Categoría: Recursos y Materiales

  • Pídele a IMAGINARIUM que retire sus juguetes de procedencia israelí y que clausure sus franquicias en IsraelPídele a IMAGINARIUM que retire sus juguetes de procedencia israelí y que clausure sus franquicias en IsraelPídele a IMAGINARIUM que retire sus juguetes de procedencia israelí y que clausure sus franquicias en Israel

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    Pídele a IMAGINARIUM que deje de vender juguetes que han sido construidos por fábricas pertenecientes a un Estado que comete crímenes de guerra y que imposibilita diariamente el derecho a la educación, el juego y en definitiva a una vida digna para los niños palestinos. Durante la última ofensiva Israel ha bombardeado la Franja de Gaza asesinando indiscriminadamente a civiles, entre ellos ya más de 25 menores.
    La ocupación no es un juego
    La ocupación no es un juego: Boicot al apartheid israelí

    Las jugueterías Imaginarium se pretenden distinguir por incorporar en su ideario valores fundamentales en la vida de los niños como la convivencia, tolerancia, libertad, mezcla de razas, solidaridad. En su apartado de Responsabilidad Social Corporativa enfatizan su esfuerzo “por contribuir a que todos los niños del mundo disfruten de su derecho al juego y a la educación”.

    Esto constituye sin duda, una admirable declaración de principios que difícilmente se puede conciliar con las relaciones económicas y comerciales que Imaginarium mantiene con empresas israelíes que se benefician de la ocupación ilegal, la explotación de los recursos naturales y de la limpieza étnica contra el pueblo palestino, parte todo ello del régimen de Apartheid que mantiene el Estado de Israel sobre este pueblo.

    Resulta incongruente vender juguetes que han sido construidos por fábricas pertenecientes a un Estado que comete crímenes de guerra, como queda patente en el informe Goldstone (ONU, 2010) y que imposibilita diariamente el derecho a la educación, el juego y en definitiva a una vida digna para los niños palestinos. De hecho, mientras redactamos esta petición, Israel bombardea la Franja de Gaza asesinando indiscriminadamente a civiles, entre ellos ya más de 25 menores.

    Los niños palestinos son, como documentan las organizaciones internacionales y las organizaciones humanitarias, las primeras y más sensibles víctimas de la política genocida de Israel. El relator de la ONU para los derechos de los palestinos en los territorios ocupados condenó la detención de niños en celdas de aislamiento por parte de las autoridades de Israel y urgió al gobierno israelí a tratar a los menores palestinos detenidos de acuerdo con las leyes internacionales de derechos humanos. Por su parte, el Comité Especial de la ONU encargado de investigar las prácticas israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados señaló que el maltrato contra los menores palestinos comienza desde el momento de la detención e indicó que los niños no son informados sobre sus derechos y en muchos casos, se los presiona para convertirse en informantes.

    A todo esto hay que unir la ineludible afectación psicológica sobre los niños y sus familias al ver diariamente demolidas sus viviendas de la mano del ejército israelí, la humillación diaria que sufren al tener que atravesar chekpoints para ir a sus escuelas, la falta de escuelas y de salubridad en éstas a causa de los continuos bombardeos y de la contaminación de la tierra y el agua (por falta de plantas depuradoras destruidas por Israel y nunca reconstruidas por el bloqueo que se somete a la Franja).No son más que unos pocos ejemplos de la grave y compleja situación de los niños de la Palestina ocupada, pero cuyo alcance es razón suficiente, creemos, para no hacer negocios con empresas que se benefician de estos crímenes contra la humanidad.

    Por eso consideramos imprescindible pedirle a IMAGINARIUM que retire sus juguetes de procedencia israelí y que clausure sus franquicias en Israel para poder ser fiel a los principios que predica.

    Lee la carta enviada a diversas tiendas de IMAGINARIUM.
    Pídele a IMAGINARIUM que deje de vender juguetes que han sido construidos por fábricas pertenecientes a un Estado que comete crímenes de guerra y que imposibilita diariamente el derecho a la educación, el juego y en definitiva a una vida digna para los niños palestinos. Durante la última ofensiva Israel ha bombardeado la Franja de Gaza asesinando indiscriminadamente a civiles, entre ellos ya más de 25 menores.
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    Las jugueterías Imaginarium se pretenden distinguir por incorporar en su ideario valores fundamentales en la vida de los niños como la convivencia, tolerancia, libertad, mezcla de razas, solidaridad. En su apartado de Responsabilidad Social Corporativa enfatizan su esfuerzo “por contribuir a que todos los niños del mundo disfruten de su derecho al juego y a la educación”.

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    A todo esto hay que unir la ineludible afectación psicológica sobre los niños y sus familias al ver diariamente demolidas sus viviendas de la mano del ejército israelí, la humillación diaria que sufren al tener que atravesar chekpoints para ir a sus escuelas, la falta de escuelas y de salubridad en éstas a causa de los continuos bombardeos y de la contaminación de la tierra y el agua (por falta de plantas depuradoras destruidas por Israel y nunca reconstruidas por el bloqueo que se somete a la Franja).No son más que unos pocos ejemplos de la grave y compleja situación de los niños de la Palestina ocupada, pero cuyo alcance es razón suficiente, creemos, para no hacer negocios con empresas que se benefician de estos crímenes contra la humanidad.

    Por eso consideramos imprescindible pedirle a IMAGINARIUM que retire sus juguetes de procedencia israelí y que clausure sus franquicias en Israel para poder ser fiel a los principios que predica.

