En una entrevista con la red francesa EuroPalestine, Jibril Rajoub, presidente de la Federación de Fútbol de Palestina, afirma que mantendrá en la agenda del Congreso de la FIFA la suspensión de Israel mientras siga sin respetar los derechos fundamentales de los y las deportistas palestinas.
Jibril Rajoub, presidente de la Federación de Fútbol de Palestina. / Issam Rimawi/Flash90
La Federación de Fútbol de Palestina (PFA, por sus siglas en inglés) mantiene su petición de suspensión de Israel de la FIFA, que será inscrita como mandan los estatutos en la agenda del congreso de la FIFA el 28 y 29 de mayo en Zúrich.
«Es evidente, estamos sujetos a presiones, y el presidente de la FIFA Sepp Blatter, con quien acabamos de hablar, al margen de la reunión de la federación africana en El Cairo, se hace eco de esas presiones», señala el presidente de la PFA, Jibril Rajoub, en una reunión exclusiva con EuroPalestine.
«Sin embargo, como lo indicamos en los documentos de nuestra petición formal de inscripción de la cuestión en el próximo congreso, Israel no ha dado ningún tipo de seguimiento a los mecanismos de conciliación ideados a nivel de la FIFA desde hace dos años, y continúa su obra de agresión y de destrucción de los palestinos», agregó el presidente.
Sin duda habrá bienintencionados que nos repetirán que no hay que mezclar el fútbol con la política. Un buen engaño, si nos detenemos un poco a analizar la situación que sufre el fútbol palestino de parte del la potencia israelí que ocupa sus territorios.
Los futbolistas palestinos, cuando no son arrestados e incluso asesinados por el ejército israelí como en la terrible ofensiva contra Gaza el pasado verano de 2014, se les prohíbe sistemáticamente la circulación, y el simple hecho de ir a un entrenamiento se convierte en una proeza.
Cinco equipos de fútbol de colonias ilegales
Al mismo tiempo, pisoteando el derecho internacional, los clubes instalados en las colonias ilegales de Cisjordania, están inscritos con todos los derechos en el organigrama de la Asociación de Fútbol de Israel (IFA, por sus siglas en inglés) y participan en todas las competiciones de esta federación (campeonatos, copas, torneos…).
Los palestinos han contabilizado al menos cinco clubes de colonias miembros activos de la IFA: tres de ellos son de Beitar (de la extrema derecha más racista): Beitar de Ariel, Beitar de Ma’ale Adumim y Beitar Givat Zeev. También hay un club en una colonia en el Valle del Jordán ocupado y, por supuesto, estos clubes, como los asentamientos de los cuales emanan, practican allí el apartheid más extremo. Están reservados exclusivamente para los jugadores judíos.
Sapir Kadori, portera de la selección nacional de fútbol de Israel, posa fusil en mano.
Israel: futbolistas y militares
La Asociación de Fútbol de Israel, que avala de este modo la política de apartheid de su gobierno, no se esconde, ya que no le ha pedido a la portera del equipo nacional femenino, Sapir Kadori, que se fotografíe con ropa deportiva en vez de con un fusil en la mano.
Y mientras que ella posa orgullosamente, con un fusil en la mano y no con un balón en el pie, futbolistas palestinos de talento son encarcelados en las prisiones israelíes.
Futbolistas palestinos encarcelados
Después de haber destruido la carrera del joven Mahmoud Sarsak, una de las estrellas nacientes del fútbol palestino, secuestrado por los soldados israelíes cuando iba a un partido, encarcelado sin acusación ni proceso, torturado, liberado después de tres años de prisión y 92 días de huelga de hambre, otros futbolistas palestinos han desaparecido regularmente.
Mohamed Nimr lleva un año y medio de detención administrativa, 18 largos meses, sin que tengamos la menor información sobre su suerte.
En cuanto a Omar Abu Ruis, portero del equipo nacional palestino, se pudre en las prisiones israelíes desde hace 3 años, lo que aparentemente no conmueve a ningún responsable de la asociación israelí de fútbol ni de la FIFA.
«El libro negro de la Asociación de Fútbol de Israel es muy largo, y nuestra petición es más que legítima, porque a pesar de nuestra paciencia y los esfuerzos realizados en el seno de la FIFA, no ha habido progreso alguno y no tenemos otra alternativa que exponer el problema en la asamblea mundial en Zúrich”, comenta Jibril Rajoub.
Sepp Blatter irá a la región el próximo mes, tanto a Israel como a los territorios palestinos.
«Veremos. Pero por el momento, evidentemente mantenemos nuestra petición de suspensión de Israel, mientras el Estado israelí no haya satisfecho los requisitos mínimos enunciados en nuestra carta. La FIFA ya tomó la decisión de excluir a la Sudáfrica del apartheid en 1976, y no debe renunciar a luchar contra el racismo», concluye Jibril Rajoub.
Por su parte la asociación EuroPalestine está comprometida en la campaña internacional Tarjeta Roja al Racismo Israelí, junto a numerosas personalidades y organizaciones del mundo entero. La campaña Tarjeta Roja al Racismo Israelí, que exige la expulsión de Israel de la FIFA, llama a una gran manifestación los días 28 y 29 de mayo en Zúrich, con ocasión del congreso de la FIFA.
Carta abierta del grupo BDS Argentina al cantante argentino-estadounidense Kevin Johansen, que tiene previsto dar un concierto en mayo en Tel Aviv, con el que contribuiría a la normalización de la ocupación y el apartheid israelí.
Kevin Johansen tiene previsto actuar en Tel Aviv el 17 de mayo.
Estimado Kevin Johansen,
Hace pocos días, y en relación al anuncio de tu presentación en Israel el próximo 17 de mayo, algunos de nuestros compañeros de la Campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) [1] contra el Apartheid y el genocidio ejercido por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, han estado intercambiado tuits con vos para instarte a que canceles tu show. Amablemente nos diste algunas razones por las que has decidido mantener tu decisión de continuar con tu gira hacia Israel. Por eso optamos por hacerte llegar esta carta pública, tanto a vos como a tus fans en Argentina y en el mundo, de manera que ellos también conozcan las condiciones en las que se desarrolla el apartheid, el sometimiento y la limpieza étnica del pueblo palestino.
En tus tuits manifestás que no vas a actuar para el gobierno de Israel, sino para el pueblo. Que los pueblos, en definitiva, son los destinatarios de tu arte. Precisamente queremos hablarte de un pueblo que nunca podría acceder a tú arte: el palestino. Como te habrás enterado, más allá del intento de los grandes medios por ocultarlo o disimularlo, hace menos de un año el pueblo palestino sufrió la masacre de más de 2000 personas, la gran mayoría civiles, entre los que se cuentan 500 niños, en lo que se conoció como “Operación Margen Protector”. Estas “operaciones” se repiten cada dos o tres años con diferentes nombres pero con semejante cantidad de víctimas inocentes. Desde que fueron ocupadas sus tierras hace ya 70 años, los palestinos son víctima sistemática de una limpieza étnica que se ejerce a través del asesinato, la tortura (incluso de niños), el desalojo, la demolición diaria de viviendas y el hostigamiento permanente. Y esto es llevado a cabo no sólo por el ejército israelí, sino que cuenta con la complicidad explícita o silenciosa de la gran la mayoría de los ciudadanos comunes. Esto ha quedado claro no sólo con la reelección del Primer Ministro Netanyahu por parte del pueblo israelí inmediatamente después de la masacre “Margen Protector”, sino también por el hecho que casi todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes están asociados al ejército, sea como conscriptos o como reservistas.
Decís que tu arte se dirige a los pueblos. No podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Pero al contextualizarlo histórica y políticamente, el concepto se vuelve polémico.
¿Estarías de acuerdo con tus propias palabras si las dijera un artista en gira, por ejemplo, en el Berlín de 1936? ¿Estarías de acuerdo con ese argumento si un artista lo utilizaba para presentarse ante la población blanca de Sudáfrica en tiempos del Apartheid? Estamos seguro que no.
Este caso no es diferente. Vas a actuar para el pueblo israelí, un pueblo que acaba de reelegir a un genocida (Benjamín Netanyahu) como primer ministro por un amplio margen de votos. Ilan Pappé, prestigioso historiador israelí, escribió al respecto: “hay que llamar a elecciones para votar un nuevo pueblo israelí”.
El pueblo al que vas a llevarle tu arte es un pueblo que tiene un alto grado de discriminación y racismo, y lo ejerce a diario contra los palestinos. Pero vos decís que tu arte se dirige a los pueblos. Y claro, no podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Ahora bien, si quisieras dirigir tu arte al pueblo gazatí, ¿qué ocurriría?
Quizás no estés al tanto que Gaza está denominada por organismos internacionales de DDHH y analistas de la política internacional como la “cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Allí viven hacinadas y encerradas por el bloqueo impuesto por el Estado de Israel 2.000.000 de personas. Gaza es un espacio de tierra de 40 kilómetros de largo por 4 km de ancho. ¿Podés visualizarlo? Este bloqueo significa que por todo lo que permite entrar a Gaza, Israel recauda impuestos, tanto a modo de donación internacional o como productos israelíes, sumándole un impuesto sobre el valor agregado de los bienes. Además, Israel no permite que productos de Gaza lleguen a Cisjordania ni a ningún otro lugar del mundo, manteniendo un férreo monopolio de sus productos en las dos entidades territoriales palestinas (Gaza y Cisjordania). Los palestinos usan shampú israelí, toman café israelí y mientras los israelíes gozan económicamente del comercio hacia el interior de Gaza, la misma ecuación no se repite con los productos gazatíes. Un ejemplo de esta inequidad es que sólo en 2012, compañías israelíes facturaron 380 millones de dólares por productos comercializados “a la fuerza” en Gaza.
El 95 por ciento del total del agua existente en Gaza no es potable, Israel ha decidido imponer una economía un tanto feudal: los habitantes deben “conformarse” con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que se acumulan bajo su territorio. Como resultado, la demanda es excesiva y hay superávit de bombeo de las aguas subterráneas que no son aptas para el consumo humano pues están salinizadas por la mezcla con el agua de mar y por los residuos decrépitos de las de tuberías. Israel vende cinco millones de metros cúbicos de agua a Gaza, lo que significa menos de un diez por ciento de lo que se consume en la Franja. ¿Puede tu sensibilidad de artista comprender esto?
Israel dictamina que los palestinos sólo pueden pescar hasta 11 kilómetros de sus costas, aunque a veces reduce esa distancia a 5, 5 kilómetros. El límite fijado en 11 kilómetros excluye las mejores zonas de pesca. Israel mantiene el control total sobre las aguas territoriales de Gaza y, por tanto, evita el tránsito de bienes y personas a través del mar, y no permite la pesca a una distancia de más de seis millas náuticas de la costa de Gaza.
El pueblo al que vos vas a dirigir tu arte, salvo contadas excepciones entre las que se cuentan objetores de conciencia y activistas por la paz que apoyan el boicot a Israel [2], admite y apoya estas políticas contra la población palestina. Acepta, por ejemplo, que se regule la entrada de camiones a Gaza, contando (esto te va a parecer siniestro, seguramente) que los vehículos que ingresen lo hagan con una cantidad determinada de alimentos que aseguren un mínimo de calorías por día para cada habitante palestino. No hay muchos antecedentes de esto en la historia de la humanidad. O sí, algunos, como Auschwitz o Varsovia.
