los derechos fundamentales de la ciudadanía árabe palestina de Israel hacia la plena igualdad; el respeto, la protección y la promoción de los derechos de los refugiados de Palestina a volver a sus hogares y propiedades como se estipuló en la Resolución 194 de las Naciones Unidas.
Al contrario de lo que se comenta desde ámbitos poco informados o con voluntad desinformadora, el boicot internacional no persigue la destrucción o la desaparición del Estado de Israel sino el estricto cumplimiento de la legalidad internacional y el respeto hacia los Derechos Humanos y al derecho de autodeterminación del pueblo de Palestina.
Campaña en contra de los convenios de colaboración entre la Universidad de Vic y universidades de Israel
El día 12 de noviembre, la Universidad de Vic (UVic) hizo público en un comunicado de prensa en el que anunciaba los acuerdos de colaboración con instituciones Israelíes. El señor Jordi Montaña, como rector de la Universidad de Vic, viajó a Israel con la delegación que acompañó el viaje oficial del presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, este mes de noviembre y firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Haifa y el Rambam Health Care Campus.
Con la firma de estos convenios, la Universidad de Vic pretende impulsar, junto con las instituciones israelíes, programas de movilidad para profesores, investigadores y estudiantes, así como cooperar para implementar grados y másteres interuniversitarios. Estos acuerdos se encuentran dentro de la línea estratégica de internacionalización de la UVic.
Nosotros, los firmantes de este manifiesto, entidades, colectivos y personas a nivel individual, nos oponemos a este convenio por los siguientes motivos:
En julio de 2005, la sociedad Palestina inició una campaña de aislamiento internacional del estado de Israel inspirada en la lucha sudafricana en contra del régimen de apartheid. Más de 130 organizaciones de la sociedad civil palestina se adhirieron al manifiesto. Des de entonces, la campaña civil internacional para el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones (BDS) contra Israel se han extendido por todo el mundo y ha conseguido mucho apoyo.
A través de esta campaña de medidas punitivas no violentas, el pueblo de Palestina quiere ejercer su derecho inalienable de autodeterminación y terminar con la injusticia histórica a la que está sometida des del año 1948, des de la Nakba (catástrofe.)
En el año 1948, el establecimiento del Estado de Israel se tradujo en la expulsión de más del 70% de la población indígena de sus propias casas y su tierra. Más de 700.000 personas de Palestina pasaron a ser refugiadas. A partir de la Guerra de 1967, Israel inicia la ocupación militar y civil de Gaza, Cisjordania; Jerusalén Este y Altos del Golán. 300.000 personas de origen Palestino fueron desplazadas de sus casas. A día de hoy, la cantidad de refugiados llega a más de cinco millones de personas. Israel sigue negando su derecho a volver, lo que significa el incumplimiento de la Resolución 194 (1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la 237 (1967) de su Consejo de Seguridad.
El Estado de Israel ha establecido más de 230 asentamientos que cuentan con una población de 600.000 colonos judíos aproximadamente en las ciudades de Cisjordania y Jerusalén Este, impidiendo, de esta manera, la creación de un estado Palestino viable y autónomo. Israel, también, sigue ocupando los Altos del Golán sirios des del 1967, territorio en el que residen más de 20.000 colonos judíos en 32 asentamientos. Todos estos asentamientos son ilegales según el Derecho Internacional, violan la Cuarta Convención de Ginebra e incumplen la Resolución 242 (1967) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Israel, des del año 2005, ha establecido un bloqueo criminal en la Franja de Gaza. La situación en este territorio es de extrema crisis humanitaria, así lo documentan las Naciones Unidas.
El Estado de Israel establece y consolida un aparato legislativo discriminatorio con el 20% de la población, la minoría árabe. Más de 50 leyes discriminan a las personas de origen Palestino con ciudadanía Israelí.
Las instituciones académicas Israelís no son alienas al desarrollo y mantenimiento de este sistema de control institucionalizado y fragmentación territorial a la que se ve sometida el pueblo de Palestina. Son agente necesario e imprescindible y, por este motivo, nos oponemos a este acuerdo de colaboración que la UVic quiere establecer con universidades israelíes:
Por ley, los soldados, exsoldados y los estudiantes reservistas reciben un trato preferente en todas las universidades. Nunca una universidad ha expuesto oposición, ni tan solo, de manera simbólica.
La discriminación hacia el pueblo de Palestina se puede ver reflejada en su desproporcionada baja representación en todos los niveles educativos. Son el 20% de la población del Estado de Israel pero solo representan al 9.5% de los alumnos de grado, el 4.8% de los de master, el 3.2% de los de doctorado y el 1% del personal académico.
Como ya pasaba en la África del Sud del Apartheid, las instituciones académicas no son espacios inocentes en los que gobierna la libertad académica y las ideas progresistas. Al contrario, las universidades ayudan de manera particular al desarrollo del conocimiento necesario para asegurar y apoyar las prácticas y políticas que prolongan la ocupación y la colonización de los territorios de Palestina.
Las empresas militares de Israel posibilitan las continuas y graves violaciones que cometen de la Legalidad Internacional. Aportan el armamento y la tecnología que permite a Israel cometer atrocidades tales como los bombardeos de Gaza (2008-09) que han provocado más de 1.300 personas muertas, el 30% menores y las diarias violaciones de los Derechos Humanos. El sistema universitario y los institutos de investigación Israelís están fuertemente implicados en la investigación militar y los proyectos de desarrollo armamentístico situándose, de esa forma, en el centro de la planificación y la ejecución de los crímenes de guerra Israelíes. Michael Federman, Presidente de la Junta de Directores de Elbit Systems, una de las principales empresas que fabrican materiales electrónicos de defensa a Israel, es miembro de la Junta Directora de la Universidad hebrea de Jerusalén y del instituto Weizmann. La implicación de la academia Israelí en la ocupación de los territorios palestinos y el sistema de Apartheid Israelí es innegable.
La Universidad de Haifa es un ejemplo de lo expuesto anteriormente. Patrocina, junto al ejército, un programa que ofrece formación para futuros oficiales de inteligencia y que se lleva a cabo en una base militar dentro del mismo campus universitario. Ofrece privilegios a los estudiantes que han ejercido en el ejército en la asignación de plazas de residencia para sus estudiantes, un criterio abiertamente discriminatorio que perjudica a los estudiantes árabes y palestinos. Además, la guía oficial de la universidad para estudiantes internacionales incluye advertencias específicas de no visitar pueblos y ciudades Palestinas que se encuentran dentro del Estado de Israel y desaconseja totalmente visitar territorio Palestino, Cisjordania y Gaza.
Es por estos motivos que:
Exigimos al Rector de la Universidad de Vic, el Sr. Jordi Montaña, y al presidente de la Fundación Universitaria Balmes y Alcalde de Vic, el Sr. Josep María Vila d’Abadal, que reconsideren los acuerdos de colaboración en nombre de la Universidad de Vic con una universidad Israelí.
Exigimos que hasta que la universidad con la que se quiera establecer acuerdos no emita una postura clara y pública en defensa de estos puntos y se desvincule de cualquier colaboración con el ejército y la industria armamentística, la Universidad de Vic no puede establecer ningún tipo de colaboración con esta institución Israelí. De hacerse, se convertiría en cómplice de todos los crímenes que el Estado de Israel comete hacia la población civil de Palestina por legitimación de una parte imprescindible que posibilita la ejecución de estos crímenes.
Desde las peticiones que realiza la campaña civil internacional Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), consideramos legítimas las acciones hasta que el Estado de Israel no cumpla con la obligación de reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo de Palestina y acate el Derecho Internacional mediante la finalización de la ocupación y la colonización de los territorios ocupados en el año 1967 y el desmantelamiento del muro; el reconocimiento de los derechos fundamentales de la ciudadanía árabe palestina de Israel hacia la plena igualdad; el respeto, la protección y la promoción de los derechos de los refugiados de Palestina a volver a sus hogares y propiedades como se estipuló en la Resolución 194 de las Naciones Unidas.
Al contrario de lo que se comenta desde ámbitos poco informados o con voluntad desinformadora, el boicot internacional no persigue la destrucción o la desaparición del Estado de Israel sino el estricto cumplimiento de la legalidad internacional y el respeto hacia los Derechos Humanos y al derecho de autodeterminación del pueblo de Palestina.
La Asociación de Estudios Americanos (ASA), una organización académica de 60 años de antigüedad, que cuenta con 5.000 miembros, anunció este lunes que sus miembros habían votado abrumadoramente a favor de apoyar el boicot a las instituciones académicas israelíes.
La ASA se adhiere al boicot académico a Israel.
En una histórica decisión, más del 66 por ciento de los miembros votantes de la Asociación de Estudios Americanos optó a favor de una resolución que apoyaba el boicot. La resolución también expresó el apoyo de la asociación a los académicos en Estados Unidos para hablar críticamente de las políticas israelíes.