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    La ocupación no es un juego: Boicot al apartheid israelí

    Las jugueterías Imaginarium se pretenden distinguir por incorporar en su ideario valores fundamentales en la vida de los niños como la convivencia, tolerancia, libertad, mezcla de razas, solidaridad. En su apartado de Responsabilidad Social Corporativa enfatizan su esfuerzo “por contribuir a que todos los niños del mundo disfruten de su derecho al juego y a la educación”.

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  • Kata Bags – equipo de fotografía y video profesional

    KATA BAGS es una compañía israelí que fabrica mochilas relacionadas con el mundo profesional de la fotografía y el video y se comercializa también en el estado Español:

    Distribuidor en el estado Español:

    Algunas tiendas en Barcelona que las comercializan (para escribir y sugerirles que cambien de marca):

  • Victoria del BDS: Alstom pierde el contrato del ferrocarril saudí Haramain por valor de diez mil millones de dólares

    Victoria del BDS: Alstom pierde el contrato del ferrocarril saudí Haramain por valor de diez mil millones de dólares

    El Comité Nacional de BDS (BNC) ha conseguido una ansiada victoria: Alstom ha perdido la licitación para la segunda fase del proyecto de Ferrocarril Saudí Haramain, por valor de 10 mil millones de dólares, gracias a las presiones de la campaña mundial de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y a la efectiva campaña KARAMA (campaña europea para dejar fuera a Alstom Rail and Metro) lanzada recientemente.

    Alstom y Veolia implicadas en la construcción del ferrocarril en Jerusalén Este.
    Alstom y Veolia, empresas implicadas en la construcción del ferrocarril ilegal en Jerusalén Este.

    En 2008, el Comité Nacional de BDS, la más amplia coalición de la sociedad civil palestina, con asociados en Europa e Israel, puso en marcha la campaña para Descarrilar Veolia y Alstom debido a que ambas empresas estaban implicadas en el ilegal proyecto israelí de Ferrocarril Ligero de Jerusalén (JLR) por medio del cual se pretende, explícitamente, según declaraciones oficiales, “judaizar Jerusalén”, consolidando así el control de Israel en los asentamientos coloniales ilegales construidos en territorio palestino ocupado, en y en torno a Jerusalén. Desde entonces Veolia ha perdido más de 12 mil millones de dólares en contratos, gracias al activo boicot en Suecia, Reino Unido, Irlanda y otros. Alstom también sufrió duros golpes cuando el Fondo Nacional de Pensiones de Suecia AP7 decidió salir de su cartera de inversiones, después de haber sido excluida por el ASN Bank holandés debido a que la compañía estaba implicada en la ocupación israelí del territorio palestino, y recientemente ha anunciado su intención de retirarse del proyecto.

    La decisión está en consonancia con otra decisión adoptada por consenso en la Cumbre Árabe celebrada en Jartum, en 2006, que condenaba el proyecto de Tren Ligero de Jerusalén y llamaba a las dos compañías francesas, Alstom y Veolia, a abandonar inmediatamente el proyecto y exigía que se aplicaran medidas punitivas contra ellas si no lo hacían. La cumbre árabe también instó al gobierno francés a que tomara las medidas necesarias para cumplir con sus obligaciones con respecto al Derecho internacional. En marzo de 2010, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas denunció el proyecto de Ferrocarril Ligero de Jerusalén por infringir de manera clara el Derecho internacional y las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas.

    Al comentar sobre la feroz competencia entre el consorcio que lidera Alstom y su rival español, por la segunda fase del lucrativo proyecto del Ferrocarril Haramain, el periódico Al-Ittihad, de los Emiratos, refiere que “múltiples factores” afectaron a la decisión para la adjudicación del contrato, lo que hace pensar que pudieron haber sido tomados en consideración factores políticos.

    El Comité Nacional de BDS y algunos asociados se han servido de canales privados y públicos para instar a la dirigencia saudí para que excluyera a Alstom de la segunda fase de este gran proyecto que unirá por ferrocarril La Meca y Medina. El contrato obtenido por Alstom para la primera fase era muy inferior.

    En 2009, organizaciones miembros del Comité Nacional de BDS, Stop the Wall y la Coalición Cívica para la Defensa de los Derechos de los Palestinos de Jerusalén presentaron una exhaustiva investigación sobre la implicación de Alstom en el ilegal proyecto del Ferrocarril Ligero de Jerusalén. Se enviaron copias a las autoridades saudíes y ello animó a los dirigentes palestinos a dirigirse a las autoridades saudíes para solicitarles que excluyeran a Alstom de sus contrataciones.

    Jamal Juma’a, coordinador de Stop the Wall y miembro del Secretariado del BNC, comentó la noticia diciendo: “Esta gran victoria será celebrada por la campaña de BDS en todo el mundo. Tenemos la esperanza de que ésta será la primera de muchas otras decisiones que echarán a Alstom fuera del mundo árabe, un alto precio por su complicidad con Israel en las violaciones de los derechos de los Palestinos”.

    “La campaña para Descarrilar a Veolia y Alstom va a continuar hasta que dejen de ser cómplices del apartheid israelí y reparen el daño causado por sus acciones”.

    “La Campaña mundial para Descarrilar Veolia y Alstom ha enviado un firme mensaje a las corporaciones que ayudan a Israel a violar el Derecho internacional: el precio de su complicidad va a ser muy alto”.

    “Estamos profundamente agradecidos a nuestros compañeros de campaña del BDS de todo el mundo que han hecho esto posible, gracias a tres años de diligente y eficaz campaña”.

    Comité Nacional de BDS (BNC)

     

    Fuente: Noticia en el comité Nacional de BDS (BNC, Boycott National Committee).