Con todos estos datos, que podés corroborar en muchos medios, podemos afirmar sin duda alguna que Israel controla la vida y la muerte de los palestinos. Vos vas a dirigir tu arte al pueblo de Israel, en estas condiciones históricas, sociales, políticas, económicas y militares. Un simple tuit ya no es suficiente, Kevin. Posiblemente actúes en alguna localidad cercana a Gaza. Entonces, lo vas a hacer de espaldas a los chiquitos mutilados en la operación del año pasado, de espaldas a las ruinas de escuelas y edificios de refugiados de la Cruz Roja. Vas a dirigir tu arte a ese pueblo, y tal vez concurran a algunos de los que llevaban sus sillitas plegables para ver los bombardeos a Gaza y “disfrutar” del espectáculo.
Vos dirigís tu arte a un pueblo, pero si los palestinos de Cisjordania quisieran ir a verte, no podrían. Un muro declarado ilegal por la Naciones Unidas les impide entrar y salir libremente. Allí, se registran a diario todo tipo de humillaciones, donde los palestinos pueden estar horas en los checkpoints para poder llegar a sus trabajos a hacia algún hospital. Ambulancias con enfermos son retenidas, hasta que la enfermedad del paciente se agrava o pierde la vida. No hay compasión ni piedad en gran parte de ese pueblo al que vos vas a dirigir tu arte.
Vamos a hablarte ahora de un músico, al que seguramente respetás y admirás como muchos de nosotros: Roger Waters. Él tenía una posición similar a la tuya, hasta que en el año 2006 lo llevaron a conocer el muro. Luego de eso, afirmó: “Iba a actuar en Tel Aviv, hasta que algunos palestinos del movimiento de boicot a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”. Sobre la marcha, Roger Waters cambió el lugar de presentación de su show y pasó de un escenario en Tel Aviv a una aldea en la que se privilegiaba un trato justo entre distintos.
Este artista no es el único que se ha sumado al boicot internacional contra el apartheid israelí. Los directores de cine Ken Loach, Mike Leigh, Jean Luc Godard, los actores Dustin Hoffman, Meg Ryan, Danny Glover, Emma Thompson, entre muchos otros, músicos como Elvis Costello, Santana, Massive Attack, Pixies, Gorillaz, Devndra Banhart, Brian Eno, Dave Randall, Vanessa Paradis, Bono, Snoop Dog, en su momento se expresaron los escritores José Saramago, Eduardo Galeano, y miles de referentes del arte y la cultura que también forman parte de este movimiento de boicot. Ellos son conscientes de que más allá de dirigir su arte a los pueblos, existe una complicidad del pueblo israelí en el apartheid palestino, incluso saben que con su rechazo, con su denuncia, ayudan a los desertores del ejército israelí encarcelados por no querer seguir masacrando palestinos, y a los activistas por la paz, que día a día soportan las presiones de los servicios de inteligencia y la represión policial de su propio país.
Te hicimos llegar esta información porque difundir las condiciones de vida, la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino es nuestro trabajo. El sentimiento, el coraje, tal como lo has hecho con tu vida artística, lo ponés vos en este caso. Como parte de la humanidad, nos enorgullece la épica que llevó a Sudáfrica a liberar a su gente. Mandela, además de ser un gran luchador, era solidario con la causa palestina, porque la sabía una causa hermana. En los ’60, con su líder preso, nadie levantaba la mano para denunciar el apartheid sudafricano. Solo la toma de conciencia y el boicot internacional permitieron, primero develarlo al mundo y luego terminar con él. El apartheid palestino es aún peor que el sudafricano, porque se hace sobre la memoria histórica de éste, sobre el fracaso de un “Nunca más” que Israel ejecuta día a día, y porque el victimario es un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de un genocidio.
Esperamos que todas estas consideraciones te ayuden a reflexionar sobre la cuestión, y que más temprano que tarde decidas sumarte a la defensa del pueblo palestino. En ese caso, no vacilaremos en recibirte diciéndote “bienvenido a la lucha”.
[1] El Boicot a Israel, o movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) por Palestina, fue convocado por primera vez por más de 150 agrupaciones de base de la Sociedad Civil Palestina en 2005, ante la prolongación de la ocupación de sus tierras y la negación de sus derechos por parte de Israel con el apoyo militar y diplomático de EEUU. Desde entonces viene creciendo permanentemente. Según Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.
[2] El Grupo israelí “Boicot desde Dentro” apoya el BDS como única vía de salida a la trampa del apartheid, y son perseguidos por el establishment israelí y marginados por el grueso de la sociedad israelí.
Carta abierta de BDS Gipuzkoa BDZ al XIII Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia ante la ausencia, un año más, de películas que reflejen en su justa medida la magnitud del drama al que el Estado de Israel somete a la población palestina.
XIII edición del Giza Eskubideen Zinemaldia / Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia.
Mediante esta carta nos gustaría explicarles nuestra opinión sobre la programación de la próxima XIII edición de su Festival que se llevará a cabo del 17 al 24 de abril.
En primer lugar nos parece un hecho positivo que no se haya programado para su exhibición ninguna película israelí, ni financiada, al menos directamente, por sus instituciones.
En segundo lugar, nos llama la atención que en un festival que ofrece excelentes testimonios sobre las vulneraciones de los derechos humanos en diferentes partes del mundo, contadas muchas veces por las víctimas, continuemos sin encontrar largometrajes que nos muestren las violaciones diarias y continuadas de los derechos humanos que comete, con total impunidad, el Estado de Israel en Palestina, máxime si tenemos en cuenta que la desposesión de la población Palestina se ha intensificado exponencialmente desde 1948 y las políticas de apartheid son una realidad en el terreno, que preocupan a todas las organizaciones internacionales vinculadas con los Derechos Humanos. La permisividad con la que se trata al estado sionista, a pesar de haber llevado a cabo tres masacres en la devastada Franja de Gaza en los últimos 6 años, aumenta y le permite seguir vendiendo en el exterior la falacia de un estado democrático.
Nos preocupa que no hayan seleccionado ninguna película de origen palestino o que trate directamente de Palestina. Es cierto que han elegido un corto titulado Sumud pero nos parece que la grave situación en la que se encuentra la población Palestina y la continuada violación de sus derechos más fundamentales en la actualidad se merecía como mínimo un largometraje. Existen películas recientes sobre Palestina, realizadas por directores/as palestinas, así como por extranjeros, que pueden dar una idea más completa sobre las consecuencias de la ocupación colonial que sufre desde hace más de 65 años.
Gaza, arrasada recientemente y bloqueada por tierra, mar y aire por Israel, merecería que un festival de derechos humanos le dedicara mayor espacio y atención. Nos duele que en lugar de mostrarnos las victimas actuales de Israel se opte por recordar únicamente a victimas del pasado. Cuando comprobamos que, a pesar de las últimas masacres en Gaza, nunca se ha aceptado proyectar en este festival Las lágrimas de Gaza, por ejemplo, nos parece desafortunada la selección de la película La profesora de historia, debido a que la propaganda israelí utiliza este tipo de películas sobre el Holocausto para generar un sentimiento de comprensión y disculpa hacia el estado de Israel, que perpetúa su imagen de Estado de las víctimas.
Evidentemente, apoyamos la denuncia del genocidio de l@s judí@s en la Segunda Guerra Mundial. Lo que rechazamos es el uso del Holocausto para justificar la ocupación de Palestina por Israel y el genocidio que este estado de apartheid perpetra contra el pueblo palestino. También nos parece que en un festival de Derechos Humanos debería primar la denuncia de los hechos más actuales, y no solo los que ocurrieron hace ya 70 años.
La Federación de Fútbol de Palestina ha solicitado formalmente a la FIFA que suspenda a Israel de su organización hasta que respete la propia normativa de la FIFA y permita el normal desarrollo del deporte palestino. Organizaciones internacionales se suman a la petición y convocan protestas en Zúrich en el 65º Congreso anual de la FIFA.
Protestas en Zúrich el 28 y 29 de mayo durante el 65º Congreso anual de la FIFA. / CAPJO – Europalestine
Carta enviada a la FIFA
Estimado presidente Blatter, estimadas y estimados Delegados,
El 16 de junio de 1976, millones de mujeres y hombres de la mayoría negra del país, así como otros grupos étnicos oprimidos de Sudáfrica saludaron con alegría una decisión de la FIFA, reunida en congreso en Montreal, decisión que tenía como objetivo lograr la desaparición del vergonzoso sistema de apartheid.
En efecto, por 9 voces contra 1, la dirección de la FIFA decidió la expulsión de Sudáfrica, poniendo fin de esta manera a maniobras dilatorias iniciadas por Sir Stanley Rous, durante las cuales el régimen de apartheid ejerció una brutalidad sin igual, asesinando a miles de personas entre las cuales había muchos niños.
A pesar de todo, personalidades sudafricanas tales como Nelson Mandela, el arzobispo y Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, o el exministro Ronnie Kasrils, que sufrieron las atrocidades del régimen, han estimado que el apartheid israelí es aun peor de lo que lo fue el sudafricano.
Durante 7 semanas en julio y agosto de 2014, el ejército israelí asesinó a más de 2200 palestinas y palestinos, entre los cuales se encontraban 538 niños, tanto de día como de noche. Mutiló a miles y destruyó decenas de miles de casas. Aun en sus ataques más sanguinarios, como los tristemente célebres de Soweto, el apartheid sudafricano no se había aproximado ni de lejos a tales “proezas”.
Y no es a ustedes, señor presidente y estimados y estimadas delegadas, que debemos recordarles que fueron precisamente las masacres de Soweto las que llevaron a la FIFA en 1976 tomar la decisión de expulsar a Sudáfrica de su organización.
Israel no cesa de destruir, en completa ilegalidad, casas, escuelas, hospitales, pozos, olivares y de expulsar a los y las palestinas de las tierras donde nacieron. La limpieza étnica continúa llevándose a cabo desde hace más de 67 años.
Como bien lo saben, Israel ha atacado, asesinado, herido y encarcelado a numerosos futbolistas palestinos a quienes se les prohíbe sistemáticamente la posibilidad de desplazarse tanto dentro como fuera de la Palestina ocupada, ya sea para entrenamientos o para torneos. Del mismo modo, el ejército israelí también ha destruido muchos estadios de fútbol de manera repetida; e hinchas y espectadores no tienen derecho a desplazarse para asistir a los partidos.
El fútbol en la Sudáfrica del apartheid estaba sometido a una serie de reglas racistas y discriminatorias. Pero no encontrábamos este sistema de ataque organizado por Israel contra las y los futbolistas, dirigentes deportivos, instalaciones e hinchas tal como lo se puede ver hoy en Palestina ocupada.
Ajuntamos, como anexo a la presente, una lista, que dista mucho de ser completa, de los ataques israelíes al mundo del fútbol palestino.
Es por eso que les pedimos que apliquen las reglas de la FIFA, que prohíben el racismo en su seno, exigen el juego limpio y no admiten que uno de sus propios miembros las pisotee ensuciando la imagen y la reputación de la comunidad mundial del fútbol.