«El respaldo de la ASA al boicot académico se justifica dado los apoyos militares de Estados Unidos y otros tipos de apoyo a Israel; la violación de Israel del derecho internacional y las resoluciones de la ONU, el impacto documentado de la ocupación israelí para académicos y estudiantes palestinos, el grado en que las instituciones israelíes de la educación superior son parte de las políticas estatales que violan los derechos humanos y, por último, el apoyo de dicha resolución por una mayoría de miembros de la ASA», se puede leer en un un comunicado difundido por la asociación este lunes.
Los resultados de la votación siguen a la decisión del Consejo Nacional de la Asociación para respaldar la resolución a principios de diciembre, según informó Ma’an en ese momento.
Aunque el Consejo ha manifestado su apoyo a la resolución, también se refirió a la decisión final de sus miembros. De 5.000 miembros de la asociación, 1252 emitieron sus votos. El 66,05 % dijeron que sí, mientras que el 30,5 % dijeron que no y el 3,43 % se abstuvieron.
De acuerdo con la página web de la ASA, la resolución implica la prohibición de «colaboraciones formales con instituciones académicas israelíes, o con los estudiosos que están sirviendo expresamente como representantes o embajadores de esas instituciones».
Sin embargo, no exigen «un boicot en contra de los investigadores israelíes que participan en los contactos a nivel individual ni las formas cotidianas de intercambio académico», aclara el sitio, añadiendo que «el objetivo del boicot académico es el de contribuir al mayor movimiento por la justicia social en Israel/Palestina que busca ampliar, no restringir aún más, los derechos a la educación y a la libre investigación».
La Asociación de Estudios Americanos es la mayor asociación académica con sede en EE.UU. en apoyar el Boicot Académico a Israel hasta la fecha, y le sigue la Asociación para los Estudios Asiático-Americanos (AAAS) que se convirtió en la primera institución académica de EEUU en mostrar su apoyo al movimiento de boicot en abril pasado.
Este voto es un hecho histórico en particular, dado que los Estados Unidos es uno de los aliados más fuertes de Israel y le da más 3 mil millones de dólares en ayuda por año.
La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) fue lanzada oficialmente en 2004 por la sociedad civil palestina con el fin de presionar al Estado de Israel a poner fin a sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los palestinos, incluido el derecho a la educación.
Los activistas sostienen que una amplia colaboración institucional entre las universidades israelíes y el ejército israelí garantiza una campaña de boicot internacional, como parte de un movimiento más amplio de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado de Israel para poner fin a la ocupación y sus amplias violaciones a los derechos humanos.
La Asociación de Estudios Americanos (ASA), una organización académica de 60 años de antigüedad, que cuenta con 5.000 miembros, anunció este lunes que sus miembros habían votado abrumadoramente a favor de apoyar el boicot a las instituciones académicas israelíes.
La ASA se adhiere al boicot académico a Israel.
En una histórica decisión, más del 66 por ciento de los miembros votantes de la Asociación de Estudios Americanos optó a favor de una resolución que apoyaba el boicot. La resolución también expresó el apoyo de la asociación a los académicos en Estados Unidos para hablar críticamente de las políticas israelíes.
«El respaldo de la ASA al boicot académico se justifica dado los apoyos militares de Estados Unidos y otros tipos de apoyo a Israel; la violación de Israel del derecho internacional y las resoluciones de la ONU, el impacto documentado de la ocupación israelí para académicos y estudiantes palestinos, el grado en que las instituciones israelíes de la educación superior son parte de las políticas estatales que violan los derechos humanos y, por último, el apoyo de dicha resolución por una mayoría de miembros de la ASA», se puede leer en un un comunicado difundido por la asociación este lunes.
Los resultados de la votación siguen a la decisión del Consejo Nacional de la Asociación para respaldar la resolución a principios de diciembre, según informó Ma’an en ese momento.
Aunque el Consejo ha manifestado su apoyo a la resolución, también se refirió a la decisión final de sus miembros. De 5.000 miembros de la asociación, 1252 emitieron sus votos. El 66,05 % dijeron que sí, mientras que el 30,5 % dijeron que no y el 3,43 % se abstuvieron.
De acuerdo con la página web de la ASA, la resolución implica la prohibición de «colaboraciones formales con instituciones académicas israelíes, o con los estudiosos que están sirviendo expresamente como representantes o embajadores de esas instituciones».
Sin embargo, no exigen «un boicot en contra de los investigadores israelíes que participan en los contactos a nivel individual ni las formas cotidianas de intercambio académico», aclara el sitio, añadiendo que «el objetivo del boicot académico es el de contribuir al mayor movimiento por la justicia social en Israel/Palestina que busca ampliar, no restringir aún más, los derechos a la educación y a la libre investigación».
La Asociación de Estudios Americanos es la mayor asociación académica con sede en EE.UU. en apoyar el Boicot Académico a Israel hasta la fecha, y le sigue la Asociación para los Estudios Asiático-Americanos (AAAS) que se convirtió en la primera institución académica de EEUU en mostrar su apoyo al movimiento de boicot en abril pasado.
Este voto es un hecho histórico en particular, dado que los Estados Unidos es uno de los aliados más fuertes de Israel y le da más 3 mil millones de dólares en ayuda por año.
La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) fue lanzada oficialmente en 2004 por la sociedad civil palestina con el fin de presionar al Estado de Israel a poner fin a sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los palestinos, incluido el derecho a la educación.
Los activistas sostienen que una amplia colaboración institucional entre las universidades israelíes y el ejército israelí garantiza una campaña de boicot internacional, como parte de un movimiento más amplio de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado de Israel para poner fin a la ocupación y sus amplias violaciones a los derechos humanos.
La Asociación de Estudios Americanos (ASA), una organización académica de 60 años de antigüedad, que cuenta con 5.000 miembros, anunció este lunes que sus miembros habían votado abrumadoramente a favor de apoyar el boicot a las instituciones académicas israelíes.
La ASA se adhiere al boicot académico a Israel.
En una histórica decisión, más del 66 por ciento de los miembros votantes de la Asociación de Estudios Americanos optó a favor de una resolución que apoyaba el boicot. La resolución también expresó el apoyo de la asociación a los académicos en Estados Unidos para hablar críticamente de las políticas israelíes.
«El respaldo de la ASA al boicot académico se justifica dado los apoyos militares de Estados Unidos y otros tipos de apoyo a Israel; la violación de Israel del derecho internacional y las resoluciones de la ONU, el impacto documentado de la ocupación israelí para académicos y estudiantes palestinos, el grado en que las instituciones israelíes de la educación superior son parte de las políticas estatales que violan los derechos humanos y, por último, el apoyo de dicha resolución por una mayoría de miembros de la ASA», se puede leer en un un comunicado difundido por la asociación este lunes.
Los resultados de la votación siguen a la decisión del Consejo Nacional de la Asociación para respaldar la resolución a principios de diciembre, según informó Ma’an en ese momento.
Aunque el Consejo ha manifestado su apoyo a la resolución, también se refirió a la decisión final de sus miembros. De 5.000 miembros de la asociación, 1252 emitieron sus votos. El 66,05 % dijeron que sí, mientras que el 30,5 % dijeron que no y el 3,43 % se abstuvieron.
De acuerdo con la página web de la ASA, la resolución implica la prohibición de «colaboraciones formales con instituciones académicas israelíes, o con los estudiosos que están sirviendo expresamente como representantes o embajadores de esas instituciones».
Sin embargo, no exigen «un boicot en contra de los investigadores israelíes que participan en los contactos a nivel individual ni las formas cotidianas de intercambio académico», aclara el sitio, añadiendo que «el objetivo del boicot académico es el de contribuir al mayor movimiento por la justicia social en Israel/Palestina que busca ampliar, no restringir aún más, los derechos a la educación y a la libre investigación».
La Asociación de Estudios Americanos es la mayor asociación académica con sede en EE.UU. en apoyar el Boicot Académico a Israel hasta la fecha, y le sigue la Asociación para los Estudios Asiático-Americanos (AAAS) que se convirtió en la primera institución académica de EEUU en mostrar su apoyo al movimiento de boicot en abril pasado.
Este voto es un hecho histórico en particular, dado que los Estados Unidos es uno de los aliados más fuertes de Israel y le da más 3 mil millones de dólares en ayuda por año.
La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) fue lanzada oficialmente en 2004 por la sociedad civil palestina con el fin de presionar al Estado de Israel a poner fin a sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los palestinos, incluido el derecho a la educación.
Los activistas sostienen que una amplia colaboración institucional entre las universidades israelíes y el ejército israelí garantiza una campaña de boicot internacional, como parte de un movimiento más amplio de boicot, desinversión y sanciones contra el Estado de Israel para poner fin a la ocupación y sus amplias violaciones a los derechos humanos.
Además de las casi 400 adhesiones de académica/os de todo el mundo alcanzadas ya, recientemente Alessandro Portelli (Italia) y Mary Marshall Clark (Estados Unidos), los dos principales ponentes internacionales de la Conferencia, han cancelado su participación.