  • El agua de Eden Springs en el Golán sirio, Israel saca provecho ilegalmente de la ocupación

    El agua de Eden Springs en el Golán sirio, Israel saca provecho ilegalmente de la ocupación

    Ponencia presentada por Nancy Trohy en la Conferencia organizada por OPGAI y AIC “United in Struggle against Israeli Colonialism, Occupation, and Racism: Economic Perspectives and Advocacy Seminar”, celebrada en Belén los días 24-25 de octubre de 2009. Traducido por S. Seguí para Rebelión.org.

    Eden Springs Ltd. (también conocida como Mayanot Eden) es una empresa israelí que se beneficia directamente de la explotación ilegal de los recursos hídricos del Golán sirio ocupado. Los derechos humanos de la población son directamente violados por las actividades de esta empresa. Eden Springs Ltd. embotella, comercializa y distribuye el agua de un territorio ilegalmente ocupado, el Golán, con lo que viola el derecho internacional y es también cómplice de la ocupación ilegal por Israel de este territorio.

    Eden Springs extrae agua del manantial conocido como Salukia, en el Golán, y la embotella Qatzrin (o Katzrin), un asentamiento ilegal de la misma región (véase el gráfico). Qatzrin es el mayor asentamiento del Golán y fue construido en el emplazamiento de una aldea destruida que tenía 474 residentes sirios antes de la ocupación. La cuestión principal, aquí, trata de las abiertas violaciones del derecho internacional, en particular los derechos humanos y el derecho humanitario, que perpetra la sociedad matriz Eden Springs Ltd.

    Es indiscutible que las acciones de Eden Springs Ltd vulneran el derecho internacional; sin embargo, la vinculación de empresas europeas y estadounidenses con una marca tan falta de toda ética como ésta es un asunto que debe ser analizado. La complicidad de las empresas no israelíes en las violaciones de los derechos humanos es de particular relevancia a la luz del movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS).

    Mapa del Golán sirio ocupado
    Mapa del Golán sirio ocupado.

    La ocupación ilegal del Golán sirio

    La región del Golán es territorio sirio, ilegalmente ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967. A raíz de esta ocupación ilegal, Israel obligó a 131.000 de sus habitantes (con cuyos descendientes suman ahora aproximadamente 500.000 las personas desplazadas) a dejar el Golán, y destruyó dos ciudades, 130 aldeas y 112 granjas agropecuarias [1].

    En diciembre de 1981, el parlamento israelí, la Kneset, aprobó la Ley de las Alturas del Golán, con la que trataba de anexionarse el Golán, imponiendo a los territorios ocupados su jurisdicción y administración. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respondió más tarde, ese mismo diciembre, aprobando la resolución 497 que establece que “la adquisición de territorio por la fuerza es inadmisible” y que “la decisión israelí de imponer sus leyes, su jurisdicción y su administración al territorio ocupado de las Alturas del Golán es nula y sin valor, y no tiene efecto alguno desde el punto de vista del derecho internacional”.

    La resolución de la ONU 59/33, de 31 de enero de 2005 reafirmó la resolución de 1981 e hizo hincapié en la ilegalidad de la construcción de asentamientos israelíes y otras actividades en el Golán sirio ocupado desde 1967.

    La población del Golán no ha dejado de resistir los intentos de israelización de su región, y esta resistencia culminó en una huelga general de cinco meses en 1982 [2]. Ni un solo Estado ha reconocido la anexión por Israel del Golán sirio, y numerosas resoluciones de la ONU desde 1981 han reafirmado que la ocupación es ilegal con arreglo al derecho internacional.

    El derecho internacional y la ilegalidad del aprovechamiento de la ocupación

    El estatuto de Israel con respecto a los territorios ocupados es el de “ocupante beligerante”. La legislación relativa a la ocupación beligerante se puede encontrar en el Reglamento de La Haya de 1907 y en los Convenios de Ginebra (y sus protocolos) de 1949. Es evidente que la explotación de los recursos naturales con fines comerciales en un territorio ocupado (como el agua de Eden Springs Ltd. en el Golán) está prohibido en virtud del derecho internacional.

    El Reglamento IV de la Convención de La Haya de 1907 establece que “la propiedad privada debe ser respetada [y] no puede ser confiscada” (art. 46). Y también que “el pillaje está formalmente prohibido” (art. 47) y los bienes y recursos no pueden ser requisados, salvo para cubrir las necesidades del ejército de ocupación, y deben ser pagados por la potencia ocupante (art. 52). Por otra parte, el Estado ocupante “no debe considerarse sino como administrador y usufructuario de los edificios públicos, inmuebles, bosques y explotaciones agrícolas que pertenezcan al Estado enemigo y se encuentren en el país ocupado. Deberá defender el capital de esas empresas y administrar conforme a las reglas del usufructo” (art. 55).

    El IV Convenio de Ginebra relativo a la protección de personas civiles en tiempo de guerra, de 1949, prohíbe “que la Potencia ocupante destruya bienes muebles o inmuebles, pertenecientes individual o colectivamente a personas particulares, al Estado o a colectividades públicas, a organizaciones sociales o a cooperativas, excepto en los casos en que tales destrucciones sean absolutamente necesarias a causa de las operaciones bélicas.” (art. 53), y añade que la potencia ocupante no podrá requisar víveres, artículos o suministros médicos disponibles en el territorio ocupado. El Comentario de la Convención afirma que la potencia ocupante no podrá requisar los suministros para el uso de su propia población [3].

    Hay asimismo una serie de Resoluciones de las Naciones Unidas que prohíben que una potencia ocupante se beneficie de una ocupación. La Resolución 3336 (XXIX) Soberanía permanente sobre los recursos nacionales en los territorios palestinos y demás territorios árabes ocupados, de 1974, reafirma “el derecho de los Estados árabes y los pueblos cuyos territorios se encuentran bajo ocupación israelí a la plena y efectiva soberanía permanente sobre todos sus recursos y riquezas” y también “reafirma que todas las medidas adoptadas por Israel para explotar las riquezas y recursos humanos, naturales y de cualquier otra índole son ilegales y exhorta a Israel a que rescinda inmediatamente todas esas medidas”.