El estado de Israel controla la Asociación de Fútbol de Israel (IFA), y la utiliza para promocionar una fachada positiva de Israel, como un país democrático en el que los y las deportistas palestinas bajo ocupación gozarían de derechos de igualdad, una mentira que la IFA nunca ha denunciado. La continua participación de Israel en competiciones internacionales y su adhesión a la FIFA envían un problemático mensaje de aceptación de sus políticas y recompensan implícitamente sus prácticas criminales. El hecho que Israel sea responsable de una política de apartheid, de ocupación y de limpieza étnica ya no es discutible. Son los expertos de la ONU quienes lo afirman. Además, la Convención Internacional contra el Apartheid en el deporte, adoptada por la Asamblea general de las Naciones Unidas en diciembre 1985, estipula: «los contactos deportivos con cualquier país que practique el apartheid condona y refuerza el apartheid».
Recordemos por último que el equipo nacional de Palestina se ve incapacitado de organizar competiciones en su propio territorio, a causa de los numerosos checkpoints militares israelíes que impiden que sus jugadores circulen, y del bloqueo de Gaza.
Pero la resistencia a la adversidad sigue intacta: a pesar de los obstáculos y de la prohibición de viajar impuesta por Israel a muchos de sus jugadores, este equipo logró calificarse para la fase final de la Copa Asiática 2015 en Australia.
Tampoco olvidemos que precisamente la abolición del apartheid abrió la vía a un importante desarrollo del fútbol sudafricano: reintegrada a la FIFA en 1992, Sudáfrica organiza su primera copa continental en 1996 y gana el trofeo delante de Nelson Mandela y 80 000 espectadores entusiastas.
Así pues, estimado presidente Blatter, señoras y señores delegados, ustedes se honran al respetar las reglas de la FIFA y al mostrar al mundo su preocupación por la equidad y su rechazo al racismo. El mundo del fútbol no puede excluirse del derecho y de la justicia.
Por nuestra parte, quedamos a su disposición para reunirnos y así poder exponerles con más detalles la monstruosa realidad de la suerte reservada al fútbol palestino por los dirigentes israelíes.
Lista muy parcial de los abusos israelíes contra el fútbol palestino
El apartheid aplicado al fútbol se traduce por el encarcelamiento sin proceso ni siquiera investigación de los miembros del equipo nacional palestino: tal fue la suerte de Mahmud Sarsak, torturado y detenido durante cerca de 3 años, antes de que el Presidente de la FIFA Sepp Blatter interviniera y contribuyera a su liberación. Por su parte la UEFA, de la cual Israel sigue siendo miembro, no levantó ni un dedo. Mahmud Sarsak era el ídolo de la Franja de Gaza, su sobrenombre era “el Lionel Messi palestino”, su talento le prometía un futuro brillante. Pero después de tres años de tratamientos inhumanos y una huelga de hambre de 92 días que permitió llamar la atención internacional sobre su situación, debió renunciar a toda posibilidad de jugar como profesional.
Omar Abu Ruis, portero del equipo olímpico de Palestina, así como también Mahjamed Nimr, jugador de fútbol en el club de Al Amari en Ramallah, fueron encarcelados sin acusación ni proceso en febrero de 2012.
En septiembre de 2014, Faruk Assi, árbitro internacional de fútbol acreditado por la FIFA, fue arrestado en un punto de control del ejército de ocupación en Beit Leghia (entre Jerusalén y Ramallah, en Cisjordania), esposado, con los ojos vendados, cuando iba a arbitrar un partido semiprofesional a Jericó. (Vídeo disponible)
En noviembre de 2012, el ejército israelí mató a un niño de 13 años, Ahmad Abu Daqqa, mientras jugaba fútbol.
El 17 de de julio, de nuevo en Gaza, tres niños de menos de 10 años fueron alcanzados por tiros de soldados israelíes mientras jugaban al fútbol en la terraza de su casa.
El 30 de julio, el comentarista de fútbol más conocido de Palestina, Ahed Zaqout, de 49 años, encuentra la muerte en el bombardeo de su casa, en medio de la noche.
El 8 de agosto de 2014, Mojhamed Ahmad al Qatari y Uday Caber, dos jugadores de 20 años, también fueron asesinados.
El estadio nacional en Gaza ha sido bombardeado y destruido en varias ocasiones.
Ronnie Kasrils (Sudáfrica)
Ken Loach (Reino Unido)
Susan Abuhawa (Palestino-américaine)
Larissa Sansour (Reino Unido)
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina – RESCOP, formada por más de 40 organizaciones (Estado español)
Football Against Apartheid (Reino Unido)
Red Card Israeli Racism (Reino Unido)
Innovative Minds – Inminds (Reino Unido)
BDS Switzerland (Suiza)
BDS Zurich (Suiza)
BDS Berne (Suiza)
Collectif Urgence Palestine (Suiza)
Action Palestine Unil-EPFL (Suiza)
Gauche Anticapitaliste (Suiza)
Association Suisse-Palestine (ASP) (Gesellschaft Schweiz-Palästina) (Suiza)
Action Palestine Unil-EPFL (Suiza)
Presencia Latinoamericana Consejo pro-Bolivia en Europa (Suiza)
Codepink (EE. UU.)
Palestine Solidarity Committee/ISM-Seattle (EE. UU.)
Seattle Mideast Awareness Campaign (EE. UU.)
Coalition to Stop $30 Billion to Israel (EE. UU.)
BIAC (Boycott Israel Apartheid Campaign) (Vancouver, Canadá)
BDS-Vancouver (Canadá)
Canada-Palestine Association (Canadá)
Voice of Palestine (Canadá)
SPHR-UBC (Solidarity with Palestinians’ Human Rights, University of British Columbia, Canadá)
United Front (Sudáfrica)
Farid Esack (BDS South Africa)
Palestine Solidarity Campaign (Sudáfrica)
Boycott from Within (Israel)
Palestina Solidariteit – Plateforme de solidarité avec la Palestine en Flandre (Bélgica)
BDS Belgium (Bélgica)
Comité Verviers Palestine (Bélgica)
Mouvement Citoyen Palestine (Bélgica)
Association Belgo-Palestinienne de Liège (Bélgica)
Bruxelles Panthères (Bélgica)
La coordination des femmes citoyennes (Bélgica)
La Coordination Namuroise belgo-palestinienne (Bélgica)
Comité pour une Paix Juste au Proche-Orient – CPJPO (Luxemburgo)
European Campaign against the Siege of Gaza
BDS Maroc (Marruecos)
Solidaridad con Palestina (Uruguay)
Australian Friends of Palestine (Australia)
BDS Adelaïde (Australia)
Kia Ora Gaza (Nueva Zelanda)
Forum Palestina (Italia)
Comitato per non dimenticare Sabra e Chatila (Italia)
Comitato per non dimenticare il diritto al ritorno (Italia)
Palestina Rossa (Italia)
Comitato con la Palestina nel cuore (Roma, Italia)
BDS Italia
Lokomotiv Flegrea (Equipo de fútbol de la región de Nápoles, Italia)
BDS Berlin (Alemania)
Boykot Israel Denmark (Dinamarca)
SPORT INTERNATIONAL ORGANISATION (Francia)
Europalestine (Francia)
Droits Devant ! (Francia)
ISM-France – International Solidarity Movement (Francia)
Association de Palestiniens en Ile de France (Francia)
Les Amis d’Al-Rowwad (Francia)
Association Avec Naplouse (Francia)
Parti des Indigènes de la République – PIR (Francia)
Le Front Uni des Immigrations et des Quartiers Populaires – FUIQP (Francia)
Femmes Contre le Blocus de Gaza (Francia)
Collectif Palestine 69 (Francia)
UJFP 69 (Francia)
AFPS 69 (Francia)
Comité Poitevin Palestine (Francia)
Collectif Judéo Arabe et Citoyen pour la Palestine (Francia)
Femmes pour la paix (Francia)
Comité Palestine Châteaubriant (Francia)
Nanterre Palestine (Francia)
Saint-Ouen Palestine (Francia)
Collectif Caladois de Soutien au Peuple Palestinien (Francia)
CNT (Confédération Nationale du Travail) interprofessionnel de Villefranche (Francia)
Collectif Freedom For Palestine (Belfort-Montbelliard, Francia)
CRI Coordination contre le Racisme et l’islamophobie Groupe Nord Franche Comté (Francia)
Alberville Jourdain Vallée Solidarité (Francia)
Génération Palestine Lille (Francia)
Collectif Palestine Libre Toulouse (Francia)
CGT FTR FEDEX (Francia)
Solidarnost Bosnia (Bosnia)
India Palestine Solidarity Forum / Indian Dalit Intellectual Forum (India)
Pakistanis for Palestine (Pakistán)
Firmantes israelíes: Nitza Aminov, Ronnie Barkan, Dany Bikovsky, Eitan Bronstein Aparicio (cofundador de De-Colonizer), Eléonore Bronstein (cofundadora de De-Colonizer), Umar al-Ghubari, Yael Kahn, Yaar Peretz, Adi Raz, Renen Raz y Yonatan Shapira.
Actúa
Envía esta misma carta por correo postal a la FIFA:
Fédération Internationale de Football Association Presidente Joseph S. Blatter FIFA-Strasse 20. Boîte postale 8044 – Zurich. Suisse
El próximo 9 de abril Joaquín Sabina llegará a Alicante en el marco de la gira 2015 “500 noches para una crisis”, BDS Alacant le declara persona non grata por su complicidad directa y repetida en la normalización del régimen de apartheid y ocupación israelí.
Alacant también declara persona non grata a Joaquín Sabina. / BDS Alacant
Como personas comprometidas con la causa palestina, declaramos públicamente nuestro repudio a la actuación de Joaquín Sabina el próximo 9 de abril en Alicante, ya que entendemos que no deben ser bien recibidos en nuestra ciudad artistas o personalidades de la cultura que contribuyen a normalizar y limpiar la imagen internacional del estado criminal de Israel, que ha demostrado sistemáticamente su intención de exterminar al pueblo palestino.
En 2012, Sabina actuó en Israel junto a Joan Manuel Serrat, desoyendo el llamamiento de activistas palestinas, internacionales y del estado español para que se sumaran al boicot cultural al Estado de Israel. En junio de 2014, en vísperas del brutal ataque a la Franja de Gaza que duró 52 días y dejó más de 2100 muertos, y mientras Israel llevaba adelante una brutal ofensiva sobre Cisjordania, multiplicando los asesinatos, las detenciones arbitrarias y las demoliciones de hogares que dejan a familias enteras en la calle, Sabina regresó a cantar en Israel, ignorando tanto el reclamo internacional como los llamadas de auxilio del propio pueblo palestino, ferozmente asediado.
La campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) busca presionar a Israel por medios pacíficos para que cumpla las numerosas resoluciones de Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario y los derechos humanos del pueblo palestino. La campaña busca exponer a Israel como lo que realmente es: no un país democrático sino un estado que mantiene la ocupación colonial y militar más prolongada de la época moderna, sometiendo al pueblo palestino a un régimen de apartheid.
No se puede considerar normal ni tener relaciones normales con un estado que comete sistemáticamente crímenes de guerra y de lesa humanidad con total impunidad. En toda la historia de Israel no ha habido un solo gobierno que haya respetado los derechos del pueblo palestino; todos han profundizado la confiscación y colonización de las tierras y el exterminio de sus habitantes árabes originarios. El BDS, que se inspira en la exitosa lucha para derribar el apartheid sudafricano, en su dimensión cultural ha recibido importantes adhesiones de figuras como Stephen Hawking, Roger Waters, The Pixies, Elvis Costello, Ken Loach, Judith Butler, Alice Walker y Carlos Santana, entre muchas otras que, a diferencia de Sabina, se han comprometido con los derechos humanos, oponiéndose a las prácticas genocidas de Israel.