Para agregar su nombre a la lista de firmantes, escriba un correo electrónico indicando su puesto y filiación académica a: hebrewuconferenceboycott@gmail.com.
Accede al listado completo de firmantes en la página de AURDIP (Asociación de Universitarios/as por el Respeto al Derecho Internacional en Palestina).
Queridas/os colegas:
Somos un grupo de palestinos, israelíes, académicos e historiadores que trabajan con fuentes orales de Europa, Sudáfrica y Norteamérica que llamamos a boicotear la Conferencia Internacional de junio de 2014 que organiza la división de historia oral del Avraham Harman Institute of Contemporary Jewry (Universidad Hebrea de Jerusalén). Mientras que todas las universidades israelíes son profundamente cómplices de la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid en Palestina, la Universidad Hebrea de Jerusalén es particularmente responsable en esta materia, como vamos a explicar a continuación.
Sus acciones tienen un impacto directo en nuestra lucha común por un paz justa en Palestina-Israel y en nuestra solidaridad con lo y las compañeras académicas palestinas, cuyas universidades han sido cerradas, bloqueadas e incluso bombardeadas por la aviación israelí durante las últimas tres décadas; universidades que han estado subyugadas a una larga y brutal ocupación israelí en Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Precisamente, la tierra en la que se encuentran algunos de los edificios e instalaciones de la Universidad Hebrea en el campus del Monte Scopus fue adquirida como resultado de la confiscación ilegal, en 1968, de 3.345 dunums de tierra palestina por Israel. Esta tierra confiscada en Jerusalén Este es un territorio ocupado de acuerdo con la legalidad internacional. La anexión unilateral de Jerusalén Este por parte del Estado de Israel y la aplicación de la legalidad israelí en ella son violaciones de la IV Convención de Ginebra. No han sido admitidas reiteradamente por la comunidad internacional, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Resolución 252 del 21 de mayo de 1968). De este modo, el traslado de persona israelí y estudiantes para trabajar y vivir en las tierras palestinas ocupadas por la Universidad Hebrea es una grave violación de la IV Convención de Ginebra.
Más allá, esta universidad es cómplice del tratamiento desigual a los palestinos, incluyendo aquellos que son ciudadanos de Israel. Por ejemplo, no provee de servicios docentes a los residentes de Jerusalén y las áreas colindantes, a diferencia de aquellos brindados a los grupos judíos. Tampoco ofrece cursos en árabe. Además, la Universidad Hebrea ha elegido permanecer en silencio mientras el gobierno israelí ha excluido a toda la población de Gaza de la posibilidad de acceder y estudiar en la universidad. Los estudiantes palestinos de Gaza tienen más oportunidades de acceder a una universidad en los Estados Unidos que a la Universidad Hebrea.
La administración de la Universidad Hebrea restringe la libertad de expresión y de protesta de sus pocos estudiantes palestinos. Por ejemplo, prohibió un evento conmemorativo de la invasión de la Franja de Gaza en 2008-2009, en la que cerca de 1400 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes. Mientras tanto, ha reservado una consideración especial para aquellos que participaron en esa invasión como soldados.
En diciembre de 2012, el ministro israelí de Defensa aprobó el reconocimiento de la Universidad de Ariel, situada en la colonia ilegal de Ariel, dentro del sistema académico israelí. Como resultado, personal (exclusivamente judío) de la Universidad Hebrea tomó parte en la supervisión y promoción de comités de estudiantes y de personal de esta nueva universidad. La Universidad Hebrea reconoce los certificados académicos expedidos por esta institución académica construida en tierra palestina confiscada y rodeada de otros municipios palestinos, pero no reconoce los certificados de la cercana Universidad de Al-Quds.
Irónicamente, la conferencia de historia oral está organizada por un instituto llamado Avraham Harman, que fue presidente de la Universidad Hebrea de 1968 a 1983. Como presidente, Harman fue el responsable directo de la expansión y reconstrucción del campus original del Monte Scopus, construido ilegalmente en tierra despojada a los palestinos de Jerusalén Este.
En un momento en el que el movimiento internacional de boicot a las instituciones académicas y culturales israelíes está ganando terreno como respuesta a la flagrante y persistente violación de los derechos humanos y políticos de los palestinos, exhortamos a investigadores y profesionales académicos a reflexionar sobre las implicaciones de la participación en una conferencia de una institución cómplice de esta situación, rechazando dicha participación. La conferencia es un intento de mejorar la imagen y reputación de la Universidad Hebrea de Jerusalén en “Occidente” y cubrir el hecho de que la Universidad está fuertemente asociada con la anexión y las políticas del Muro de Separación/Apartheid. Políticas que fueron declaradas ilegales y condenadas por su violación del derecho internacional el 9 de julio de 2004 por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Desde que los poderes hegemónicos del mundo son activamente cómplices en permitir y perpetuar las políticas coloniales y opresivas de Israel, creemos que la única vía abierta para lograr la justicia y sostener la legalidad internacional es apoyar el trabajo de la sociedad civil internacional y palestina para presionar a Israel y sus instituciones cómplices para acabar con esta opresión.
De manera similar al periodo del boicot al apartheid sudafricano y a sus universidades cómplices, creemos que la participación en conferencias o eventos similares en Israel -pese a las intenciones- puede contribuir únicamente a la prolongación de esta injusticia mediante la su normalización y legitimación. Ello contribuye de manera velada al esfuerzo de Israel de aparecer como un participante normal en el mundo de la investigación científica, mientras que al mismo tiempo practica las formas perniciosas de control colonial y legaliza la discriminación racial contra los palestinos.
Hasta que Israel no cumpla completamente con las leyes y convenciones internacionales esperamos que los académicos de todo el mundo no participen ni avalen esta violación sistemática de los derechos humanos más básicos de los palestinos, incluso aunque sea de un modo involuntario. Llamamos a nuestros colegas a tratar a Israel exactamente de la misma manera a como el mundo trató a la racista Sudáfrica, o a como cualquier otro país que legisle y practique el apartheid: como un Estado “paria” fuera de la legalidad internacional. Solo así los palestinos podrán tener esperanza en una paz justa basada en el derecho internacional, en el respecto de los derechos humanos y en el principio fundamental de igualdad para todos, sin consideración de etnia, religión u otro criterio identitario.
Nosotras/os, por tanto, le instamos a que se sume al boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén y que pida a sus colegas que rechacen participar en ella, rechazando cruzar las líneas de defensa de los palestinos.
Además de las casi 400 adhesiones de académica/os de todo el mundo alcanzadas ya, recientemente Alessandro Portelli (Italia) y Mary Marshall Clark (Estados Unidos), los dos principales ponentes internacionales de la Conferencia, han cancelado su participación.
Para agregar su nombre a la lista de firmantes, escriba un correo electrónico indicando su puesto y filiación académica a: hebrewuconferenceboycott@gmail.com.
Accede al listado completo de firmantes en la página de AURDIP (Asociación de Universitarios/as por el Respeto al Derecho Internacional en Palestina).
Queridas/os colegas:
Somos un grupo de palestinos, israelíes, académicos e historiadores que trabajan con fuentes orales de Europa, Sudáfrica y Norteamérica que llamamos a boicotear la Conferencia Internacional de junio de 2014 que organiza la división de historia oral del Avraham Harman Institute of Contemporary Jewry (Universidad Hebrea de Jerusalén). Mientras que todas las universidades israelíes son profundamente cómplices de la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid en Palestina, la Universidad Hebrea de Jerusalén es particularmente responsable en esta materia, como vamos a explicar a continuación.
Sus acciones tienen un impacto directo en nuestra lucha común por un paz justa en Palestina-Israel y en nuestra solidaridad con lo y las compañeras académicas palestinas, cuyas universidades han sido cerradas, bloqueadas e incluso bombardeadas por la aviación israelí durante las últimas tres décadas; universidades que han estado subyugadas a una larga y brutal ocupación israelí en Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Precisamente, la tierra en la que se encuentran algunos de los edificios e instalaciones de la Universidad Hebrea en el campus del Monte Scopus fue adquirida como resultado de la confiscación ilegal, en 1968, de 3.345 dunums de tierra palestina por Israel. Esta tierra confiscada en Jerusalén Este es un territorio ocupado de acuerdo con la legalidad internacional. La anexión unilateral de Jerusalén Este por parte del Estado de Israel y la aplicación de la legalidad israelí en ella son violaciones de la IV Convención de Ginebra. No han sido admitidas reiteradamente por la comunidad internacional, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Resolución 252 del 21 de mayo de 1968). De este modo, el traslado de persona israelí y estudiantes para trabajar y vivir en las tierras palestinas ocupadas por la Universidad Hebrea es una grave violación de la IV Convención de Ginebra.
Más allá, esta universidad es cómplice del tratamiento desigual a los palestinos, incluyendo aquellos que son ciudadanos de Israel. Por ejemplo, no provee de servicios docentes a los residentes de Jerusalén y las áreas colindantes, a diferencia de aquellos brindados a los grupos judíos. Tampoco ofrece cursos en árabe. Además, la Universidad Hebrea ha elegido permanecer en silencio mientras el gobierno israelí ha excluido a toda la población de Gaza de la posibilidad de acceder y estudiar en la universidad. Los estudiantes palestinos de Gaza tienen más oportunidades de acceder a una universidad en los Estados Unidos que a la Universidad Hebrea.