    La Resolución 38/144 Soberanía permanente sobre los recursos nacionales en los territorios palestinos y demás territorios árabes ocupados, de 1983 hace un llamamiento “a todos los Estados, las organizaciones internacionales, los organismos especializados, las sociedades mercantiles y todas las demás instituciones a que no reconozcan ninguna de las medidas adoptadas por Israel para explotar los recursos nacionales de los territorios palestinos y demás territorios árabes ocupados” (párrafo 9).

    La Resolución 63/201 Soberanía permanente del pueblo palestino en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y de la población árabe en el Golán sirio ocupado sobre sus recursos, de 2009, reafirma “el derecho inalienable del pueblo palestino y de la población del Golán sirio ocupado sobre sus recursos naturales, incluida la tierra y el agua” y “exhorta a Israel, la Potencia ocupante, a que no explote, dañe, destruya, agote o ponga en peligro los recursos naturales del territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y del Golán sirio ocupado”.

    Restricciones de agua que sufre la población árabe del Golán ocupado

    La existencia de Eden Springs Ltd. es tanto más ofensiva para el pueblo del Golán en cuanto que Israel es tristemente conocido por su expropiación de los recursos hídricos de la región. Poco después del comienzo de la ocupación, las autoridades israelíes empezaron a aplicar numerosas políticas, aparentemente órdenes militares, encaminadas a controlar los recursos hídricos del Golán. A los habitantes nativos sirios se les prohibió acceder al agua y utilizarla para fines agrícolas, lo que tuvo unas consecuencias devastadoras en la economía, básicamente agrícola. En cambio, los asentamientos judíos contaron con cantidades ilimitadas de agua a un bajo costo [4].

    Con arreglo a la Ley de Aguas de Israel, de 1959, todos los recursos hídricos de la región pasaron a ser propiedad del Estado de Israel. La perforación de pozos y balsas se prohibió a partir de mediados de la década de 1970. El lago Ram, que recoge entre dos y tres millones de metros cúbicos de agua al año, utilizada para la ganadería y la irrigación local, fue confiscado en esa misma época, y el agua enviada por tubería a los asentamientos judíos [5].

    Temerosos de nuevas restricciones, los agricultores locales sirios instalaron tanques metálicos en sus huertos de manzanas, para poder disponer de agua. Las autoridades israelíes prohibieron la construcción de estos tanques entre 1983 y 1985. En aplicación de la prohibición se impusieron fuertes multas a los agricultores y varios de los tanques fueron destruidos aduciendo que todos los recursos hídricos, incluso el agua de lluvia, pertenecían al Estado [6].

    La responsabilidad social corporativa

    Mientras que la ilegalidad de las acciones de Eden Springs es evidente, es preciso comentar el papel de las empresas europeas y estadounidenses que hacen negocio o están de alguna manera asociadas a las empresas infractoras israelíes. Aunque dichas sociedades pueden no violar con ello directamente el derecho internacional, sus vínculos con empresas como Eden Springs Ltd. plantean la cuestión de la responsabilidad social corporativa y la complicidad corporativa.

    Uno de los principios básicos del informe de 2008, “Proteger, Respetar y Remediar: Un marco para las Empresas y los Derechos Humanos”, elaborado por John Ruggie [7], es la responsabilidad empresarial en el respeto de los derechos humanos. Este concepto de responsabilidad empresarial y el de complicidad empresarial que elabora el informe ilustran el viraje hacia el reconocimiento de la responsabilidad empresarial en las violaciones del derecho internacional: «La responsabilidad empresarial de respetar los derechos humanos incluye evitar la complicidad. Este concepto tiene connotaciones jurídicas y no jurídicas, y ambas connotaciones son importantes para las empresas. La complicidad se refiere a la participación indirecta de las empresas en abusos de derechos humanos, cuando el perjuicio efectivo lo comete otra parte, incluidos los gobiernos y actores no estatales» (párr. 73). En este caso que nos ocupa, la existencia misma de la empresa Eden Springs depende de la ocupación ilegal continuada por parte de Israel del Golán sirio.

    En cuanto a la definición legal de “complicidad”, Ruggie considera que el caso Unocal [8] proporciona unas directrices claras. La sentencia estableció que la complicidad se compone de tres elementos: la asistencia práctica que se da al autor, que la ayuda tenga un efecto significativo en la comisión del acto delictivo, y el criterio de conocimiento.

    En el caso de Eden Springs, la sociedad matriz israelí lleva a cabo graves violaciones del derecho internacional de los derechos humanos a través de su explotación de los recursos naturales de la región del Golán, tanto de la tierra como del agua. Por lo tanto, empresas como Eden Springs UK Ltd. ésta bajo el paraguas de la sociedad matriz israelí, son cómplices de violaciones del derecho internacional a través de sus relaciones con la casa matriz.

    Un boicot con éxito

    En enero de 2005, la Occupied Palestine and Syrian Golan Heights Advocacy Initiative (OPGAI) realizó una convocatoria de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel “hasta que cumpla con el derecho internacional y los principios universales de derechos humanos”. Los efectos prácticos de este movimiento son observables en este estudio de caso de la controversia sobre Eden Springs UK Ltd.

    Desde la década de 1990, Eden Springs Ltd. ha ampliado sus operaciones a toda Europa. La rama británica de la empresa lleva el nombre de Eden Springs UK Ltd., y suministra refrigeradores de agua a los locales de los ayuntamientos, universidades y oficinas. Eden Springs Ltd./Mayanot Eden es la empresa matriz israelí que posee, administra y controla Eden Springs UK Ltd.