Los palestinos y palestinas viven confinados en bantustanes en Cisjordania, bloqueados en situación de gueto en la Franja de Gaza o exiliadas y sometidas a duras condiciones en los campos de refugiados de países vecinos. Sabina conoce perfectamente esta situación, aunque dice que va a cantar a Israel porque busca tender puentes. Pero ¿acaso ha pisado Cisjordania, o la Franja de Gaza, o los campos de refugiados? ¿Cuáles son los puentes para ayudar a los palestinos a salir de la situación de gueto y acoso constante? ¿Colaborar con la supuesta normalidad del Estado de Israel? ¿Se puede ser neutral ante semejante injusticia?
Defender a Israel es tan grave como defender a la Sudáfrica del apartheid. Nos preguntamos si Sabina habría ido a cantarle a la población blanca afrikáner que sostenía ideológica y políticamente el régimen sudafricano, en el que también se celebraba elecciones y se elegía mandatarios y miembros de un parlamento, y al que Estados Unidos, Israel y otros países insistían en llamar “democracia”.
Por todo esto, decimos a Joaquín Sabina que no es bienvenido en Alicante y que no vamos a asistir a su concierto, y hacemos un llamamiento a manifestar el repudio en la puerta de la Plaza de Toros el día 9 de abril en la apertura de puertas. Como dijeron los más de 300 supervivientes del holocausto nazi que publicaron una carta en el New York Times durante la última agresión a Gaza, en la que condenaban las prácticas genocidas llevadas adelante por Israel contra el pueblo palestino: “Nunca más debe significar ¡nunca más para cualquier persona!”.
El Maccabi Electra de Tel Aviv disputará el viernes 27 de marzo un partido de la Euroliga de baloncesto contra el Real Madrid en el Palacio de los Deportes de Madrid. Como pasara con el partido jugado contra el Barça Bàsquet el 12 de marzo en el Palau Blaugrana, se prevé que la visita del Maccabi venga acompañada de un aumento de represión ante cualquier intento de cuestionar la participación del equipo israelí en la competición europea y demostrar la solidaridad con el pueblo palestino.
Los motivos para rechazar la presencia del Maccabi sobran. El equipo es utilizado por el Estado israelí como un embajador deportivo internacional, destinado a lavar su imagen y normalizar el régimen de ocupación y apartheid al que somete al pueblo palestino. Las muestras de apoyo de jugadores y directiva al ejército israelí son continuas. Este verano, tras la masacre sobre Gaza que acabó con la vida de más de 2200 palestinas y palestinos, el Maccabi organizó un partido de recaudación de fondos con el Cleveland Cavaliers para Friends of the IDF (Amigos de las Fuerzas de Defensa Israelíes). En 2009, durante la Operación Plomo Fundido que acabó con 1419 muertes, tres jugadores visitaron a las tropas en la frontera con Gaza para “levantar los ánimos”, según declaró uno de ellos. Según la FIFA, “el 70% de las infraestructuras deportivas de Gaza quedaron destruidas” durante los 52 días de ataques de este verano. Además, los y las deportistas palestinas ven restringida de forma rutinaria y sistemática todas sus libertades fundamentales, incluso el derecho a la vida. Un caso especialmente doloroso fue el de Nadeem Nowarrah, un palestino de 17 años aficionado al baloncesto, que murió tiroteado cuando participaba en una manifestación en Ramallah.
El ejército israelí y sus buenas relaciones con el Maccabi / FDIonline
Tal y como se hizo con la lucha no violenta contra el apartheid sudafricano, el Boicot a Israel se utiliza en todos los frentes (económico, académico, cultural, institucional y deportivo) para forzar el fin del régimen de Apartheid que sufre el pueblo palestino desde 1948. Es un deber moral de toda organización y de toda persona sensible a la causa de los Derechos Humanos no permanecer impasible ante este genocidio, y el Boicot es una herramienta para combatirlo. Además, el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel, nacido de la sociedad civil palestina en 2005, hunde sus raíces en la lucha para erradicar el racismo en todas sus formas. Condenamos los discursos del odio, que alimentan a los movimientos populistas de extrema derecha –sin ir más lejos, el islamófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) aterrizó hace unos días en Catalunya impulsado por la ultraderecha de Plataforma per Catalunya–. La defensa de los derechos humanos tiene cabida en todos los espacios, incluidas las gradas.
Por ello, nos parecen especialmente preocupantes las medidas tomadas ante el partido del Maccabi en Barcelona puesto que, además de atentar contra la libertad de expresión, fomentan el racismo y la islamofobia. En la víspera del partido contra el Barça, las aficiones recibieron un comunicado informándoles de que sería detenida cualquier persona que: llevara banderas palestinas, llevara pancartas escritas en árabe, hiciera cánticos propalestinos o en contra del Maccabi o el Estado de Israel. La intención de estas medidas, lejos de justificaciones securitarias, no es otra que evitar cualquier muestra de solidaridad con el pueblo palestino durante el partido. La acción de grupos de aficionados y organizaciones sociales y políticas consiguió que se levantara la prohibición de llevar banderas palestinas y hacer cantos propalestinos, pero se mantuvo la prohibición de llevar pancartas escritas en árabe.
La desproporcionalidad de las medidas que se anunciaron adoptar en el Palau alcanza cotas inaceptables. Prohibir pancartas escritas en árabe lanza un peligroso mensaje que crea una falsa diferenciación entre lo “propio” y lo “ajeno”. ¿Acaso no hay personas catalanas áraboparlantes aficionadas al Barça Bàsquet? Criminalizar un idioma hablado por 300 millones de personas y que más de 1500 millones en todo el mundo tienen por lengua sagrada de la revelación coránica, fomenta, de forma intencionada o no, en el actual contexto de criminalización del islam en toda Europa, una islamofobia en expansión que se apoya en el desconocimiento de las diversas realidades culturales y en generalizaciones banales.
Ante estos hechos, desde el Movimiento BDS, y como se hizo en el 2011 y en el 2014, declaramos el Maccabi Tel Aviv equipo «no grato», ya que es cómplice del encubrimiento de los crímenes contra la humanidad cometidos por Israel. Por lo tanto, queremos instar a la Euroliga a pedir la no participación de este equipo en esta ni en futuras ediciones de esta competición. Según Illan Pappe, historiador israelí exiliado en Gran Bretaña, «el enfoque de la cultura y la vida académica como entidades diferentes del ejército, el empleo y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca». Así mismo, nos mostraremos especialmente atentas y rechazaremos cualquier intento de limitar nuestra libertad de expresión, con medidas que incurren y fomentan el racismo y la islamofobia.
Firman:
BDS Madrid
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) *
Confederación General del Trabajo (CGT) – Secretaría de Relaciones Internacionales
Izquierda Unida (IU)
Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE)
Impresentables 2001 Hinchas del Estudiantes
Fútbol Subverso
Comisión Legal Sol
Anticapitalistas
Yesca Castilla
Red de Solidaridad Popular (RSP)
Grupo TunSol, editor de Palestina Digital
Asociación de Amig@s del Pueblo Palestino / Alcorcón
Palestina Toma La Calle
Rumbo a Gaza
ISM Estado Español
BDS Colombia
Asamblea Feminista Panteras
Asamblea de Vivienda de Latina
Colectivo Juana Doña Arganzuela
Distrito 14
Federación Estudiantil Libertaria (FEL)
Grupo de Acción Vecinal Libertaria (GAVL)
Casa Autogestionada del Barrio de Aluche (La Caba)
Asociación de Estudiantes Malayerba
Círculo Podemos Palestina
Brigada 13 de Noviembre
La Nueve Arganzuela Maquis
Vallekas Nuestra
Jóvenes Pío en lucha
Comité 1-20 Alcobendas-San Sebastián
Autónom@s por Palestina (UAM)
* La Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) está formada por:
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Acsur Las Segovias
Asociación Al-Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe
Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA)
Asociación de Amistad Palestina-Granada «Turab»
Asociación Hispano Palestina Jerusalén
Asociación Propalestina del Campo de Gibraltar
Asociación Unadikum
BDS Alacant
BDS Catalunya
BDS Madrid
BDS País Valencià
Castelló per Palestina
Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI)
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Comité de Solidaridad con los Pueblos – Interpueblos
Comunidad Palestina en Canarias
Comunitat Palestina de Catalunya
Coordinadora de apoyo a Palestina de La Rioja
Fundación IEPALA
Fundación Mundubat
Gipuzkoako palestinaren aldeko plataforma
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Grupo de Cooperación Universitaria Sevilla-Palestina
Anticapitalistas
Komite Internazionalistak
MEWANDO
Movimiento Solidaridad Internacional Catalunya (ISM)
Mujeres en Zona de Conflicto (MCZ)
Mujeres por la Paz – Acción Solidaria con Palestina de Canarias
Palestinarekin Elkartasuna
Pau Sempre
Paz Ahora
Paz con Dignidad
Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla
Hoy, jueves 12 de marzo, el Maccabi de Tel Aviv visita el Palau Blaugrana para jugar un partido del TOP 16 de la Euroliga de baloncesto. En los últimos años, ha sido habitual ver y oír consignas a favor de la libertad del pueblo palestino, cada vez que el equipo israelí visitaba el Palau Blaugrana. La solidaridad de los grupos de animación y de las peñas barcelonistas con la causa palestina les ha llevado, incluso, a presentar una demanda ante la Euroleague (empresa organizadora de la competición con sede en Barcelona) donde se pedía la exclusión del Maccabi Tel Aviv de la competición europea.
Convocatoria a llenar el Palau Blaugrana de banderas palestinas en el partido contra el Maccabi / BDS Catalunya
También ha sido habitual en los últimos años ver cómo el dispositivo de seguridad en torno al Palau aumentaba de forma desmedida cada vez que el Maccabi era el equipo visitante. Registros, perros, requisamiento de material y de banderas palestinas van de la mano del equipo israelí y de los servicios secretos del MOSSAD, según informó el grupo de animación Sang Culé Cor Català en un comunicado emitido anoche.
Este año, sin embargo, los Mossos d’Esquadra han dado un paso más allá: según informaron los grupos de animación del club blaugrana (Dracs 1991 y Sang Culé Cor Catalá), la policía catalana les ha comunicado la prohibición explícita, bajo amenaza de detención, de llevar banderas palestinas o pancartas en árabe, o de hacer cánticos referentes a Palestina o en contra el Maccabi y el Estado de Israel. La sociedad civil catalana no tardó en mostrar su rechazo a unas directrices que son un atentado a la libertad de expresión. Finalmente esta mañana el responsable de seguridad del FC Barcelona ha comunicado a las peñas de animación que cambiaban las directrices para este partido. Así se permitirán banderas palestinas y cánticos propalestinos dentro del Palau, pero mantienen la prohibición de que entre cualquier pancarta escrita en lengua árabe.
Desde la Coalició Prou Complicitat amb Israel (CPCI) denunciamos el ejercicio represivo que supone este aviso, así como el grave atentado contra la libertad de expresión que conlleva. A la vez, creemos que es un grave acto de racismo, ya que prohibir cualquier pancarta en árabe es criminalizar y atentar contra una cultura concreta; hecho que denuncia la actual ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Las indicaciones emitidas por el Barça a los grupos de animación tampoco quedan exentas de islamofobia, ya que justificar prácticas discriminatorias y naturalizar la hostilidad hacia personas musulmanas son actitudes declaradas islamófobas por la Rumymede Comission.