La administración de la Universidad Hebrea restringe la libertad de expresión y de protesta de sus pocos estudiantes palestinos. Por ejemplo, prohibió un evento conmemorativo de la invasión de la Franja de Gaza en 2008-2009, en la que cerca de 1400 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes. Mientras tanto, ha reservado una consideración especial para aquellos que participaron en esa invasión como soldados.
En diciembre de 2012, el ministro israelí de Defensa aprobó el reconocimiento de la Universidad de Ariel, situada en la colonia ilegal de Ariel, dentro del sistema académico israelí. Como resultado, personal (exclusivamente judío) de la Universidad Hebrea tomó parte en la supervisión y promoción de comités de estudiantes y de personal de esta nueva universidad. La Universidad Hebrea reconoce los certificados académicos expedidos por esta institución académica construida en tierra palestina confiscada y rodeada de otros municipios palestinos, pero no reconoce los certificados de la cercana Universidad de Al-Quds.
Irónicamente, la conferencia de historia oral está organizada por un instituto llamado Avraham Harman, que fue presidente de la Universidad Hebrea de 1968 a 1983. Como presidente, Harman fue el responsable directo de la expansión y reconstrucción del campus original del Monte Scopus, construido ilegalmente en tierra despojada a los palestinos de Jerusalén Este.
En un momento en el que el movimiento internacional de boicot a las instituciones académicas y culturales israelíes está ganando terreno como respuesta a la flagrante y persistente violación de los derechos humanos y políticos de los palestinos, exhortamos a investigadores y profesionales académicos a reflexionar sobre las implicaciones de la participación en una conferencia de una institución cómplice de esta situación, rechazando dicha participación. La conferencia es un intento de mejorar la imagen y reputación de la Universidad Hebrea de Jerusalén en “Occidente” y cubrir el hecho de que la Universidad está fuertemente asociada con la anexión y las políticas del Muro de Separación/Apartheid. Políticas que fueron declaradas ilegales y condenadas por su violación del derecho internacional el 9 de julio de 2004 por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Desde que los poderes hegemónicos del mundo son activamente cómplices en permitir y perpetuar las políticas coloniales y opresivas de Israel, creemos que la única vía abierta para lograr la justicia y sostener la legalidad internacional es apoyar el trabajo de la sociedad civil internacional y palestina para presionar a Israel y sus instituciones cómplices para acabar con esta opresión.
De manera similar al periodo del boicot al apartheid sudafricano y a sus universidades cómplices, creemos que la participación en conferencias o eventos similares en Israel -pese a las intenciones- puede contribuir únicamente a la prolongación de esta injusticia mediante la su normalización y legitimación. Ello contribuye de manera velada al esfuerzo de Israel de aparecer como un participante normal en el mundo de la investigación científica, mientras que al mismo tiempo practica las formas perniciosas de control colonial y legaliza la discriminación racial contra los palestinos.
Hasta que Israel no cumpla completamente con las leyes y convenciones internacionales esperamos que los académicos de todo el mundo no participen ni avalen esta violación sistemática de los derechos humanos más básicos de los palestinos, incluso aunque sea de un modo involuntario. Llamamos a nuestros colegas a tratar a Israel exactamente de la misma manera a como el mundo trató a la racista Sudáfrica, o a como cualquier otro país que legisle y practique el apartheid: como un Estado “paria” fuera de la legalidad internacional. Solo así los palestinos podrán tener esperanza en una paz justa basada en el derecho internacional, en el respecto de los derechos humanos y en el principio fundamental de igualdad para todos, sin consideración de etnia, religión u otro criterio identitario.
Nosotras/os, por tanto, le instamos a que se sume al boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén y que pida a sus colegas que rechacen participar en ella, rechazando cruzar las líneas de defensa de los palestinos.
Además de las casi 400 adhesiones de académica/os de todo el mundo alcanzadas ya, recientemente Alessandro Portelli (Italia) y Mary Marshall Clark (Estados Unidos), los dos principales ponentes internacionales de la Conferencia, han cancelado su participación.
Para agregar su nombre a la lista de firmantes, escriba un correo electrónico indicando su puesto y filiación académica a: hebrewuconferenceboycott@gmail.com.
Accede al listado completo de firmantes en la página de AURDIP (Asociación de Universitarios/as por el Respeto al Derecho Internacional en Palestina).
Queridas/os colegas:
Somos un grupo de palestinos, israelíes, académicos e historiadores que trabajan con fuentes orales de Europa, Sudáfrica y Norteamérica que llamamos a boicotear la Conferencia Internacional de junio de 2014 que organiza la división de historia oral del Avraham Harman Institute of Contemporary Jewry (Universidad Hebrea de Jerusalén). Mientras que todas las universidades israelíes son profundamente cómplices de la ocupación, la limpieza étnica y el apartheid en Palestina, la Universidad Hebrea de Jerusalén es particularmente responsable en esta materia, como vamos a explicar a continuación.
Sus acciones tienen un impacto directo en nuestra lucha común por un paz justa en Palestina-Israel y en nuestra solidaridad con lo y las compañeras académicas palestinas, cuyas universidades han sido cerradas, bloqueadas e incluso bombardeadas por la aviación israelí durante las últimas tres décadas; universidades que han estado subyugadas a una larga y brutal ocupación israelí en Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Precisamente, la tierra en la que se encuentran algunos de los edificios e instalaciones de la Universidad Hebrea en el campus del Monte Scopus fue adquirida como resultado de la confiscación ilegal, en 1968, de 3.345 dunums de tierra palestina por Israel. Esta tierra confiscada en Jerusalén Este es un territorio ocupado de acuerdo con la legalidad internacional. La anexión unilateral de Jerusalén Este por parte del Estado de Israel y la aplicación de la legalidad israelí en ella son violaciones de la IV Convención de Ginebra. No han sido admitidas reiteradamente por la comunidad internacional, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Resolución 252 del 21 de mayo de 1968). De este modo, el traslado de persona israelí y estudiantes para trabajar y vivir en las tierras palestinas ocupadas por la Universidad Hebrea es una grave violación de la IV Convención de Ginebra.
Más allá, esta universidad es cómplice del tratamiento desigual a los palestinos, incluyendo aquellos que son ciudadanos de Israel. Por ejemplo, no provee de servicios docentes a los residentes de Jerusalén y las áreas colindantes, a diferencia de aquellos brindados a los grupos judíos. Tampoco ofrece cursos en árabe. Además, la Universidad Hebrea ha elegido permanecer en silencio mientras el gobierno israelí ha excluido a toda la población de Gaza de la posibilidad de acceder y estudiar en la universidad. Los estudiantes palestinos de Gaza tienen más oportunidades de acceder a una universidad en los Estados Unidos que a la Universidad Hebrea.
La administración de la Universidad Hebrea restringe la libertad de expresión y de protesta de sus pocos estudiantes palestinos. Por ejemplo, prohibió un evento conmemorativo de la invasión de la Franja de Gaza en 2008-2009, en la que cerca de 1400 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes. Mientras tanto, ha reservado una consideración especial para aquellos que participaron en esa invasión como soldados.
En diciembre de 2012, el ministro israelí de Defensa aprobó el reconocimiento de la Universidad de Ariel, situada en la colonia ilegal de Ariel, dentro del sistema académico israelí. Como resultado, personal (exclusivamente judío) de la Universidad Hebrea tomó parte en la supervisión y promoción de comités de estudiantes y de personal de esta nueva universidad. La Universidad Hebrea reconoce los certificados académicos expedidos por esta institución académica construida en tierra palestina confiscada y rodeada de otros municipios palestinos, pero no reconoce los certificados de la cercana Universidad de Al-Quds.
Irónicamente, la conferencia de historia oral está organizada por un instituto llamado Avraham Harman, que fue presidente de la Universidad Hebrea de 1968 a 1983. Como presidente, Harman fue el responsable directo de la expansión y reconstrucción del campus original del Monte Scopus, construido ilegalmente en tierra despojada a los palestinos de Jerusalén Este.
En un momento en el que el movimiento internacional de boicot a las instituciones académicas y culturales israelíes está ganando terreno como respuesta a la flagrante y persistente violación de los derechos humanos y políticos de los palestinos, exhortamos a investigadores y profesionales académicos a reflexionar sobre las implicaciones de la participación en una conferencia de una institución cómplice de esta situación, rechazando dicha participación. La conferencia es un intento de mejorar la imagen y reputación de la Universidad Hebrea de Jerusalén en “Occidente” y cubrir el hecho de que la Universidad está fuertemente asociada con la anexión y las políticas del Muro de Separación/Apartheid. Políticas que fueron declaradas ilegales y condenadas por su violación del derecho internacional el 9 de julio de 2004 por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Desde que los poderes hegemónicos del mundo son activamente cómplices en permitir y perpetuar las políticas coloniales y opresivas de Israel, creemos que la única vía abierta para lograr la justicia y sostener la legalidad internacional es apoyar el trabajo de la sociedad civil internacional y palestina para presionar a Israel y sus instituciones cómplices para acabar con esta opresión.