    La rama británica de Eden Springs ha hecho todo lo posible por ocultar su condición de empresa de propiedad israelí. Un empleado anónimo ha informado de que el gerente de Eden Springs ha estado estudiando la posibilidad de un cambio de nombre, como forma de mitigar los daños causados por la asociación de la empresa con la marca israelí, y su imagen de violadora de los derechos humanos [9].

    Eden Springs UK Ltd. se vio obligada a cerrar su almacén de Loanhead, cerca de Edimburgo, en Escocia oriental, en 2008 después de perder una cantidad sustancial de sus contratos escoceses [10]. Según la organización Scottish Palestine Solidarity Campaign (SPSC), esta pérdida de contratos fue consecuencia directa de una campaña de boicot llevada a cabo por ellos en respuesta a una petición del grupo pacifista israelí Gush Shalom.

    Si bien el agua utilizada por Eden Springs UK no viene del Golán mismo, el boicot se basó en la convicción de que cualquier empresa o institución que haga negocios con Eden Springs UK está apoyando efectivamente los asentamientos ilegales, los productos de éstos y las violaciones israelíes del derecho internacional. De acuerdo con Tom Hastings, del grupo Friends of Palestine Society “Eden Springs no es sólo un testigo silencioso de violaciones de derecho internacional, sino que las perpetra activamente” [11].

    Según la SPSC, muy pocas oficinas del Reino Unido que utilizaban refrigeradores de agua Eden Springs eran conscientes de su condición de rama británica de una empresa israelí. Por ello, la campaña consistió en elevar el nivel de conocimiento público sobre los poco éticos vínculos entre la rama británica y su sociedad matriz israelí. La campaña se centró en dar a conocer a universidades, empresas y oficinas municipales escocesas las violaciones del derecho internacional cometidas por la empresa israelí Eden Springs.

    La campaña hizo presión sobre concejales y miembros del Parlamento de Escocia para que cancelasen todos los contratos de Eden Springs con el sector público, toda vez que “el dinero público no debe financiar la ocupación ilegal” [12]. Las organizaciones que han boicoteado esta empresa son, entre otras, Caledonian MacBrae Ferries, los municipios de las regiones East Lothian y West Lothian, el Consejo de sindicatos escoceses y una serie de colegios y universidades de todo el Reino Unido.

    Otro boicot con éxito del agua Eden Springs ha sido el de la empresa de helados Ben & Jerry’s, empresa que se enorgullece de su imagen ética y de comercio justo. En junio de 1998, la empresa llegó a un acuerdo con Eden Springs Ltd. para utilizar sólo el agua de esta empresa en los sorbetes fabricados en Israel. La organización solidaria New Yorkers for a Just Middle East Peace (NYJMEP) amenazó con lanzar una campaña de boicot. Se enviaron a la empresa correos con cartas-formulario con ayuda de una coalición de grupos, entre otros el American-Arab Anti-Discrimination Committee. En septiembre de 1998, Ben & Jerry’s canceló su acuerdo con Eden Springs [13].

    El resultado de ambos boicots ilustra el potencial del movimiento BDS para lograr resultados tangibles. Las empresas de EE.UU. y Europa que mantienen tratos con los violadores de derechos humanos corren ahora el riesgo empañar su propia marca y reputación. Así pues, la opinión pública puede ser una herramienta útil con la que presionar a las corporaciones a actuar de una manera consecuente con las normas de derechos humanos y repercutir negativamente en las empresas israelíes que persistan en violar el derecho internacional.

    Conclusión

    La ocupación del Golán sirio, los asentamientos en la región y las empresas instaladas en esas tierras –entre otras el agua Eden Springs– son ilegales según el derecho internacional. Por lo tanto, Eden Springs Ltd. está en violación directa del derecho internacional y es cómplice de la ocupación ilegal por Israel del Golán. Por otra parte, las sociedades no israelíes vinculadas a Eden Springs Ltd. también son cómplices de estas violaciones. El boicot de Eden Springs en el Reino Unido y el de los helados Ben & Jerry’s en EE.UU. muestra cómo el movimiento BDS pueden ser una forma eficaz de articular la protesta contra las violaciones por parte de Israel del derecho internacional, y de lograr resultados prácticos.

     

    Notas

    [1] Sharif Hikmat Nashashibi, ‘The Golan since 1967’ The Golan: Ending Occupation, Establishing Peace, Conferencia Internacional de Londres sobre el Golán; Londres, junio de 2007
    [2] Sobre este asunto véase Tayseer Mara’i y Usama R. Halabi, ‘Life under occupation in the Golan Heights’ (1992) 22(1) Journal of Palestine Studies 78-93 y Sakr Abu Fahkr, ‘Voices of the Golan’ (2000) 29(4) Journal of Palestine Studies 5-36.
    [3] Oscar Uhler y Henri Coursier, Commentary on the Geneva Conventions of 12 August 1949, Vol. IV (ICRC, Ginebra1958) 311 párrafo. 2(1).
    [4] Al Marsad Report, The Occupied Syrian Golan (2005) Al-Marsad the Arab Centre for Human Rights in the Occupied Golan 7-8.
    [5] Tayseer Mara’i y Usama R. Halabi, Life under occupation in the Golan Heights (1992) 22(1), Journal of Palestine Studies 86.
    [6] Al Marsad Report (n 4) 8, Tayseer Mara’i y Usama R. Halabi (n 5) 86.
    [7] Representante Especial del Secretario General sobre los derechos humanos y las empresas transnacionales y las empresas comerciales desde 2005.
    [8] Doe v. Unocal, 248 F.3d 915 (9th Cir. 2001).
    [9] Israel’s Eden Springs taking hit from successful boycott campaign, 25.11.2008.
    [10] Ibid.
    [11] Friends of Palestine Society call for campus wide boycott of unethical water company, 7.12.2008.
    [12] Folleto editado por la Scottish Palestine Solidarity Campaign Boycott Eden Springs.
    [13] Peace vs ice cream. The Other Israel, oct/nov. 1998, No. 86

     
    Fuente: Profiting from an illegal occupation: Eden Springs water in the Syrian Golan, Nancy Tuohy, Al-Marsad (24/10/2009)
    Traducción: El agua de Eden Springs en el Golán sirio, Rebelión.org (21/05/2010)

    Ponencia presentada por la autora en la Conferencia organizada por OPGAI y AIC “United in Struggle against Israeli Colonialism, Occupation, and Racism: Economic Perspectives and Advocacy Seminar”.