Por otro lado, el rechazo que se muestra, desde los diferentes espectros de la sociedad civil catalana, en el partido entre el Barça y el Maccabi se debe a que este es un acto para potenciar la buena imagen de Israel, legitimando así, el empleo, la colonización y el apartheid en Palestina. Israel no es referente, ni un país normal como algunos sectores intentan hacer ver. Tal y como se hizo con la lucha no violenta contra el apartheid sudafricano, el Boicot a Israel se utiliza en todos los frentes (económico, académico, cultural, institucional y deportivo) para forzar el fin del régimen de Apartheid que sufre el pueblo palestino desde 1948.
El grupo BDS Catalunya y la CPCI consideran el Maccabi de Tel Aviv «embajador» de Israel y merecedor del trato que recibió la selección nacional de rugby Springboks de Sudáfrica durante los años que fue objeto de boicot por su colaboración y representación del régimen de Apartheid.
Los Springboks no podían jugar fuera de casa y muy pocas selecciones visitaron el país africano. En 1960, Sudáfrica fue expulsada de la Commonwealth; en 1972 quedó excluida de los Juegos Olímpicos de Múnich. El boicot deportivo avalado por la Asamblea de las Naciones Unidas, los boicots económico, académico, turístico y de armamento, las sanciones impuestas por la ONU y las presiones internacionales contra el gobierno de Pretoria favorecieron un cambio de gobierno y fueron decisivos en el fin del Apartheid sudafricano.
Tal y como decía Illan Pappe, historiador israelí exiliado en Gran Bretaña, «el enfoque de la cultura y la vida académica como entidades diferentes del ejército, el empleo y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca».
Por estos motivos, desde la Coalició Prou Complicitat amb Israel pedimos:
Al F.C. Barcelona, que no permita este acto racista y de atentado contra la libertad de expresión dentro de su estadio y que, por tanto, se posicione en contra de unas directrices que vulneran los Derechos Humanos y la libertad de expresión.
Al cuerpo de Mossos de Escuadra que rectifique y anule la prohibición de entrar pancartas escritas en lengua árabe.
Transparencia a la Consejería de Interior Catalana. Para que haga público el acuerdo de coordinación y subordinación entre la policía autonómica catalana (Mossos d’Esquadra) y la agencia de inteligencia israelí (Mossad) que conlleva la subordinación de los Mossos a las órdenes de la seguridad israelí renunciando al ejercicio de sus competencias soberanas, sin una consulta previa a la ciudadanía catalana y permitiendo que se rebaje el nivel de garantía de derechos (durante los días previos y posteriores al partido) al nivel que hay en Israel.
A la Euroleague, que no permita la participación del Maccabi de Tel Aviv en futuras ediciones de esta competición, para acabar así con el escaparate de la política colonizadora y racista del Estado de Israel, que supone cada partido de este equipo.
Firman:
Coalició Prou Complicitat amb Israel (CPCI)
BDS Catalunya
Associació Catalana de Jueus i Palestins (JUNTS)
Suds
Complicitats Que Maten (CQM)
Dones x Dones
Rumbo a Gaza Catalunya
Comunitat Palestina de Catalunya
Sodepau
ACSUR Catalunya
NOVACT
Servei Civil Internacional de Catalunya (SCI-Cat)
En Lluita
Centre Euro Àrab de Catalunya
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP)
Aturem la Guerra
Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC)
Zona Roja – Supporters Barri Antic
ITACA
CUP Països Catalans
Revolta Global
Sindicat de Comissions de Base (co.bas)
Procés Constituent
Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT)
Red Internacional Judía Antisionista (IJAN)
Confederació General del Treball (CGT) de Catalunya
Esquerra Unida i Alternativa (EUiA)
Barcelona en Comú
Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) Barcelona
Iniciativa per Catalunya Verds (ICV)
Papers i Drets per a Tothom
International Solidarity Movement (ISM) Estado Español
Después de la denuncia hecha pública por diversos colectivos, los Mossos dejarán entrar banderas palestinas y hacer cánticos solidarios dentro del Palau Blaugrana en el partido de la Euroliga que enfrentará al Barça y el Maccabi de Tel Aviv.
Concentración en la sede barcelonesa de la Euroliga de baloncesto el 10 de marzo de 2015 / Sergi Pujolar
Hoy el Maccabi Electra de Tel Aviv juega en el Palau Blaugrana ante el Barça en el marco de la eliminatoria de la Euroliga de baloncesto. La reacción desde el movimiento de solidaridad con Palestina no se ha hecho esperar: desde el grupo Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel (BDS), la coalición Prou Complicitat amb Israel (CPCI) y Dracs 1991 (grupo de animación del Barça) se realizó el martes una concentración a las puertas de la sede de la Euroliga en Barcelona para pedir la exclusión de este equipo israelí de la competición europea.
Durante la acción, una cincuentena de activistas pintaron pelotas con pintura roja para señalar la estrecha relación entre el equipo de baloncesto y el ejército israelí. Banderas, pelotas y manos manchadas de sangre fueron las protagonistas de la acción en las que se escuchaban cánticos como «Fuera Maccabi de la Euroliga». Posteriormente se pasó a leer el manifiesto donde se denuncia que Israel utiliza los eventos deportivos y culturales para promocionarse como «embajador» de la libertad y la democracia en todo el mundo. No obstante, y según explicaron las activistas, «tras esa imagen distorsionada esconde una verdadera política racista y sionista, que bajo el paraguas de pueblo judío legitima las políticas de Apartheid que sufre el pueblo palestino».
A pesar de las duras críticas que históricamente ha recibido el movimiento de ‘Boicot, Desinversiones y Sanciones’ aplicado al mundo del deporte, son muchas las voces que lo defienden, incluso dentro de Israel. Un ejemplo del historiador israelí Illan Pappe: «el enfoque de la cultura y la vida académica como entidades diferentes del ejército, el empleo y la destrucción», considera, «es moralmente corrupta y lógicamente caduca».
Vetos y rectificación por parte del Palau Blaugrana
La campaña se basa en el precedente sudafricano del Apartheid / Sergi Pujolar
Esta mañana el responsable de seguridad del FC Barceona se ha puesto en contacto con Toni Valle, miembro del grupo de animación Dracs 1991, para comunicarles que los Mossos han cambiado las directrices de seguridad de cara al partido Barça-Maccabi de esta noche. Tras mantener una reunión el pasado lunes, la afición blaugrana denunció que los Mossos d’Esquadra les habían prohibido llevar banderas palestinas al Palau Blaugrana y llevar banderas o pancartas escritas en árabe, así como «hacer cualquier cántico o grito en referencia a Palestina y/o contra el Estado de Israel».
Así pues, según Valle, los Mossos han dado un paso atrás y permitirán banderas palestinas y cánticos solidarios dentro del Palau Blaugrana. Sin embargo, no hay cambios en cuanto a la prohibición de llevar pancartas en árabe. «La prohibición, y por tanto la discriminación islamófoba», entienden, se mantiene.
Desde Dracs 1991 explican que la visita del Maccabi de Tel Aviv en el Palau Blaugrana «siempre ha llevado problemas». Sin embargo, es el primer año que «el ataque a la libertad de expresión es tan contundente». Afirman que ha habido años que se les había prohibido llevar banderas palestinas, pero nunca habían hecho referencia a las pancartas escritas en árabe, medida que ligan con «la creciente islamofobia en Europa».
El grupo de animación Sang Culé Cor Català, por otra parte, también ha mostrado su rechazo a las estrictas medidas dictadas por los Mossos. En un comunicado emitido anoche, condenan «el estado de excepción» al que se ven sometidos los aficionados durante las visitas del Maccabi y lo relacionan directamente con una coordinación entre Mossad (servicios secretos israelíes) y Mossos dentro del Palau Blaugrana.
El Maccabi Tel Aviv, embajador de Israel
El vínculo entre el club y la política del Estado israelí es sólido. El 9 de enero de 2009, mientras las bombas israelíes caían sobre la población civil en Gaza durante la Operación Plomo Fundido, tres jugadores del Maccabi Tel Aviv, Omri Casspi, Lior Eliyahu y Marcus Fizer visitaron a las tropas israelíes estacionadas en la frontera con Gaza. Durante la visita firmaron autógrafos, regalaron camisetas y mostraron su apoyo a los soldados israelíes. La operación causó 1419 muertes, un 80% de los cuales eran civiles según el Centro Palestino por los Derechos Humanos.
El pasado septiembre, recién terminada la Operación Margen Protector, David Blatt, actual entrenador del equipo de baloncesto estadounidense Cleveland Cavaliers e histórico entrenador del Maccabi desde 1999 hasta 2004, organizó un partido amistoso en honor a los soldados israelíes heridos durante la ofensiva en Gaza. En la organización del partido, también participaron los Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel en Estados Unidos, el Maccabi EEUU y el mismo Maccabi Tel Aviv.
Springboks, el precedente del Maccabi en la Sudáfrica del Apartheid
El grupo BDS y la coalición Prou Complicitat amb Israel consideran el Maccabi de Tel Aviv «embajador» de Israel y merecedor del trato que recibió la selección nacional de rugby Springboks de Sudáfrica durante los años que fue objeto de boicot por su colaboración y representación del régimen de Apartheid.
Los Springboks no podían jugar fuera de casa y muy pocas selecciones visitaron el país africano. En 1960, Sudáfrica fue expulsada de la Commonwealth; en 1972 quedó excluida de los Juegos Olímpicos de Munich. El boicot deportivo avalado por la Asamblea de las Naciones Unidas, los boicots económico, académico, turístico y de armamento, las sanciones impuestas por la ONU y las presiones internacionales contra el gobierno de Pretoria favorecieron un cambio de gobierno y fueron decisivos en el fin del Apartheid Sudafricano.
El pasado verano el pueblo palestino vivió uno de los peores episodios de su historia reciente. La masacre en la Franja de Gaza llegó a la cifra de casi 2.200 personas asesinadas y más de 11.000 heridas con traumas físicos y psicológicos de por vida. Según los datos de Naciones Unidas, la mayoría de ellas eran civiles. Asimismo, en Cisjordania se llevaba a cabo el secuestro de más de 500 palestinas y la construcción acelerada de nuevos asentamientos en Jerusalén Este, situación que continúa en la actualidad. Además, hace unas semanas la UNRWA anunciaba la suspensión de la asistencia para la reparación de viviendas en Gaza dejando sin las condiciones necesarias a las palestinas de Gaza.
Convocatoria a una acción sorpresa en protesta contra la presencia del Macabi en Barcelona / BDS Catalunya
Es por ello, y ante la situación de deterioro progresivo de las condiciones de vida de las palestinas, que hemos decidido seguir la campaña lanzada en 2005 por la sociedad civil palestina de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. Esta llamada nace después de ver como el estado de Israel, creado en 1948 a través de la colonización y la limpieza étnica ha ido ocupando cada vez más tierras palestinas y ha sometido su población a un régimen de segregación racial con total impunidad y con la complicidad de algunos actores de la comunidad internacional.