De manera similar al periodo del boicot al apartheid sudafricano y a sus universidades cómplices, creemos que la participación en conferencias o eventos similares en Israel -pese a las intenciones- puede contribuir únicamente a la prolongación de esta injusticia mediante la su normalización y legitimación. Ello contribuye de manera velada al esfuerzo de Israel de aparecer como un participante normal en el mundo de la investigación científica, mientras que al mismo tiempo practica las formas perniciosas de control colonial y legaliza la discriminación racial contra los palestinos.
Hasta que Israel no cumpla completamente con las leyes y convenciones internacionales esperamos que los académicos de todo el mundo no participen ni avalen esta violación sistemática de los derechos humanos más básicos de los palestinos, incluso aunque sea de un modo involuntario. Llamamos a nuestros colegas a tratar a Israel exactamente de la misma manera a como el mundo trató a la racista Sudáfrica, o a como cualquier otro país que legisle y practique el apartheid: como un Estado “paria” fuera de la legalidad internacional. Solo así los palestinos podrán tener esperanza en una paz justa basada en el derecho internacional, en el respecto de los derechos humanos y en el principio fundamental de igualdad para todos, sin consideración de etnia, religión u otro criterio identitario.
Nosotras/os, por tanto, le instamos a que se sume al boicot a la Conferencia de historia oral de la Universidad Hebrea de Jerusalén y que pida a sus colegas que rechacen participar en ella, rechazando cruzar las líneas de defensa de los palestinos.
Entrevista de Isabel Pérez (Gaza) para Diagonal a Haidar Eid, activista palestino de BDS y profesor de Estudios Culturales y Literatura en la Universidad de Al-Aqsa en Gaza.
El profesor Haidar Eid es un defensor de la causa palestina, la resistencia no violenta y propone un único Estado laico y democrático. Ha vivido en Sudáfrica durante años lo que le hace tener una idea clara de la importancia del movimiento Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel que revindica como medida de presión contra Israel.
Haidar Eid, del movimiento BDS (Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel).
Haidar Eid tiene una larga trayectoria en la lucha no violenta por la causa palestina y es un ferviente defensor de la solución de un único estado laico y democrático para el conflicto árabe-israelí. Eid vivió en Sudáfrica durante 7 años, lo que le coloca en una ventajosa posición para explicar la situación actual de los palestinos bajo el sistema de apartheid israelí.Eid señala la importancia del movimiento BDS (Boicot, Sanciones y Desinversión a Israel) que también incluye el boicot académico, y nos cuenta por qué la Universidad Católica de Murcia no debería entregar el título de doctor honoris causa al primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu.
Explíquenos un poco la campaña del BDS palestino que en 2013 ha cumplido 8 años y, según Israel, configura un peligro estratégico.
En 2005 más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que boicoteara el apartheid israelí, optara por la desinversión e impusiera sanciones hasta que Israel cumpliera con la ley internacional, exactamente del mismo modo que sucedió en Sudáfrica. Lo interesante de la campaña palestina del BDS es que luego se ha convertido en una campaña global.
Es un movimiento basado en los derechos y llama a la implementación de la ley internacional, primero, con la retirada de las tropas israelíes de la tierra palestina ocupada en 1967, incluyendo Jerusalén-Este; segundo, llama a Israel a cumplir la resolución 194 de las Naciones Unidas que afirma claramente el derecho al retorno de los refugiados palestinos a los pueblos y ciudades de los cuales fueron expulsados en 1948; y, tercero, clama que Israel debe poner fin a su leyes discriminatorias raciales contra la población indígena de Palestina.
Y, ¿cómo empezó el boicot académico?
En 2004 un grupo de académicos, intelectuales y figuras culturales de Palestina formamos el PACBI, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel, y llamamos a las figuras culturales y a las instituciones académicas internacionales a boicotear las instituciones académicas israelíes por su complicidad con los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra que Israel comete contra Palestina, por las continuas violaciones israelíes de la ley internacional. Desafortunadamente, se ha demostrado que todas las instituciones israelíes son cómplices, directa o indirectamente, de la ocupación israelí en la Franja de Gaza y Cisjordania.
Uno de los campus universitarios hebreos está levantado sobre suelo ocupado en 1967, en Jerusalén-Este, lo cual es ilegal. La universidad de Tel Aviv fue construida sobre las ruinas del pueblo de Sheikh Muwannes. La doctrina de Dhahia, una doctrina militar israelí, que Israel usó contra los civiles libaneses en 2006 y contra Gaza en 2008-2009 fue desarrollada en la Universidad de Tel Aviv. Todas las tácticas militares que Israel utiliza son desarrolladas en universidades israelíes y por eso nosotros esperamos que nuestros colegas y las instituciones académicas internacionales boicoteen las instituciones académicas israelíes. Esperamos que cualquier académico decente, cualquier ser humano decente, se oponga a la opresión de otros seres humanos.
Usted ha estado muchos años en Sudáfrica y a menudo compara el apartheid israelí con el apartheid sudafricano.
En Palestina tenemos un gran desequilibrio de poder entre el opresor y el oprimido, exactamente igual que el que había entre los negros de Sudáfrica y los blancos de Sudáfrica, pero lo que Israel está haciendo a los palestinos es mucho peor. En Palestina tienes apartheid y discriminación racial, pero también tienes un proceso continuo de colonización y limpieza étnica y una ocupación militar directa en la Franja de Gaza y Cisjordania.
¿Alguna vez el sistema de apartheid usó F16 contra los negros sudafricanos? ¿Usó alguna vez helicópteros Apache? ¿Bombas de fósforo contra los indígenas? Israel practica también el genocidio: en 2008 entró en Gaza y en 22 días mató a 1.400 personas. Gaza es ahora un campo de concentración, la cárcel al aire libre más grande del mundo. Ilan Pappe, un historiador israelí, afirma que el bloqueo es un “genocidio lento”. Richard Falk define el bloqueo como un “preludio al genocidio”.
El BDS ya ha empezado su campaña (Des-honoris Causa) en España contra la entrega del título Doctor Honoris Causa al primer ministro israelí en la Universidad Católica de Murcia.
Es vergonzoso para España, para cada uno de los españoles, homenajear a este criminal de guerra. Bajo la presidencia de Netanyahu en 2012 Israel atacó Gaza durante ocho días y mató a 150 personas, incluyendo 54 niños, se cometieron los peores crímenes de guerra bajo la presidencia de Netanyahu que, además, está a la cabeza del gobierno más fascista de la historia de Israel. Un hombre que está practicando la limpieza étnica en el desierto del Negev con el Plan Prawer y que continúa la limpieza étnica en la Palestina ocupada. Con Netanyahu, el número de colonos y la expansión de asentamientos han aumentado más que nunca, es el líder que rechaza implantar la resolución 194 de las Naciones Unidas. Es una vergüenza para España homenajear a una persona que no está muy lejos de ser como P. W. Botha, primer ministro del gobierno de apartheid de Sudáfrica. Esto hace de la universidad que va a honorarble cómplice por ayudar a lavar la cara del estado de Israel. Como académico respeto a mis colegas académicos españoles, pero algunos de ellos están mostrando solidaridad con el opresor.
Sí. En el BDS tenemos tres demandas: libertad para la Franja de Gaza y Cisjordania, justicia para los refugiados palestinos e igualdad para los ciudadanos palestinos del Estado de Israel. No hay paz sin justicia, no hay libertad sin justicia y no hay justicia en Palestina sin el derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Tenemos un sistema donde un grupo de personas tienen privilegios basados en su identidad religiosa porque, por definición, Israel es un estado de apatheid que se define así mismo como ‘el estado de los judíos’, solo los judíos, no se define como el estado de sus ciudadanos. Queremos invertir este proceso a través de la decolonización de Palestina y el primer paso es desionizarla.
Descriptible como sudor frío mezclado con negra indignación, ha sido la sensación que me ha producido la noticia de que la Universidad Católica de Murcia (UCAM) investirá en breve como doctor honoris causa al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El sudor frío me lo produjo la posibilidad de que se pasee por España en septiembre el hombre que manda en el Estado que más dolor y humillación produce, desde hace 60 años, al pueblo palestino (al que ataca, invade, ocupa, explota, expolia y desespera) y a sus Estados vecinos Siria y Líbano (a los que ataca, humilla y atemoriza con su poderío militar y nuclear) burlando sistemáticamente las condenas internacionales, muy en especial las de Naciones Unidas, y exhibiendo como causa y justificación de sus crímenes más allá de la verborrea mesiánico-irredentista, ampliada a la sistemática consideración de «terrorista» a cuanto y cuantos incomodan su política e itinerario de abusos y exacciones una agresividad terrorífica y el amparo tan incondicional como execrable de las potencias occidentales, Estados Unidos y Unión Europea.