    Vía Rebelión

     

    Ponencia presentada por la autora en la Conferencia organizada por OPGAI y AIC “United in Struggle against Israeli Colonialism, Occupation, and Racism: Economic Perspectives and Advocacy Seminar”.

    Vía Rebelión

     

  • Abacus Cooperativa retira el Rummikub de sus tiendas

    OTRO ÉXITO DEL BOICOT A ISRAEL

    Por Boicot Preventiu y Plataforma Aturem la Guerra

    Desde los últimos ataques del ejército israelí a la “Flotilla de la libertad” este pasado 31 de mayo de 2010, la campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel), inspirada con la campaña de boicot al régimen de apartheid sudafricano, se ha fortalecido con la indignación popular ante la impunidad con que el Estado sionista vulnera sistemáticamente los derechos humanos, sobretodo los de la población palestina.

    En este contexto hemos recibido la información de que Abacus (cadena de tiendas especializadas en librería, papelería y juguetería, con 34 establecimientos en los Països Catalans) ha decidido retirar de sus tiendas el juego de mesa Rummikub, propiedad de la empresa israelí Lemada Light Industries Ltd.

    Esta decisión no nace de un apoyo espontáneo a la campaña de boicot a Israel. Durante el otoño-invierno del año 2008-2009 se puso en marcha una campaña de denuncia a Abacus des de colectivos de solidaridad con Palestina en detectarse que en sus establecimientos se vendían unos juguetes fabricados en Israel. Después de informar a la empresa sobre la existencia de la campaña de Boicot a Israel y de haber hecho concentraciones de denuncia delante de sus establecimientos a diferentes ciudades de Catalunya, en el momento en que el ejército israelí empezó a bombardear la Franja de Gaza en la operación “Plomo fundido”, que causó más de 1.400 víctimas palestinas, Abacus decidió retirar de la venta estos juguetes sin hacer públicos los motivos.

    Des de Boicot Preventiu y la Plataforma Aturem la Guerra valoramos muy positivamente esta actitud de Abacus. Entendemos que este paso es fruto de la capacidad de incidencia de la sociedad concienciada que se moviliza, en este caso, con la solidaridad con Palestina, haciendo suyo el llamado de más de 170 organizaciones sociales palestinas al boicot al Estado de Israel hasta que este cumpla la legislación internacional y deje de vulnerar los derechos humanos.

    Boicot a Israel, boicot a Rummikub

    El boicot al juego de mesa Rummikub responde a la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel). El motivo del boicot es que la empresa propietaria y fabricante del juego es israelí. Y el mensaje es claro: mientras el Estado de Israel continúe vulnerando sistemáticamente los derechos humanos con la impunidad que le atorga la inacción de los organismos internacionales, será la sociedad internacional quien a través del boicot a su comercio y a sus instituciones académicas, culturales y deportivas, presionará para el fin de la impunidad y para el fin de la vulneración de los derechos humanos.

    El Rummikub es un juego de mesa basado en la combinación de números. Es el juego más exportado de Israel. Se producen unos 3 millones al año, la mayoría para la exportación, se vende a más de 54 países en el mundo y se hacen versiones en 26 idiomas.

    La empresa que hace el proceso de producción del juego es la israelí Lemada Light Industries Ltd, propiedad de la familia Hertzano. La fábrica está situada a Arad, Estado de Israel, a 25 km del mar Muerto, al desierto del Negev. La sede y las oficinas principales se encuentran en Moshav Magshimim, cerca del aeropuerto internacional israelí Ben Gurion.

    Al Estado israelí el juego se vende bajo la marca Kod Kod. Al Estado español, con el nombre de Rummikub, lo distribuye la compañía estadounidense Hasbro, la segunda empresa de juguetes más importante del mundo.

    Desde Boicot Preventiu y la Plataforma Aturem la Guerra, entidades que apoyan la campaña BDS en Catalunya, pedimos que se promueva el boicot a Israel como medida de presión ante este Estado. Y especialmente, pedimos el boicot al juego de mesa Rummikub. Pedimos a quien pueda que mande peticiones de boicot a Rummikub a la empresa distribuidora Hasbro (e-mail: consumidor@hasbro.es, tel. 900-180377), así como a aquellos establecimientos donde se venda.

  • Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel

    Criterios para el Boicot

    Pautas para aplicar el boicot cultural internacional a Israel

    Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices

    Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel, PACBI.
    www.pacbi.org, Rebelión, 22-07-2009

    concentración

    Desde abril de 2004 la PACBI ha invitado a los intelectuales y académicos de todo el mundo a “boicotear exhaustiva y sistemáticamente las instituciones académicas y culturales israelíes como una contribución a la lucha para acabar con la ocupación, colonización y sistema de apartheid de Israel” [1].