Sin embargo, Israel se promociona como embajador de la democracia y de la libertad en todo el mundo a través del intercambio de actos culturales, institucionales, académicos y deportivos. Tras esta imagen distorsionada esconde la verdadera política racista y sionista que bajo el paraguas de pueblo judío legitima las políticas de Apartheid que sufre el pueblo palestino. El partido del 12 de marzo de 2015 (20: 45h) entre Barça Bàsquet y Maccabi Tel Aviv, o el del 27 de marzo contra el Real Madrid, son actos para potenciar la buena imagen de Israel, legitimando así, la ocupación, la colonización y el apartheid en Palestina. Israel no es un referente, ni un país normal como algunos sectores intentan hacer ver.
Tal y como se hizo con la lucha no violenta contra el apartheid sudafricano, el Boicot a Israel se utiliza en todos los frentes (económico, académico, cultural, institucional y deportivo) para forzar el fin del régimen de Apartheid que sufre el pueblo palestino desde 1948. Es un deber moral de toda organización y de toda persona sensible a la causa de los Derechos Humanos no permanecer impasible ante este genocidio, así que utilizamos el Boicot como herramienta para combatirlo. Por ello, desde el Movimiento BDS, y como se hizo en el 2011 y en el 2014, declaramos el Maccabi Tel Aviv equipo «no grato», ya que es cómplice del encubrimiento de los crímenes contra la humanidad cometidos por Israel. Por lo tanto, queremos instar a la Euroliga a pedir la no participación de este equipo en esta y en futuras ediciones de esta competición. Según Illan Pappe, historiador israelí exiliado en Gran Bretaña, «el enfoque de la cultura y la vida académica como entidades diferentes del ejército, el empleo y la destrucción es moralmente corrupta y lógicamente caduca».
El BDS cada día suma nuevas fuerzas y no se detendrá «hasta que Israel cumpla su obligación de reconocer el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y acate todos los preceptos de la legislación internacional a través de:
El fin de la ocupación y colonización de todas las tierras palestinas y el desmantelamiento del Muro;
El reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos árabes de Israel para una igualdad completa;
Respetando y promoviendo los derechos de los refugiados palestinos a regresar a sus casas y propiedades tal como estipula la resolución 194 de las Naciones Unidas».
Firman:
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP-BDS)
Coalició Prou Complicitat amb Israel
BDS Catalunya
BDS Madrid
Dracs 1991
Zona Roja
The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit se estrena este jueves en Barcelona en el Documental del Mes. El film habla de la transexualidad en un estado como el de Israel, pero a la vez se olvida del colonialismo y el racismo que lo caracterizan.
The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit, sigue el proceso de cambio de sexo de Or / Directa
«A ver cuando traes una chica en casa», solía decirme mi padre. «Pues bien, lo hice. Soy yo», afirma la protagonista del documental The good son, de la cineasta israelí Shirley Berkovit. La película, que sigue el proceso de cambio de sexo del «hijo», será proyectada en Barcelona este jueves 5 de marzo en El Documental del mes.
Pocas veces el género documental ha afrontado el tema de la transexualidad desde una perspectiva tan íntima. En este caso, se trata de un relato en primera persona grabado con una cámara de vídeo que nos muestra fotogramas del proceso de cambio de sexo de un chico que siempre se ha sentido chica. La poca calidad de la imagen, la subjetividad y domesticidad de las presas, la falta de artificialidad… Son aspectos formales que, junto con la alta dosis de emocionalidad e implicación personal de la protagonista, crean un hechizo que despierta la curiosidad y fascinación de la espectadora. Y es que la excepcionalidad de la visibilización de un caso como éste, no por raro sino por invisible, la convierte en privilegiada. Es este rol de testigo voyeur lo que consigue involucrarse completamente en esta introspección que acompaña la transformación física de la protagonista, y le permite así vivir en propia piel su mutación también espiritual y social.
Las dudas, el miedo y la soledad de la experiencia empiezan una empatía que se convertirá en catarsis al final de esta tragedia con final feliz: el empoderamiento fruto de sentirse orgullosa de lo que ha hecho, no tanto como lo ha hecho, pero sí de haberlo conseguido. Y, además, mucho más que eso, que lo ha hecho a su manera. Y es la canción de Frank Sinatra I did it my way el hilo musical de esta explosión de felicidad consecuencia de un desenlace inusual de satisfacción personal, de aceptación familiar y social, tras un proceso quirúrgico al que no todos pueden acceder por el coste económico que supone.
También el estado de Israel tiene su manera de lavarse sus manos manchadas de sangre. Y The Good Son, sin desmerecer su calidad cinematográfica, nos hace venir en mente, irremediablemente, lo que se conoce con el nombre de pinkwashing. Y es que la cultura, en este caso el cine, también puede ser una herramienta para «pintar de rosa» el monstruoso rostro colonial y racista de Israel. De hecho, se trata de una táctica que dibuja una Palestina retrógrada, irrespetuosa y opresora de la comunidad homosexual, y tapa los crímenes de Israel con un arco iris, en un intento de hacer olvidar, o incluso justificar la ocupación y el apartheid para autonormalizarlo. Es así como el estado colonialista se coloca la máscara de vanguardista en la defensa de los derechos de la comunidad LGTBI.
Sin afán de asociar The Good Son directamente al pinkwashing, ni tampoco de olvidar su labor social y política en cuanto a la visibilización, reflexión y retrato de la transexualidad, hay que tener en cuenta que cuando se trata de una producción artística israelí, aunque sea en favor de los derechos LGTBI, no todo el monte es orégano. Es por ello que el movimiento queer mundial, de la mano del BDS, se ha organizado en torno al Pinkwatching Israel para visibilizar y denunciar el pinkwashing. Israel sigue siendo un estado colonial creado a base de violencia y ocupación, donde las israelíes y árabe-palestinas no se pasean en un plano de igualdad; donde todavía muchas personas son refugiadas que no pueden regresar a sus hogares ni recuperar lo que les quitaron; donde se siguen vulnerando los derechos humanos de manera descarada. Por mucho que se pinte de rosa, la desigualdad sigue siendo la norma dentro de Israel. El colonialismo y el racismo que lo caracterizan evidencian que, por mucho que presuman de promover el rosa, en Israel el rosa no es para todas.
‘The good son’, de la cineasta israeliana Shirley Berkovit s’estrena aquest dijous a Barcelona al Documental del Mes. El film parla de la transsexualitat en un estat com el d’Israel, però alhora s’oblida del colonialisme i el racisme que el caracteritzen.
The good son, de la cineasta israeliana Shirley Berkovit, segueix el procés de canvi de sexe del «fill». / Directa
“A veure quan portes una noia a casa”, solia dir-me el meu pare. “Doncs bé, ho vaig fer. Sóc jo”, afirma la protagonista del documental The good son, de la cineasta israeliana Shirley Berkovit. La pel·lícula, que segueix el procés de canvi de sexe del “fill”, serà projectada a Barcelona aquest dijous 5 de març a El Documental del mes.
Poques vegades el gènere documental ha afrontat el tema de la transsexualitat des d’una perspectiva tan íntima. En aquest cas, es tracta d’un relat en primera persona gravat amb una càmera de vídeo que ens mostra fotogrames del procés de canvi de sexe d’un noi que sempre s’ha sentit noia. La poca qualitat de la imatge, la subjectivitat i domesticitat de les preses, la manca d’artificialitat… Són aspectes formals que, juntament amb l’alta dosi d’emocionalitat i implicació personal de la protagonista, creen un embruix que desperta la curiositat i fascinació de l’espectadora. I és que l’excepcionalitat de la visibilització d’un cas com aquest, no per rar sinó per invisible, la converteix en privilegiada. És aquest rol de testimoni voyeur el que aconsegueix involucrar-la completament en aquesta introspecció que acompanya la transformació física de la protagonista, i li permet així viure en pròpia pell la seva mutació també espiritual i social.
Els dubtes, la por i la soledat de l’experiència enceten una empatia que esdevindrà catarsi al final d’aquesta tragèdia amb final feliç: l’empoderament fruit de sentir-se orgullosa del que ha fet, no tant de com ho ha fet, però sí d’haver-ho aconseguit. I, a més, molt més que això, que ho ha fet a la seva manera. I és la cançó de Frank Sinatra I did it my way el fil musical d’aquesta explosió de felicitat conseqüència d’un desenllaç inusual de satisfacció personal, d’acceptació familiar i social, després d’un procés quirúrgic al qual no tothom pot accedir pel cost econòmic que suposa.
També l’estat d’Israel té la seva manera de rentar-se les seves mans tacades de sang. I The Good Son, sense desmerèixer-ne la qualitat cinematogràfica, ens fa venir en ment, irremeiablement, el que es coneix amb el nom de pinkwashing. I és que la cultura, en aquest cas el cinema, també pot ser una eina per “pintar de rosa” el monstruós rostre colonial i racista d’Israel. De fet, es tracta d’una tàctica que dibuixa una Palestina retrògrada, irrespectuosa i opressora de la comunitat homosexual, i tapa els crims d’Israel amb un arc de Sant Martí, en un intent de fer oblidar, o fins i tot de justificar l’ocupació i l’apartheid per tal d’autonormalitzar-se. És així com l’estat colonialista es col·loca la màscara d’avantguardista en la defensa dels drets de la comunitat LGTBI.
Sense afany d’associar The Good Son directament al pinkwashing, ni tampoc d’oblidar-ne la labor social i política pel que fa a la visibilització, reflexió i retrat de la transsexualitat, cal tenir en compte que quan es tracta d’una producció artística israeliana, encara que sigui en favor dels drets LGTBI, no tot són flors i violes. És per això que el moviment queer mundial, de la mà del BDS, s’ha organitzat al voltant del Pinkwatching Israel per visibilitzar i denunciar el pinkwashing. Israel segueix sent un estat colonial creat a base de violència i ocupació, on les israelianes i les àrabo-palestines no es passegen en un pla d’igualtat; on encara moltes persones són refugiades que no poden tornar a les seves llars ni recuperar el que els van prendre; on se segueixen vulnerant els drets humans de manera descarada. Per molt que es pinti de rosa, la desigualtat segueix sent la norma dins d’Israel. El colonialisme i el racisme que el caracteritzen evidencien que, per molt que presumeixin de promoure el rosa, a Israel el rosa no és per a totes.
BDS Alacant, BDS País Valencià y Unadikum País Valencià muestran su repulsa a que Alcoi y Benidorm acojan los partidos clasificatorios del Europeo Sub-17 de fútbol de la UEFA que enfrentarán a Israel contra Francia y España (20 y 22 de marzo en Benidorm), y Suecia (25 de marzo en Alcoi).
Brigadistas internacionales de Alcoi en Gaza. / Página66
El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra el Estado de Israel nace en 2005 con un llamamiento lanzado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina a la comunidad internacional pidiéndole que presione a Israel hasta que cumpla con el derecho internacional y los principios universales de los derechos humanos. La iniciativa palestina de BDS se inspira en la campaña similar que se aplicó al régimen de apartheid sudafricano, y que contribuyó de forma decisiva a la caída de aquel racismo de estado. Se organiza desde numerosos territorios alrededor de todo el mundo (como el País Valencià), y se aplica en diversos ámbitos: económico, institucional, sindical, cultural, deportivo y académico.
Actualmente, el BDS tiene el apoyo de un gran número de organizaciones políticas y sociales, administraciones, colectivos, sindicatos, instituciones académicas y ONG. También de personalidades como el científico Stephen Hawking, el premio Nobel Desmond Tutu o Stéphane Hessel, que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es superviviente del campo nazi de Buchenwald. Tampoco se puede pasar por alto que este pasado verano más de 350 judías y judíos supervivientes del Holocausto calificaron los bombardeos masivos sobre Gaza como un «genocidio» y pidieron el boicot a Israel. Como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi también impulsó campañas de boicot (en este caso contra los británicos).