Y la negra indignación me la producen, ante todo, que sea una universidad católica la que, alegando intereses académicos (el papel intermediario de Netanyahu en futuras colaboraciones con universidades israelíes), deje de lado cualquier exigencia evangélica que le debiera ser constitucional, la dignidad universitaria general, que niega el acceso a la academia a personajes acusados por millones de personas de crímenes sin cuento, de creadores y valedores de apartheid y de un trato y una política hacia un pueblo, el palestino, que siendo profundamente racista se acerca mucho más al genocidio de hecho que a la ‘mera’ ocupación, secuestro y cerco que por decenios viene aplicándole. Es, sí, el rótulo y la pretensión de ‘católicos’ en la UCAM, lo que me resulta grotesco e insoportable: porque no creo que tal iniciativa pueda pretenderse católica, cristiana o simplemente ética.
Me viene perturbando, desde su aparición por nuestra tierra, ese José Luis Mendoza, factótum de la UCAM, por su notable capacidad para la megalomanía y la provocación, que a sus éxitos ante el Vaticano (al que él mismo reconoce regalar con sustanciosos cheques) añade el que ha sabido acomplejar, y en gran medida paralizar, a la sociedad murciana progresista, concretamente a la comunidad de la universidad pública que, si bien se encuentra maltratada por un poder político decidido a promover la universidad privada, no ha desplegado su capacidad real para recordar a todos que la ética universitaria no es compatible con las universidades-negocio, con la atribución de honores con criterio político-comercial ni con las morales escandalosas.
En esta operación, tan antievangélica, Mendoza pretende el respaldo de la Iglesia española, y por eso se hace retratar, junto a Netanyahu, con el cardenal Cañizares y por otros representantes de la Conferencia Episcopal, como Silverio Nieto que, siendo también profesor de la UCAM, ostenta a la sazón nada menos que la cátedra de Relaciones Iglesia-Estado y Derechos Humanos (¡competencia bien escogida para la ocasión, vive Dios!). Esperemos que el nuevo papa, que acaba de criticar en Río la «incoherencia de la Iglesia», se alarme de la iniciativa de la UCAM, que es sólo coherente con una política oportunista y amoral, ajena completamente a lo universitario y que se alinea con los poderes más violentos y discrecionales del planeta.
Muy oportuna, y completando el ejercicio ultra, mendaz y antiárabe programado por esta UCAM, se anuncia la presencia de José María Aznar, que dirige ¡oh maravilla! la cátedra de Ética, Política y Humanidades de esa universidad católica, al que se le reserva el papel de padrino en esa ceremonia en la que se le quiere conferir una dignidad espuria al responsable de tanto sufrimiento. Teniendo en cuenta el papel de Aznar en la historia reciente, cuando ha llevado a España a una guerra ilegal, injusta e inmoral, con el resultado de miles de víctimas inocentes, ni el enunciado de su cátedra puede ser más hipócrita ni las cualidades que se le suponen más insultantes.
Mientras tanto, espero y deseo que el rechazo a esta visita y a esta distinción se extienda por Murcia y por España; que la Iglesia Católica retire su apoyo a esta ignominia; que profesores, intelectuales, políticos y ciudadanía en general se alcen contra la deshonra que se cierne sobre nuestras cabezas. Aunque lo que a mí me haría más feliz, como a tantos y tantos seres humanos que son sus víctimas, es que una orden internacional de arresto llegase a Murcia, oportuna y firme, para llevar a juicio a Netanyahu —a quien los gazíes, entre muchos otros, tienen por verdugo impune, con argumentos ciertamente de peso—, condenarle y encerrarle en prisión para el resto de sus días.
Pedro Costa Morata es profesor universitario y doctor en Ciencias Políticas y Sociología.
La Universidad Católica de San Antonio de Murcia (UCAM) ha decidido investir al Primer Ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, Doctor Honoris Causa a través de la cátedra de Ética Política y Humanidades de esa universidad, dirigida por José María Aznar, quien ejercerá de padrino. La decisión de la UCAM nos parece incomprensible si tenemos en cuenta la política actual del Estado de Israel que vulnera sistemáticamente los derechos civiles del pueblo palestino. Esa política ha sido sancionada abiertamente por la Unión Europea, que ha aprobado una nueva directiva comunitaria que prohíbe cualquier financiación, cooperación o concesión de galardones a residentes en asentamientos judíos de Cisjordania y Jerusalén Este.
En ese contexto, para una universidad de ideario católico como la UCAM deberían ser especialmente relevantes los obstáculos que el estado israelí impone a los creyentes cristianos y musulmanes para acceder a los lugares santos, la política sistemática de intentar borrar las evidencias históricas de la población no-judía de palestina e incluso la persecución de dignatarios del credo ortodoxo.
En el ámbito académico, deben destacarse los obstáculos al ejercicio de los derechos a la educación superior como el estrangulamiento y los ataques militares a las universidades palestinas y las restricciones a las que son sometidos sus estudiantes, profesorado y personal administrativo. Por ejemplo, según el Centro por los Derechos Humanos en Gaza, desde que el gobierno israelí impuso en junio de 2007 un bloqueo absoluto, los estudiantes de Gaza están completamente ausentes de las instituciones académicas de Cisjordania cuando antes suponían un 35% del total de sus estudiantes. Asimismo, una encuesta publicada recientemente por la UNESCO señala que el 72% de los estudiantes palestinos encuestados no son optimistas en cuanto al futuro y esperan el estallido de una guerra en cualquier momento [1].
Finalmente, un informe de Ruhan Nagra publicado en 2013 sobre la situación del sistema educativo superior palestino concluyó: «Durante décadas Israel ha operado un amplio régimen de circulación interna y externa y ha impuesto restricciones de acceso en detrimento de la enseñanza superior palestina y en otros procesos de desarrollo económico y bienestar social en Cisjordania y la Franja de Gaza. Habida cuenta de su carácter arbitrario e indiscriminado, la inspiración política y el impacto perjudicial en la vida civil palestina, este amplio régimen restrictivo contraviene claramente el derecho internacional» [2].
Por otro lado, este galardón se otorga en el momento en que el gobierno liderado por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu planea construir nuevos asentamientos ilegales en los territorios ocupados en 1967. Esta política ha llevado a la UE a decidir aplicar una resolución de Naciones Unidas que obliga a Israel a respetar la frontera de 1967. En su trayectoria política, Benjamín Netanyahu perteneció en su juventud a las fuerzas especiales israelíes y siempre se ha alineado con los sectores contrarios a una solución justa y negociada del conflicto palestino: en 2001 intervino públicamente para que el comité central del Likud rechazara la creación de un Estado palestino y en 2004 dimitió cuando el general Ariel Sharon, entonces primer ministro, decidió abandonar Gaza. Su ética política, por la que ahora lo premia la UCAM, quedó patente cuando en enero de 2010 siendo Primer Ministro, visitó la sede del Mosad para supervisar los últimos preparativos del asesinato en Dubai del líder de Hamás, Mahmud al-Mabhuh.
La política del Estado de Israel ha justificado el llamamiento de la sociedad civil palestina e internacional a una campaña de boicot las instituciones académicas israelíes en tanto esas instituciones no cesen en su complicidad con las políticas de ocupación, colonización y discriminación violatorias del derecho internacional. Esta campaña es similar a la que, en su momento, mostró eficazmente la postura de la comunidad internacional en defensa de los derechos humanos y civiles del pueblo de Sudáfrica contra el régimen de Apartheid. A esta campaña se están sumando numerosas organizaciones que suspenden sus relaciones institucionales y retiran sus inversiones en Israel, como la Universidad de Johannesburg (UBG), así personalidades académicas que se unen al boicot de esas instituciones como Stéphane Hessel, Arundhati Roy, Judith Butler, Naomi Klein, Ilan Pappe, y recientemente Stephen Hawking.
Desde la comunidad académica, vemos necesario denunciar y condenar la decisión de la UCAM de conceder este galardón académico por su contradicción con la tendencia europea y española de condenar la violación de las resoluciones aprobadas por organismos internacionales. No nos parece apropiado conceder dicho reconocimiento académico mientras Israel no respete el derecho a la educación superior de cientos de miles de alumnos, profesores y trabajadores en las universidades palestinas.
En consecuencia, llamamos a la UCAM a anular la decisión de otorgar este Doctorado Honoris Causa y suspender sus relaciones institucionales con Israel hasta que ese estado se atenga a la legislación internacional y cese el sistema de colonización y apartheid con el que somete a la población palestina.
Autónom@s por Palestina Cantoblanco, julio de 2013
Hemos tenido noticia de que el próximo mes de septiembre el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu será investido Doctor Honoris Causa por la Universidad católica de Murcia –UCAM–, a través de la cátedra de Ética Política y Humanidades, que dirige el ex presidente del gobierno español, José María Aznar, quien será el padrino del dirigente israelí.