    En 2006 la contundente mayoría de los trabajadores de la cultura palestinos, incluyendo a la mayoría de los directores de cine y artistas, apoyados por cientos de trabajadores internacionales de la cultura, hicieron un llamamiento a todos los directores de cine y artistas internacionales de conciencia a unirse al boicot cultural institucional contra Israel [2]. En respuesta a este llamamiento, el célebre escritor y artista británico John Berger hizo pública una declaración que fue respaldada por decenas de destacados artistas, escritores y directores de cine internacional pidiendo a sus colegas de todas partes del mundo que suscribieran el llamamiento palestino de boicot cultural [3].

    En el espíritu de este boicot cultural y coherente con su lógica, en un anuncio publicitario de media página publicado el 8 de mayo de 2008 en [el diario británico] International Herald Tribune bajo el título de “Ninguna razón para celebrar” decenas de destacadas figuras culturales internacionales (incluyendo a Mahmoud Darwish, Augusto Boal, Ken Loach, Andre Brink, Ella Shohat, Judith Butler, Vincenzo Consolo, Ilan Pappe, David Toscana y Aharon Shabtai) firmaron una declaración en respuesta las celebraciones mundiales del “60 aniversario” de Israel afirmando [4]:

    “¡No hay motivos de celebración! A los 60 años Israel es un Estado que sigue denegando a los refugiados palestinos sus derechos sancionados por la ONU simplemente porque son “no judíos”. Sigue ocupando ilegalmente Palestina y otras tierras árabes en violación de muchas resoluciones de la ONU. Sigue violando persistente y terriblemente el derecho internacional y derecho humanos fundamentales con total impunidad, algo que le permite un magnánimo apoyo económico, diplomático y político de Estados Unidos y la Unión Europea. Continúa tratando a sus propios ciudadanos palestinos con una discriminación institucionalizada”.

    La campaña de boicot cultural contra el apartheid sudafricano ha sido una fuente fundamental de inspiración para formular tanto el llamamiento palestino al boicot como sus criterios. En aquel contexto el argumento clave presentado por el régimen sudafricano y por sus defensores en todo el mundo en contra del boicot cultural y deportivo al apartheid cultural (que el boicot viola la libertad de expresión y el intercambio cultural) fue refutado con firmeza por el director del Centro de Naciones Unidas contra el Apartheid, Enuga S. Reddy, quien en 1984 escribió [5]: “Es cuando menos bastante extraño que el régimen sudafricano, que deniega todas las libertades … a la mayoría africana … se vuelva un defensor de la libertad de los artistas y deportistas del mundo. Tenemos una lista de personas que han actuado en Sudáfrica por ignorar la situación, atraídos por el dinero o indiferentes al racismo. Hay que persuadirlos de que dejen de entretener al apartheid, de que dejen de beneficiarse del dinero del apartheid y de que dejen de servir a los propósitos de propaganda del régimen de apartheid”. De forma similar, el objetivo del llamamiento al boicot cultural son las instituciones, proyectos y eventos que siguen sirviendo a las intenciones del régimen colonial y de apartheid israelí.

    Durante cinco años de intenso trabajo con compañeros en varios países para promover el boicot cultural contra Israel, la PACBI ha examinado exhaustivamente decenas de proyectos y eventos culturales, y valorado la aplicabilidad del criterio de boicot a estos y, en consecuencia, ha publicado cartas abiertas, declaraciones u opiniones consultivas sobre el tema. Las dos conclusiones más importantes a las que se llegó a este respecto eran: (a) muchos de estos eventos y proyectos caen en una zona gris e incierta que es difícil de valorar, y (b) el objetivo del boicot debe ser no sólo las instituciones cómplices sino también los vínculos inherentes y orgánicos entre ellas que reproducen la maquinaria de la subyugación colonial y del apartheid. Basándose en esta experiencia y en respuesta a la cada vez mayor demanda a la PACBI de unas pautas en la aplicación del boicot cultural a diversos proyectos, desde festivales de cine a exposiciones de arte y actuaciones musicales y de danza y conferencias, la Campaña expone a continuación unos criterios inequívocos, sistemáticos y coherentes que abordan específicamente los matices y particularidades del campo de la cultura.

    El objetivo fundamental de estos criterios es ayudar a guiar a los trabajadores y organizadores de acontecimientos culturales de todo el mundo cuando se adhieran al llamamiento palestino al boicot, como una contribución al establecimiento de una paz justa en la zona.

    Criterios del boicot cultural

    En adelante, la palabra “producto” se refiere a productos culturales como películas y otras formas de arte; “evento” se refiere a festivales de cine, conferencias, exposiciones de arte, espectáculos de danza y música, giras de artistas y escritores, entre otras actividades.

    Antes de discutir las diferentes categorías de productos y eventos culturales, y como norma general fundamental, prácticamente todas las instituciones culturales israelíes, a menos que demuestren lo contrario, son cómplices de mantener la ocupación israelí y de denegar los derechos palestinos básicos, ya sea por medio de su silencio o de su implicación real en justificar, encubrir o desviar de otro modo deliberadamente la atención de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos humanos. En consecuencia, se debe boicotear a estas instituciones, todos sus productos y todos los acontecimientos que ellas patrocinen o apoyen. Del mismo modo, se deben boicotear eventos y proyectos que impliquen a individuos que explícitamente representan a estas instituciones cómplices.

    El siguiente criterio puede que no sea completamente exhaustivo y, desde luego, no sustituye, remplaza o elude otros criterios de boicot que sean de sentido común, particularmente cuando un producto o evento cultura demuestra ser explícitamente justificativo, defensor o promotor de crímenes de guerra, discriminación racial, apartheid, supresión de derechos humanos fundamentales y graves violaciones del derecho internacional.