La campaña de BDS está teniendo un enorme crecimiento y consigue nuevos éxitos cada semana: empresas que dejan de invertir en Israel, administraciones que cancelan contratos con entidades israelíes, instituciones académicas que cortan vínculos, artistas que no actúan en el Estado israelí, construido sobre el etnocidio del pueblo palestino, o eventos deportivos con participación israelí que se anulan. El pasado 2014, la exitosa campaña de BDS Tarjeta Roja a Israel consiguió que Jerusalén no fuera sede de la Eurocopa 2020.
El partido de fútbol de la UEFA Sub-17 que se disputará en Alcoi entre Suecia e Israel este 25 de marzo no se debe celebrar porque viola la llamada al BDS que han hecho los y las palestinas (que según las Naciones Unidas sufren un régimen de colonización, apartheid y limpieza étnica), y numerosas figuras públicas mundiales de la paz, los derechos humanos o de la ciencia y supervivientes del Holocausto nazi. Lo quieran sus protagonistas o no, este partido, como otros eventos culturales y deportivos, es utilizado por Israel para «limpiar» su imagen y sus crímenes. Esta estrategia de normalización es bien antigua y conocida. Y gracias a que Israel continúa siendo un socio preferente en la Unión Europea; a que distintos cuerpos policiales del Estado español se entrenan en Israel o reciben formaciones israelíes; a que se continúa vendiendo y comprando armas y otros productos; a que se siguen teniendo contratos académicos; a que Israel continúa participando en competiciones deportivas, en Eurovisión o en otros ámbitos internacionales, Israel pudo masacrar a más de 2.000 personas el pasado verano en Gaza (incluyendo más de 500 niñas y niños). Repetimos: gracias a estos lazos, a estas complicidades como la que tendría la ciudad de Alcoi, Israel puede continuar siendo un Estado de apartheid y limpieza étnica que asesina impunemente a miles de personas.
Además, el Estado terrorista de Israel lleva a cabo una política específica de represión hacia los y las futbolistas palestinas. Entre los menores de edad que Israel secuestra cada día (2-3 de media, sin ninguna garantía judicial), se encuentran jóvenes futbolistas como los que pueden ir a jugar a Alcoi. Algunos están secuestrados unas horas, a otros nunca les dejan ni les dejarán salir de la Palestina ocupada para jugar un partido. El jugador de la selección nacional palestina Mahmoud Sarsak estuvo detenido durante tres años sin cargos ni juicio. Tras 101 días de huelga de hambre, que casi le cuesta la vida, y una gran protesta internacional con el apoyo de importantes figuras como Eric Cantona, Frédéric Kanouté, Abou Diaby, Lilian Thuram o el alicantino Antonio López, consiguió que las autoridades israelíes le liberaran. Recientemente Israel ha prohibido viajar a Sameh Marabah, futbolista de la selección palestina, a la Copa Asiática que se disputó en Australia. Otros jóvenes palestinos no podrán volver a jugar al fútbol, como Jawhar Nasser Jawhar (19 años) y Adam Abd al-Raouf Halabiya (17 años), que fueron disparados a los pies en enero de 2014 cuando volvían del estadio Faisal al-Husseini de un entrenamiento. Adam fue disparado una vez en cada pie, Jawhar dos veces. Tras ser trasladados al hospital, reciben la noticia de que nunca más podrán jugar al fútbol. Tampoco lo harán Ahmad Muhammad al-Qatar y Uday Caber, futbolistas palestinos de Gaza de 19 años. Fueron asesinados por Israel el pasado verano, como también lo fue la leyenda del fútbol palestino Ahed Zaqout, sepultado bajo las bombas israelíes mientras dormía en su casa de Gaza.
Las instalaciones deportivas palestinas han sido el blanco de ataques militares israelíes. Según la FIFA, “el 70% de las infraestructuras deportivas de Gaza quedaron destruidas” durante los 52 días de ataques del verano de 2014. En 2012, la sede del Comité Nacional Paralímpico y el Estadio Nacional de Gaza fueron destruidas por la artillería israelí; y en noviembre de 2014 soldados israelíes armados hicieron una redada en las oficinas centrales de la Federación de Fútbol de Palestina cerca de Ramallah. Los patios escolares, parques infantiles y lugares de recreo tampoco se han librado de esta violencia, como demuestra el bombardeo de cuatros niños palestinos de la familia Baker que jugaban al fútbol en una playa de Gaza.
Como se puede observar en la película Invictus, un momento fundamental en la caída del apartheid en Sudáfrica fue cuando el equipo de rugby del país fue excluido de las competiciones deportivas internacionales. Según la Convención Internacional contra el Apartheid en el deporte de 1985: «los contactos deportivos con cualquier país que practique el apartheid condona y refuerza el apartheid». Es por ello que casi 20.000 personas han pedido a la FIFA que suspenda la afiliación de Israel hasta que respete el derecho internacional, y la UEFA debe hacer lo propio.
En los últimos años, Alcoi ha vuelto a ser un referente en la lucha por los derechos humanos del pueblo palestino. Este verano, el Ayuntamiento de Alcoi firmó una Declaración Institucional de apoyo al pueblo palestino y de condena a las constantes agresiones del Estado criminal de Israel. Uno de los acuerdos alcanzados por todas las fuerzas políticas insta a romper todas las relaciones con Israel hasta que no acate las resoluciones de la ONU.
Si se disputa este partido, quien lo apoya estará eligiendo ponerse del lado de los asesinos, de los opresores, del apartheid y de la limpieza étnica. Todavía se está a tiempo de ponerse del lado de los derechos humanos, la justicia, la libertad y la paz.
La Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), formada por más de 40 ONG y grupos de solidaridad con Palestina, solicita al CICUS que cancele la proyección de este documental por los siguientes motivos:
Porque el estado de Israel —que desde hace más de 65 años viola sistemáticamente el derecho internacional y los derechos del pueblo palestino—, utiliza su cine para demostrar que es un país normal y democrático y así limpiar su imagen a nivel internacional. Independientemente de las motivaciones del CICUS, la divulgación de sus películas y cortos son interpretadas por Israel como una muestra de apoyo a sus políticas.
Uno de los instrumentos más importantes de la propaganda sionista es el programa de promoción cultural “Marca Israel“, a través del cual los ministerios israelíes de Exteriores y de Cultura y las Universidades utilizan la cultura como cortina de humo para hacernos olvidar los crímenes de guerra cometidos por su Ejército. Como muestra de la subordinación de la cultura a estos fines propagandísticos, el exdirector adjunto del ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Nissim Ben Shitrit, declaró abiertamente en un periódico israelí: “Vemos la cultura y la hasbará (nombre que el gobierno israelí da a su propaganda) como herramientas de propaganda de primer orden. No diferencio cultura de hasbará”. En la misma línea, el ministro de Cultura, Limor Livnat, afirmaba: “El cine israelí demuestra cada día que la cultura es la mejor embajadora del Estado”.
Normalizar su imagen ante la opinión pública internacional les permite continuar con su política de apartheid y limpieza étnica, manteniendo la ocupación militar y colonización de territorios palestinos, el inhumano e ilegal bloqueo, el genocidio progresivo y las continuadas masacres en Gaza (recordemos que el pasado verano de 2014 Israel asesinó a 2.100 personas en 52 días de bombardeos, entre ellas más de 500 menores), el encarcelamiento de miles de palestinos y palestinas (hay mas de 100 niños y niñas palestinas en las prisiones de Israel), las demoliciones de hogares, la discriminación racista de la ciudadanía palestina israelí, la negación del Derecho al Retorno a las personas refugiadas palestinas, y un largo etcétera de violaciones del derecho humanitario.
Porque, gracias a la colaboración de Europa y EEUU fundamentalmente, Israel actúa con total impunidad. A pesar de que numerosas organizaciones de derechos humanos, altos representantes de Naciones Unidas y el Tribunal Internacional de Justicia lo han declarado culpable de graves violaciones del derecho internacional, y esta acusado de crímenes contra la humanidad, nunca ha sufrido ninguna sanción y mantienen relaciones preferenciales con la UE. Israel es el estado del mundo que más resoluciones de la ONU incumple (88 del consejo de seguridad y más de 100 de la Asamblea General).
Porque las agresiones de Israel a la cultura también se dan dentro de su propia sociedad, por ejemplo, con el reciente veto de Netanyahu contra tres jueces del Premio Israel de Literatura y Cine, por considerarlos extremistas antisionistas. Esta censura demuestra que para el Estado sionista la cultura es un arma política de primer orden para su proyecto colonial.
Y además porque la Universidad de Tel Aviv, financiadora de este cortometraje, contribuye directamente con las fuerzas militares israelíes de varias formas: proporcionando decenas de armas usadas en los ataques a los palestinos o incluyendo el Instituto de Seguridad Nacional (INSS) que diseña y desarrolla la llamada “Doctrina Dahiya” que llama a la destrucción de toda infraestructura civil e intenso sufrimiento de la población (centrales eléctricas, depósitos de agua, hospitales, escuelas, mezquitas, o universidades). Esta Universidad tiene responsabilidad directa en los crímenes contra la humanidad que Israel comete sistemáticamente con la población de Gaza. Tal es la situación que Asa Kasher (profesor de filosofía) es coautor del “Código Ético” de la armada israelí que justifica la matanza de civiles como método ético en la lucha contra la “resistencia”. La Universidad de Tel Aviv se enorgullece de haber llevado a cabo 55 proyectos de investigación con el ejército israelí. Acoge convenciones de desarrollo armamentístico para la armada israelí, patrocina el programa de reserva académica de Psagot. Fue construida en la aldea palestina destruida de Sheikh Muwanis. Nombró Profesor de Derecho Internacional a un militar coronel cuyo pasado militar incluye la supervisión y aprobación de los ataques militares contra civiles durante los ataques del 2008 en Gaza. Los soldados que tomaron parte en el ataque a Gaza durante el verano de 2014 fueron premiados por la Universidad de Tel Aviv con un año de estudios gratis
Ante la incapacidad o falta de voluntad de nuestros gobiernos e instituciones internacionales para presionar, sancionar y obligar a Israel a poner fin a estas violaciones y a reparar el daño causado a las víctimas, solo queda la sociedad civil para defender los derechos humanos y la legalidad internacional, ya que, como afirmó Desmond Tutu, Nobel de la Paz, “si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.
La colaboración entre la Universidad de Tel Aviv y el ejército israelí es más que puntual, por ello debemos de denunciar la proyección del cortometraje I think this is the closest the footage looked por parte del CICUS de la Universidad de Sevilla, que ignorando estos actos vuelve a ser cómplice del gobierno israelí y de sus políticas propagandísticas.
En defensa de los Derechos Humanos, y en el cumplimiento de los propios estatutos de la Universidad de Sevilla, que se compromete en la defensa de los Derechos Humanos y la paz (art. 2.3), rogamos se cancele la proyección de este corto, y cese su colaboración con la Universidad de Tel Aviv.
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP)
Una carta abierta firmada por más de 100 dibujantes a Franck Bondoux, director del Festival Internacional del Cómic de Angoulême, vuelve a exigir que el Festival corte los vínculos con SodaStream, empresa israelí cómplice de la ocupación de los territorios palestinos.