Es de conocimiento público la situación de represión y violencia que el Gobierno de Israel, presidido por Netanyahu, despliega contra el pueblo palestino, tanto musulmán como cristiano, haciendo caso omiso de las resoluciones de Naciones Unidas y de las llamadas de la comunidad internacional.
El Gobierno de Israel cerca ciudades y pueblos, dentro de Cisjordania, con grandes alambradas de espinos, aislándolos completamente unos de otros. Está erigiendo, de Norte a Sur, un muro de 700 kilómetros de largo, para aislar y humillar al pueblo palestino. Soldados israelíes patrullan calles y mercados por las ciudades de Jerusalén, Hebrón, Ramalla…, atemorizando a la población palestina, cuya economía se ve estrangulada debido a la escasez de peregrinos y turistas. En algunas ciudades palestinas, los colonos israelíes han usurpado el agua para destinarla a sus nuevos asentamientos, que crecen sin cesar pese a la prohibición de Naciones Unidas.
Pero no es esta la actitud de todos los israelíes. En el Estado de Israel hay ciudadanos y ciudadanas, organizaciones e instituciones que están en desacuerdo con su Gobierno, condenan su política represiva y violenta contra el pueblo palestino, defienden el camino del diálogo un diálogo respetuoso con dicho pueblo y reclaman su derecho a la independencia.
Ante esta realidad, la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII y los Comités Óscar Romero del Estado Español manifestamos nuestro más radical rechazo al galardón concedido por la Universidad Católica de Murcia al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por considerarlo un insulto y un desprecio al pueblo palestino, un atentado contra los Derechos Humanos y una negación de la dignidad de este pueblo que habita con pleno derecho la tierra desde varios milenios. Nos parece un escándalo que una Universidad que se proclama católica actúe en contra de los más elementales principios de la Ética humanitaria y del Derecho Internacional y legitime actuaciones que lesionan los legítimos derechos del pueblo palestino.
En la encíclica Pacen in terris Juan XXIII llamaba a cristianos y no cristianos a construir la paz fundada en la libertad, la justicia y el amor. Monseñor Romero denunciaba proféticamente la “paz” basada en la represión y el miedo, y hacía un llamamiento a respetar el derecho a una vida digna. Jesús de Nazaret clamaba, indignado: “¡Ay de vosotros cuando todo el mundo os alabe, porque eso es lo que hacían los antepasados de esta gente con los falsos profetas!” (Lc 6,26). El salmista judío defendía el encuentro entre Bondad y Lealtad y el beso entre Justicia y Paz (Sal 85,10). Contra los deseos del salmista, Netanyahu ha conseguido una alianza entre la injusticia y la violencia para destruir al pueblo palestino, legítimo habitante de esos territorios desde milenios.
Si la Universidad Católica de Murcia no quiere ser cómplice de la sistemática agresión del Gobierno de Israel contra el pueblo palestino, debe renunciar a la concesión del doctorado honoris causa al primer ministro israelí. Todavía está a tiempo.
Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI)
La Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), la Asociación de Profesores/as Universitarios/as y la Federación Palestina de Sindicatos de Profesores/as y Empleados/as Universitarios/as (PFUUPE) ve con gran preocupación la intención de la Universidad Católica de Murcia de honrar a Benjamín Netanyahu con un Doctorado Honoris Causa. Es a la vez cínico y difícil de creer que una universidad de prestigio como la Universidad Católica de Murcia quiera honrar a un primer ministro israelí cuyo historial está directamente ligado a una sucesión de crímenes de guerra. Otorgar esa distinción empañaría gravemente la imagen de la Universidad Católica de Murcia (UCAM). Y quienes han recibido este prestigioso título de manos de esa universidad quedarán también manchados/as por estar en compañía de tan connotado personaje.
Netanyahu es el primer ministro de un Estado que practica la forma más perniciosa de colonialismo y apartheid. El gobierno israelí somete al pueblo palestino a un sistema cruel de despojo y discriminación racial, y sus acciones han sido ampliamente reconocidas como violaciones del Derecho Internacional. Honrar a Netanyahu con un doctorado serviría para encubrir esas prácticas, haciendo que parezca normal seguir manteniendo relaciones con Israel. En noviembre de 2012, Netanyahu ordenó un ataque violento sobre la Franja de Gaza, donde murieron más de 150 civiles palestinas/os, incluidos 34 niños/as [1]. Organizaciones palestinas de derechos humanos han acusado a Israel de crímenes de guerra, incluyendo ataques deliberados contra personas e infraestructuras civiles.
Ese ataque fue sólo el episodio más reciente del castigo colectivo que Israel impone sobre el pueblo palestino. Israel viola sistemáticamente los derechos humanos básicos de las y los palestinos de las siguientes maneras:
Las y los palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza viven bajo una ocupación militar brutal e ilegal. Israel restringe la libertad de movimiento y de expresión; bloquea el acceso a la tierra, a la salud y a la educación; encarcela a líderes y activistas de derechos humanos sin cargos ni juicio; e inflige diariamente humillación y violencia en los más de 600 puestos de control militares y bloqueos de carreteras que estrangulan a Cisjordania. Al mismo tiempo, Israel continúa construyendo el muro ilegal en tierras palestinas e impulsando la expansión permanente y creciente de la red de asentamientos judíos ilegales, que dividen a Cisjordania en bantustanes.
Dentro de las fronteras de Israel, las ciudadanas y ciudadanos palestinos se enfrentan a un sistema creciente de apartheid, con leyes y políticas que les niegan los derechos de que goza la población judía. Estas leyes y políticas discriminatorias se aplican a la educación, la propiedad de la tierra, la vivienda, el empleo, el matrimonio y todos los demás aspectos de la vida cotidiana de las personas. En muchos aspectos, este sistema se asemeja asombrosamente a las leyes Jim Crow de EEUU y a la Sudáfrica del apartheid.
Desde que en 1948 despojó y expulsó a más de 750.000 personas palestinas con el fin de formar un estado judío exclusivista, Israel le ha negado a las y los refugiados palestinos el derecho internacionalmente reconocido a regresar a sus hogares y tierras. Israel también continúa expulsando a la población palestina de sus hogares en Jerusalén y en el desierto del Naqab (Negev). Hoy en día hay en el mundo más de 7 millones de refugiadas/os palestinas/os que todavía están luchando por el derecho a regresar a sus hogares, como todos los y las refugiadas del mundo.
En Gaza, los y las palestinas son objeto de un cerco criminal e inmoral desde 2006. Como parte de este sitio, Israel impide la entrada de medicamentos, velas, lápices de colores, ropa, zapatos, mantas, pasta, té, café, chocolate y también libros para el millón y medio de personas encarceladas en la prisión al aire libre más grande del mundo [2].
¿Se puede honrar a un primer ministro tan ignominioso con la conciencia tranquila?
En los últimos años, y para salvar su deteriorada imagen, Israel ha redoblado sus esfuerzos por promocionarse como una democracia liberal ilustrada [3]. Los títulos de honor juegan un papel clave en esta campaña de la “marca Israel” [4]; al conferirlo al primer ministro, vosotros estáis sirviendo a la política de legitimación del gobierno israelí, y afirmando su calidad de miembro del privilegiado club occidental de democracias liberales y “cultas”. Y al hacer esto, estáis haciendo la vista gorda a la continua ocupación, colonialismo y apartheid israelí, y echando sal en las heridas abiertas por las injusticias perpetradas contra nuestro pueblo.
En 2004, en respuesta a las atrocidades cometidas por Israel, e inspirándose en el exitoso boicot cultural a la Sudáfrica del apartheid, y con el apoyo de importantes sindicatos y grupos culturales palestinos, PACBI hizo un llamamiento a boicotear las instituciones involucradas en la ocupación y el apartheid israelíes [5]. El movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS) adopta una estrategia no violenta y moralmente consistente para exigir que Israel sea juzgado por las mismas normas internacionales de derechos humanos que el resto de los países. El movimiento BDS pide a las y los artistas que atiendan el llamamiento al boicot hasta que «Israel se retire de todos los territorios ocupados en 1967, incluida Jerusalén oriental; desmantele todas sus colonias ubicadas en esas tierras; acate todas las resoluciones de Naciones Unidas relativas a la restitución de derechos a los y las refugiadas palestinas, y desmantele su sistema de apartheid» [6].
Una vez más, como pueblo originario oprimido, apelamos a vosotros/as y os pedimos respetar nuestra estrategia de resistencia y mantener el más alto nivel de respeto por los derechos humanos de las y los palestinos. Es necesario tomar decisiones valientes en apoyo al pueblo palestino, del mismo modo que se apoyó al pueblo sudafricano, mucho tiempo antes de que se pusiera de moda hacerlo. Los criminales de guerra israelíes deben ser boicoteados, no recompensados.
Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) Federación Palestina de Sindicatos de Profesores/as y Empleados/as Universitarios/as (PFUUPE) Asociación de Profesores/as Universitarios/as Palestinos/as
La Confederación General del Trabajo (CGT) es el primer sindicato que a nivel estatal se ha adherido a la campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones. Antes ya lo habían hecho otros (como los de Galicia, Euskal Herria, Asturias…), pero CGT es el primero cuyo confederal da un paso decidido al frente en la solidaridad internacionalista con el pueblo palestino mostrando su apoyo a la campaña BDS.