    Basándose en lo anterior, el boicot cultural a Israel se aplica en las siguientes situaciones:

    (1) El producto cultural es encargado por un organismo oficial israelí

    Todos los productos culturales encargados por un organismo oficial israelí (por ejemplo, una película financiada por un ministerio del gobierno, un municipio, una embajada, un consulado, el Estado u otro organismo público) merecen ser boicoteados por razones institucionales ya que han sido encargados y, por tanto, financiados por el Estado de Israel (o cualquiera de sus instituciones cómplices) específicamente para ayudar a la propaganda del Estado o a los intentos de “renombrar” que tienen el objetivo de diluir, justificar, encubrir u otras formas de desviar la atención de la ocupación israelí y de otras violaciones de los derechos de los palestinos y del derecho internacional. Sin embargo, con mucha frecuencia este nivel de complicidad explícita es difícil de establecer, ya que la información sobre estos encargos directos puede que no esté fácilmente disponible o que incluso se oculte intencionadamente.

    (2) El producto es financiado por un organismo oficial israelí, aunque no encargado (no existen condiciones políticas)

    El término “condiciones políticas” se refiere aquí específicamente a aquellas condiciones que obligan al receptor de un fondo a servir directa o indirectamente a los esfuerzos de propaganda o de “renombrar” del gobierno. Los productos financiados por los organismos oficiales israelíes (tal como se definen en la categoría (1) antes mencionada), pero no encargados y, por consiguiente, no vinculados a ninguna condición política, no son, per se, sujeto de boicot. Según el criterio de la PACBI, los productos culturales individuales que reciben fondos del Estado como parte del derecho de trabajador de la cultura individual en tanto que ciudadano contribuyente sin que él o ella esté obligado a servir a los intereses politicos y a las condiciones políticas del Estado, no son boicoteables. Por otra parte, aceptar estas condiciones políticas convertiría claramente el producto o evento cultural en una forma de complicidad al contribuir a los esfuerzos de Israel de encubrir u ocultar su realidad colonial y de apartheid, y a consecuencia de ello sería boicoteable.

    Mientras que en este contexto se debe respetar completa y sistemáticamente la libertad de expresión, particularmente de la expresión artística, un artista individual, director de cine, escritor, etc., israelí o no, no puede estar exento de ser sujeto de boicots que ciudadanos de conciencia de todo el mundo (más allá del alcance del criterio de boicot de la PACBI) pueden pedir en respuesta a lo que en general se considera un acto o declaración particularmente ofensivo por parte del trabajador o trabajadora de la cultura en cuestión (como la incitación directa o indirecta a la violencia; la justificación — una forma indirecta de defensa – de crímenes de guerra y otras graves violaciones del derecho internacional; declaraciones racistas; participación real en violaciones de derechos humanos, etc.). A este nivel , los trabajadores de la cultura israelíes no estarían automáticamente exentos de una crítica justificada o de cualquier otra forma legal de protesta, incluyendo el boicot; serían tratados como todos los demás infractores en la misma categoría, no mejor ni peor.

    (3) El evento es patrocinado parcial o totalmente por un organismo oficial israelí

    El principio general es que un evento o proyecto llevado a cabo bajo el patrocinio/auspicios de o en relación a un organismo oficial israelí constituye complicidad y, por consiguiente, es merecedor de boicot. También está bien documentado actualmente que los artistas, escritores y otros trabajadores de la cultura que solicitan financiación estatal para cubrir el coste de su participación en eventos internacionales, o de sus productos culturales, deben aceptar contribuir a los esfuerzos de propaganda oficial de Israel. Para ello el trabajador de la cultura debe firmar un contrato con el ministerio de Asuntos Exteriores que obliga al trabajador o trabajadora a “comprometerse a actuar fiel, responsable e incansablemente para proporcionar al ministerio los mejores servicios profesionales. El proveedor del servicio es consciente de que el propósito de encargarle un servicio es promover los intereses políticos del Estado de Israel vía la cultura y el arte, incluyendo el contribuir a crear una imagen positiva de Israel” [6].

    (4) El producto no está financiado o patrocinado por un organismo oficial israelí

    A menos que viole alguno de los criterios antes mencionados, en ausencia de patrocinio oficial israelí, el producto individual de un trabajador israelí de la cultura no es, per se, boicoteable, a pesar de su contenido o de su mérito.

    (5) El evento o el producto promueve falsa simetría o “equilibrio”

    Los eventos y proyectos culturales que implica a palestinos y/o árabes e israelíes y que promueven el “equilibro” entre las “dos partes” al presentar sus respectivos relatos, o se basan en la falsa premisa de que colonizadores y colonizados, opresores y oprimidos, son igualmente responsables del “conflicto”, son intencionadamente engañosos, intelectualmente deshonestos y moralmente censurables. Estos eventos y proyectos, que a menudo buscan fomentar diálogo o “reconciliación entre ambas partes” sin abordar los requisitos de justicia promueven la normalización de la opresión y de la injusticia. A menos que estén enmarcados en el explícito contexto de oposición a la ocupación y a otras formas de la opresión israelí de los palestinos, todos estos eventos y proyectos que reúnen palestinos y/o árabes e israelíes son fuertes candidatos al boicot. Otros elementos que la PACBI tiene en cuenta al evaluar estos eventos y proyectos son las fuentes de financiación, el diseño del programa, los objetivos de la organización o las organizaciones patrocinadoras, los participantes y similares factores relevantes.

    Referencias:

    [1] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869

    [2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=315

    [3] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=415

    [4] http://www.pngo.net/data/files/english_statements/08/PNGO-THT-HP5208(2).pdf

    [5] http://www.anc.org.za/un/reddy/cultural_boycott.html

    [6] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1005287.html

    Enlace con el original: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1045
    Traducción: Beatriz Morales Bastos, www.rebelión.org