A pesar de estos tiempos difíciles, de momento hay más de un centenar de signatarios de 20 países, entre ellos: Lewis Trondheim (Gran Premio de Angoulême en 2006 y creador de la mascota de Angoulême), Tardi (Gran Premio en 1985), Willem (superviviente de la masacre de Charlie Hebdo y Gran Premio en 2013), José Muñoz (Gran Premio en 2007), Jean-Claude Mézières (Gran Premio en 1984), François Schuiten (Gran Premio en 2002), Guy Delisle, Edmond Baudoin, Siné, Wozniak, Ernest Pignon-Ernest, Jaime Hernández, Kate Beaton, Alison Bechdel, Warren Ellis, Dylan Horrocks, Mohammad Sabaaneh y el Festival Palestina de Cómics. La lista cuenta con muchos ganadores del premio de Angoulême y un dibujante palestino que fue encarcelado por el ejército israelí.
Dibujantes y trabajadores de la industria del cómic insisten: No más business as usual con Israel
Declaración de Solidaridad
Queremos expresar nuestro dolor e indignación por el asesinato de cinco dibujantes, Wolinski, Cabu, Honoré, Tignous, Charb, entre muchos otros, en las oficinas de Charlie Hebdo. Estos actos horribles de violencia nos llevan a actuar aún con más urgencia por un mundo en el que se respeten y defiendan la dignidad, la libertad y la igualdad de todas las personas. Reafirmamos que el movimiento de boicot palestino constituye un paso importante en esta dirección, y esperamos que ustedes continuaran a nuestro lado en este movimiento.
Carta abierta a: Don Franck Bondoux Director del Festival Internacional del Cómic de Angoulême Calle Hergé 71 16000 Angoulême, Francia
Nosotros, dibujantes, ilustradores, escritores, editores, distribuidores, traductores, críticos y trabajadores de la industria del cómic, junto a las personas de conciencia de todo el mundo, reafirmamos nuestra petición de febrero de 2014 al Festival Internacional del Cómic de Angoulême para que corte todas las relaciones con la compañía israelí Sodastream. Además, instamos al Festival de Angoulême, así como a todos los festivales, convenciones y celebraciones de cómics y del arte de la historieta en los que participamos, a rechazar cualquier colaboración, financiación o cooperación con una empresa o institución israelí que no promueva explícitamente la libertad y la justicia para los palestinos, así como la igualdad de derechos y la igualdad entre los israelíes judíos y palestinos, en particular el gobierno israelí y sus consulados, en tanto que Israel siga negando a los palestinos sus derechos.
Actualmente, la empresa Sodastream se jacta con orgullo de su ubicación en el asentamiento ilegal de Maale Adumim, lo que la hace cómplice del crimen de ocupación militar. Sin embargo, aunque Sodastream, en parte gracias a la campaña de presión realizada el año pasado, traslade su producción del Negev (territorio palestino en el que los beduinos están amenazados de expulsión de sus tierras ancestrales por el «Plan Prawer» del gobierno israelí), ella, al igual que otras empresas e instituciones israelíes cómplices, es parte de un sistema basado en la limpieza étnica masiva de las comunidades palestinas, y se mantiene en su emplazamiento por el racismo y la discriminación. Como otras empresas israelíes contribuye a la economía de un Estado que ha llevado a cabo una agresión militar brutal contra la población civil de la franja de Gaza en el verano de 2014, matando a más de 2.100 personas, entre ellas más de 500 niños.
No podemos aceptar que nuestro arte sea utilizado para blanquear estos crímenes como el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha declarado explícitamente que tratará de hacer a través de su campaña «Marca Israel». Angoulême, un encuentro para el reconocimiento del comic a nivel internacional, no debe ser utilizado de este modo.
Le pedimos de nuevo que corte todos los vínculos entre el Festival y SodaStream, y extendemos nuestro llamamiento a los administradores y organizadores, editores y asociaciones de dibujos animados e ilustradores de todo el mundo: No más business as usual con Israel.
Atentamente,
Palestine Comics Festival (Palestina)
Leila Abdul Razaq (Estados Unidos)
Zainab Akhtar (Reino Unido)
Khalid Albaih (Sudán/Qatar)
Albertine (Suiza)
Hilary Allison (Estados Unidos)
Anarkikka (Italia)
Enzo Apicella (Italia)
Serge Baeken (Bélgica)
Alex Baladi (Suiza)
Edd Baldry (Reino Unido/Francia)
Allan Barte (Francia)
Baru (Francia, 4 premios Angoulême y Gran Premio en 2010)
Edmond Baudoin (Francia, 3 premios Angoulême)
Kate Beaton (Canadá)
Alison Bechdel (Estados Unidos)
Sofiane Belaskri (Algeria)
Faiza Benaouda (Algeria)
Khalil Bendib (Algeria/Estados Unidos)
Peter Blegvad (Estados Unidos/Reino Unido, premio Angoulême en 2014)
Philippe Bonifay (Francia)
Briac (Francia)
David Brothers (Estados Unidos)
Paul Buhle (Estados Unidos)
Nicole Burton (Canadá)
Jennifer Camper (Estados Unidos)
Lorena Canottiere (Italia)
Chandre (Francia)
Gilles Ciment (Francia, exdirector de la Cité Internationale de la Bande Dessinée en Angoulême de 2007 a 2014)
Rob Clough (Estados Unidos)
Sean T. Collins (Estados Unidos)
Gianluca Costantini (Italia)
Jean-Luc Coudray (Francia, premio Angoulême en 1990)
Philippe Coudray (Francia, premio Angoulême en 2011)
Molly Crabapple (Estados Unidos)
Pino Creanza (Italia)
Marguerite Dabaie (Estados Unidos)
Bira Dantas (Brasil)
Eleanor Davis (Estados Unidos)
Marcel «Lidwine» De la Gare (Francia, premio Angoulême en 1999)
Guy Delisle (Canadá, premio Angoulême en 2012)
Les Dessin’acteurs (Francia)
Dror (Francia)
Warren Ellis (Reino Unido)
Magdy El Shafee (Egipto)
elchicotriste (España)
The FDZ (Líbano)
Olivier Ferra (Francia)
Brigitte Findakly (Francia)
Ganzeer (Egipto/Estados Unidos)
Lucile Gomez (Francia)
Jenny Gonzalez-Blitz (Estados Unidos)
Michel Granger (Francia)
Graphic History Collective: Sam Bradd, Sean Carleton, Robin Folvik, Mark Leier, Trevor McKilligan, Julia Smith (Canadá)
Dominique Grange (Francia)
Thierry Groensteen (Francia, exdirector de la Cité Internationale de la Bande Dessinée en Angoulême de 1993 a 2001)
Jeet Heer (Canadá)
Ethan Heitner (Estados Unidos)
Delphine Hermans (Bélgica)
Anaële Hermans (Bélgica)
Jaime Hernandez (Estados Unidos)
Alex Hoffman (Estados Unidos)
Dylan Horrocks (Nueva Zelanda, nominado enn Angoulême en 2002)
Igort (Italia, nominado enn Angoulême en 2003)
Hatem Imam (Líbano)
Jiho (Francia)
Monica Johnson (Estados Unidos)
Ben Katchor (Estados Unidos)
Mazen Kerbaj (Líbano)
Peter Kuper (Estados Unidos)
Patrick Lacan (Francia)
Carlos Latuff (Brasil)
Wilfrid Lupano (Francia)
Rodolphe «Ohazar» Lupano (Francia)
Lena Merhej (Líbano)
Jean-Claude Mézières (Francia, 2 premios Angoulême y Gran Premio en 1984)
Katie Miranda (Estados Unidos)
Anne Elizabeth Moore (Estados Unidos)
Mric (Francia)
José Muñoz (Argentina, 3 premios Angoulême y Gran Premio en 2007)
Pépito (Francia)
Ernest Pignon-Ernest (Francia)
Jeanne Puchol (Francia)
Maël Rannou (Francia)
Patricia Réaud (Francia)
Helge Reumann (Suiza)
Barrack Rima (Líbano/Bélgica)
Mohammad Sabaaneh (Palestina)
Salgood Sam (Canadá)
Amitai Sandy (Israel)
François Schuiten (Bélgica, Grand Prix in 2002)
Gabby Schulz (Estados Unidos)
Siné (Francia)
Jean Solé (Francia)
Philippe Squarzoni (Francia, nominado en Angoulême en 2003)
Sylvain-Moizie (Francia, premio Angoulême en 2000 y residente en la Cité Internationale de la Bande Dessinée en Angoulême en 2014-2015)
Tardi (Francia, 5 premios Angoulême y Gran Premio en 1985)
Seth Tobocman (Estados Unidos)
Jean-Louis Tripp (Canadá)
Lewis Trondheim (Francia, 2 premios Angoulême y Gran Premio en 2006, creador de mascota de Angoulême)
Guillaume Trouillard (Francia)
Willem (Francia/Países Bajos, Gran Premio Angoulême en 2013)
Como artista y como cantaor de flamenco le diría a María Juncal «simplemente que se informe, que después de informarse abra su corazón a las personas oprimidas, que reflexione sobre sus actos como intentamos reflexionar todas. Nunca es tarde para ayudar. El pueblo palestino le estará eternamente agradecido».
El Niño de Elche, artista flamenco, se suma al BDS Cultural.
En palabras del poeta Antonio Orihuela, «el Niño de Elche es un cantaor innovador y comprometido con sus ideales políticos y sociales, actitud que deja patente a través de sus letras originales y los textos que escoge para adaptar a la música flamenca».
En su carrera artística el Niño de Elche ha recorrido parte de la geografía mundial ofreciendo recitales y cursillos. Nunca lo ha hecho, en cambio, en Israel: “Antes de conocer el BDS ya había hecho mi propio boicot personal a Israel, negándome a ir a cantar cada vez que me llamaban».
“Entiendo que conceptos como lo social, lo político, lo artístico, lo cultural, no pueden existir ni ser analizados por separado. Todo ello va unido de una forma u otra, por lo tanto, cualquier práctica artística lleva implícita todos esos conceptos se quiera o no, incluso cuando se intenta hacer eso que llaman arte apolítico”.
“Sobre el porqué apoyo la causa palestina tomaré prestadas unas palabras del poeta tico Jorge Debravo que decía «Soy poeta de la esperanza pero no soy ciego. No creo en la limitación geográfica del poeta. El hombre actual tiene una visión amplia del mundo entero. Por eso puede escribir sobre la guerra, aunque las guerras estén quemando carnes lejanas. Cinco mil kilómetros no pueden empañar los ojos del poeta». La causa del pueblo palestino es una causa que nos concierne a todos y todas, no solamente por la exigencia del cumplimiento de los derechos humanos por parte de Israel y de los gobiernos que los apoyan sino por una justicia universal que repare el daño efectuado hasta la fecha».
“El ser consecuente con lo que uno piensa, cree o siente no es tarea fácil teniendo en cuenta la sociedad en la que nos movemos como sujetos políticos. Cuando llegas a la convicción de que las prácticas artísticas guardan relación directa con tus prácticas como ser socio-político, entras en un proceso en el cual intentas reajustar algunos conceptos dentro de tus prácticas habituales. Entre esas medidas el apoyar el boicot contra Israel se ha convertido en una prioridad por lo que supone a nivel mundial la opresión al pueblo palestino. Israel, en mi opinión, concentra una serie de cuestiones que reflejan muy bien el funcionamiento perverso de los Estados».