Dibujo de Carlos Azagra.
El sindicato participó activamente en la I Conferencia Estatal por el Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el apartheid israelí: Ayer Sudáfrica, hoy Palestina, que tuvo lugar en Barcelona en octubre del 2012 contando con la presencia internacional de la poetisa palestina Rafeef Ziadah, el historiador israelí Ilan Pappe y al activista sudafricano Mbuyiseni Ndlozi. Asimismo, más de 500 activistas y 50 organizaciones de la sociedad civil del Estado español se dieron cita en este encuentro, que señaló en su declaración a la campaña BDS «como eje central de todas las acciones y actividades de solidaridad con el pueblo palestino«, llamando «a la sociedad civil internacional (y a todas las personas de buena voluntad) a sumarse a este movimiento del pueblo palestino«.
Como muestra de este compromiso activo de la CGT, en el número de junio de la publicación Rojo y Negro, se ha dedicado un especial a la campaña, en la que se hace un buen recorrido sobre qué es, qué busca y cómo lo hace. No dejes de leerlo.
El sindicato participó activamente en la I Conferencia Estatal por el Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el apartheid israelí: Ayer Sudáfrica, hoy Palestina, que tuvo lugar en Barcelona en octubre del 2012 contando con la presencia internacional de la poetisa palestina Rafeef Ziadah, el historiador israelí Ilan Pappe y al activista sudafricano Mbuyiseni Ndlozi. Asimismo, más de 500 activistas y 50 organizaciones de la sociedad civil del Estado español se dieron cita en este encuentro, que señaló en su declaración a la campaña BDS «como eje central de todas las acciones y actividades de solidaridad con el pueblo palestino«, llamando «a la sociedad civil internacional (y a todas las personas de buena voluntad) a sumarse a este movimiento del pueblo palestino«.
Como muestra de este compromiso activo de la CGT, en el número de junio de la publicación Rojo y Negro, se ha dedicado un especial a la campaña, en la que se hace un buen recorrido sobre qué es, qué busca y cómo lo hace. No dejes de leerlo.
El sindicato participó activamente en la I Conferencia Estatal por el Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el apartheid israelí: Ayer Sudáfrica, hoy Palestina, que tuvo lugar en Barcelona en octubre del 2012 contando con la presencia internacional de la poetisa palestina Rafeef Ziadah, el historiador israelí Ilan Pappe y al activista sudafricano Mbuyiseni Ndlozi. Asimismo, más de 500 activistas y 50 organizaciones de la sociedad civil del Estado español se dieron cita en este encuentro, que señaló en su declaración a la campaña BDS «como eje central de todas las acciones y actividades de solidaridad con el pueblo palestino«, llamando «a la sociedad civil internacional (y a todas las personas de buena voluntad) a sumarse a este movimiento del pueblo palestino«.
Como muestra de este compromiso activo de la CGT, en el número de junio de la publicación Rojo y Negro, se ha dedicado un especial a la campaña, en la que se hace un buen recorrido sobre qué es, qué busca y cómo lo hace. No dejes de leerlo.
El profesor Stephen Hawking se unió al boicot académico a Israel, al retirarse de una conferencia organizada por el presidente israelí Shimon Peres en Jerusalén, como protesta por el trato dado a los palestinos por Israel.
Hawking, de 71 años, reconocido físico teórico y profesor de Matemáticas de la Universidad de Cambridge, había aceptado una invitación para encabezar la quinta conferencia de presidentes, “Frente al Mañana”, en junio, que cuenta con importantes personalidades internacionales, atrae a miles de participantes y este año celebra el 90 cumpleaños de Peres.
Hawking se encuentra en muy mal estado de salud, pero la semana pasada, escribió una breve carta al presidente de Israel para decirle que había cambiado de opinión. Él no ha anunciado su decisión públicamente, pero un comunicado publicado por el Comité Británico para las Universidades de Palestina, con la aprobación de Hawking describió como “su decisión independiente de unirse al boicot, en base a su conocimiento de Palestina, y a la recomendación unánime de su propios contactos académicos allí”.
La decisión de Hawking marca una nueva victoria en la campaña de boicot, desinversiones y sanciones a las instituciones académicas israelíes.
En abril, el Sindicato de Maestros de Irlanda se convirtió en la primera asociación de profesores en Europa en pedir el boicot académico a Israel, y los miembros de la Asociación de Estudios Asiático-Americanos de Estados Unidos votaron a favor de un boicot, el primer grupo académico nacional en hacerlo.
Al participar en el boicot, Hawking se une a una pequeña pero creciente lista de personalidades británicas que han rechazado invitaciones para visitar Israel, como Elvis Costello, Roger Waters, Brian Eno, Annie Lennox y Mike Leigh.
Por otra parte, muchos artistas, escritores y académicos han desafiado e incluso denunciado el boicot, que califican de ineficaz y selectivo. Ian McEwan, que fue galardonado con el Premio Jerusalén en 2011, respondió a las críticas diciendo: “Si yo fuera solo a los países que apruebo, probablemente nunca saldría de la cama … No es bueno que todo el mundo deje de hablar”.
Hawking ha visitado Israel en cuatro ocasiones en el pasado. Más recientemente, en 2006, pronunció conferencias públicas en universidades israelíes y palestinas como invitado de la embajada británica en Tel Aviv. En ese momento, dijo que estaba “deseoso de ir a Israel y a los territorios palestinos y emocionado porque iba a conocer a los científicos israelíes y palestinos”.
Desde entonces, su actitud hacia Israel parece haberse endurecido. En 2009, Hawking denunció el ataque de tres semanas de Israel contra Gaza, diciendo a Riz Khan, de Al-Jazeera, que la respuesta de Israel al lanzamiento de cohetes desde Gaza era “claramente desproporcionada… esta situación es como la situación de Sudáfrica antes de 1990 y no puede continuar”.
La oficina del presidente Peres, que aún no ha anunciado el retiro de Hawking, no respondió a solicitudes de comentarios. El nombre de Hawking fue eliminado de la lista de oradores que figuran en el sitio web oficial.
Resolución aprobada en la Asamblea del BNG celebrada el 17 de marzo del 2013:
XIV Asamblea Nacional del BNG.
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) siempre ha mantenido una posición inequívocamente contraria a cualquier modo de opresión nacional.
Israel, un estado confesional de origen multinacional asentado en Palestina, practica una forma de opresión específica, que denomina sionismo, cuyo objetivo es la apropiación es la apropiación del territorio y la erradicación de su pueblo mediante sucesivas operaciones de limpieza étnica.
La respuesta global a esta práctica atroz, contraria al derecho internacional, cristalizó en 2005 con el inicio de la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel), una iniciativa civil que busca la restauración de los derechos del pueblo palestino y el cumplimiento del derecho internacional.
La Asamblea del BNG se adhiere a esta iniciativa de la sociedad civil contra la opresión sionista, en defensa de los derechos del pueblo palestino y la recuperación de su territorio y anima a todos y todas las militantes a practicar el boicot no comprando productos etiquetados como «made in Israel» (código de barras 729).
De solidaridad con el pueblo palestino y apoyo a la campaña BDS de boicot a Israel
Este año de 2013 se cumplirán 66 años de la ocupación de Palestina. Día a día, el estado de Israel roba tierras, expulsa de ellas a sus legítimas habitantes, construye asentamientos y transfiere allí colonos sionistas. Además realiza prácticas de terrorismo de estado, con campañas de bombardeos contra la población civil como la vivida en el pasado mes de noviembre en la franja de Palestina de Gaza, o ataca y detiene a pescadores y campesinos a los que pretenden excluir de la explotación de sus propios recursos naturales. Estas han sido condenadas por Naciones Unidas y por gran mayoría de gobiernos del mundo, incluidos los de la Unión Europea y Estados Unidos.
Las personas palestinas con ciudadanía israelí –aquellas que viven en el Estado de Israel– siguen siendo discriminadas. Hay localidades ancestrales palestinas que no son reconocidas y por ello carecen de presupuesto y otras que reciben transferencias menores a las que les corresponderían por su peso poblacional. Además, el estado de Israel practica con estas personas una discriminación educativa y laboral que conduce a su marginalidad.
Por todo ello, múltiples organizaciones sociales internacionales y palestinas impulsan y apoyan las campañas de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el estado de Israel (BDS) y la campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI). Ambas iniciativas, surgidas de la propia sociedad palestina, piden el boicot a Israel en tanto no cumpla con la legislación internacional y con los principios generales de los Derechos Humanos.
Al igual que centenares organizaciones sociales y sindicales de todo el mundo, CCOO de Asturias se suma a esta movilización pacífica y civil, colaborando, en lo que esté en su mano en dicha campaña, situando esta como uno de los ejes principales de su actividad de apoyo a la causa Palestina.